Fútbol

Kosovo-España (0-2). Luis Enrique deshace el nudo

Gana a Kosovo en un partido con más efectividad que belleza y vuelve al camino correcto hacia el Mundial

Pablo Fornals, una de las novedades de Luis Enrique en el once de España ante Kosovo
Pablo Fornals, una de las novedades de Luis Enrique en el once de España ante KosovoVisar KryeziuAP

Si España se dejó llevar el primer día ante Suecia y tiró de oficio para superar el muro de Georgia, contra Kosovo, en un partido que Luis Enrique había definido como uno de los más complicados por las ganas de jugar del rival, la selección sacó su lado más profesional y se volvió a meter en el camino bueno hacia el Mundial. No hizo un partido bonito porque ni el rival ni las condiciones de supervivencia del equipo invitaban a otra cosa que a ganar. Esó sí lo cumplió y deshizo el nudo que se había creado con la primera derrota. Otra cosa no, pero emociones sí que transmite la selección de Luis Enrique. Si gana los dos choques que le quedan, será primera de grupo y estará en el Mundial de Qatar sin más vueltas. Ahora, es lo más probable, pero nada de lo le sucede al equipo de Luis Enrique entra dentro de lo probable.

Aunque contra Kosovo sí. Ganó en un encuentro pesado, difícil y que las contras de la selección local hicieron peligroso. Fue Fornals en un regate extraño, una media vuelta para abrirse camino, quien puso todo de cara en una primera parte sin mucho ritmo por la presión de Kosovo y sus rápidas salidas a la espalda de los centrales españoles.

Fornals fue titular porque no hay día que Luis Enrique no dé una vuelta de tuerca para afinar su equipo o despistar al rival o dejar una huella en el partido. No hay problema si funciona. La baja de Gerard Moreno le hizo probar un día con Sarabia, que marcó, y otro con Fornals, que una que tuvo clara o que se buscó clara, marcó también. Sarabia salió en la segunda mitad.

El gol llegó en la que, durante la primera parte, fue la mejor combinación española, cuando pudo tocar rápido y Morata interpretó como nadie su papel de delantero que recibe para abrir a las bandas. A veces la cabezonería de Luis Enrique tiene sentido y con Morata ha funcionado. Creyó en él en los días más complicados de la Eurocopa y le da soluciones. A veces parece descordinado o que no elige bien y puede mejorar sus estadísticas de pase pero otras acierta. El problema es que Ferrán Torres demostró que un delantero con gol, como hizo cuando jugó ahí, da mucho vuelo a cualquier equipo.

Otra cabezonaría de Luis Enrique es la posición de Marcos Llorente. Pese al buen papel del rojiblanco como centrocampista comenzó el choque en Pristina como lateral derecho. Eso hace que llegue mucho menos al área y no está nada claro que lo que aporta en defensa supere lo que se pierde en ataque. Porque si esa es la solución del seleccionador para evitar los despistes atrás, está claro que no funciona. España no terminaba de resolver el choque y no pudo vivir tranquila. Luis Enrique apostó por Íñigo Martínez en vez de Eric García, el defensa al que apuntan todas las críticas por sus errores, pero los despistes volvieron a dejar una sensación de fragilidad en el conjunto español. Es un mal que arrastra desde la Euorocopa y no ha terminado de corregir. Sufrió al principio de la primera parte y, sobre todo, en errores que, durante la segunda mitad provocaron contragolpes peligrosos de Kosovo. Unai Simón tuvo que hacer un par de paradas y tapó lo suficiente en un mano a mano que era a vida o muerte para la selección.

Y esta vez se marchó fuera. Fue vida.

El partido se le hizo largo a España, que tuvo el balón y no supo cómo repetir la jugada del gol. Al principio lo intentó por las bandas y en la segunda mitad, la salida al campo de Adama Traoré fue un mensaje de Luis Enrique para que siguieran insistiendo con lo mismo. Pero no salió casi nada. Traoré va a por todo en todas las jugadas, como si siempre fuera la última. Entiende el fútbol como si fuera una locomotora.

Luis Enrique, como siempre, cambió los nombres y cambió el dibujo equipo cada vez más con la intención de ir asegurando. El objetivo era evitar las contras y los errores de un rival que cada vez presionaba más. Había que aguantar porque las noticias del otro partido daban a España otra vez la mano de esta partida contra Suecia.

Aguantó marcó Ferrán y todoas, más o menos, felices