Fútbol

El toque de Zidane

Ha aumentado el trabajo físico y disminuido las instrucciones detallistas. Su aura y su aspecto físico imponen a los jugadores

Zidane ha cambiado el ánimo de los futbolistas
Zidane ha cambiado el ánimo de los futbolistas

Ha aumentado el trabajo físico y disminuido las instrucciones detallistas. Su aura y su aspecto físico imponen a los jugadores

Hay dos imágenes de Zidane que recuerdan todos lo que viven en el mundo del fútbol. Su gol en Glasgow en la «Novena» y su despedida, expulsado de un campo de fútbol, con un cabezazo a Materazzi: es el viaje entre lo más bello y la furia, un tipo al que nadie puede igualar con un balón en el pie y que es capaz de tomar la decisión más radical posible si considera que se le está faltando al respeto. Un ex futbolista que te puede enseñar cómo poner un balón en la escuadra y un entrenador que no se va a cortar ante nada ni ante nadie. Y sin necesidad de decir una palabra de más, siendo tan directo y sencillo como en sus conferencias de prensa, Zidane se ha impuesto a los jugadores y se los ha ganado para la causa.

Ya al entrar en el vestuario causó sensación. Pero además, el entrenador se hizo un análisis rápido de los retos a los que se enfrentaba. A) Los jugadores necesitaban entusiasmo para salir de esa zona de tristeza en la que estaba la primera plantilla. B) Había que preparar físicamente al equipo, porque lo necesitaba y porque tiene tiempo para hacerlo y C) Una de las cosas que más cansó a los jugadores de la primera plantilla fueron las instrucciones tácticas y técnicas insistentes. Estaban hastiados y confundidos con tanta información recibida. Si Zidane ha subido la exigencia física, ha relajado la teórica.

Son detalles que lo han cambiado todo. Sobre todo, el convencimiento de los futbolistas. «Tenemos que ir de frente», ha repetido el entrenador públicamente. Los jugadores sabían que Benítez estaba sufriendo un descrédito tremendo en sus últimas semanas y que su futuro estaba en sus manos. Algunos ni se cortaban al confesar a sus amigos que en algún partido habían sido ellos los que le habían salvado de un despido anterior. Con Zidane, sin embargo, se enfrentan a una figura que despierta el entusiasmo. En cuanto se dice su nombre por los videomarcadores, el público aplaude más que a los jugadores. Es Zidane quien tiene el mando de la situación y los jugadores saben que no les queda otra que unirse a él porque nadie les va a salvar de las críticas ya.

El entrenador, además, es un ex futbolista con pinta de futbolista, que puede jugar con ellos en los rondos y aguantarles físicamente. El Madrid le nombró porque sabía que todos esos factores iban a cambiar la dinámica del vestuario. El equipo ha metido diez goles en dos partidos, pero lo que se valora más en el club es la imagen, el espíritu que ahora nace de la primera plantilla y de la unión que hay con la grada. Se sabe que Deportivo y Sporting han sido dos «sparrings» que han servido para hacer una transición, pero que al entrenador hay que medirlo con una trayectoria más larga y cuando lleguen los duelos de verdad: el Atlético, la «Champions» y ese final de marzo y principio de abril en que el Madrid se tendrá que enfrentar al Sevilla y al Barcelona de manera consecutiva. Pero su toque ya se nota.

Hoy se hace las pruebas bale; se temen tres semanas

Hoy va a saber Zidane cuánto tiempo va a durar el primer problema serio al que se enfrenta. Le hacen las pruebas a Bale, tras lesionarse el domingo, y en el club temen que el futbolista pueda perderse tres encuentros de Liga: el Betis, el Espanyol y el Granada. Sí que llegaría para el encuentro contra el Athletic, en el Bernabéu, el 13 de febrero y, por tanto, también llegaría al choque la ida de la «Champions» contra el Roma. Es una baja sensible, porque el galés estaba siendo el futbolista más determinante del equipo.