Partidos de alta tensión

450 miembros de seguridad vigilarán el Rayo-Sevilla para evitar que Biris y Bukaneros busquen venganza en Vallecas. 1.100 agentes en el Bernabéu

Foto: Alejandro Olea
Foto: Alejandro Olea

«El fútbol es una excusa, no el origen», decía Berizzo, técnico del Celta, antes de viajar a Madrid para enfrentarse al Real Madrid. La muerte de Jimmy apaleado y arrojado después al río Manzanares el pasado domingo está por ver que sea un punto de partida para el final de la violencia en el fútbol, pero sí ha conseguido que la atención pase de la pelota a la grada. La posible victoria número 18 del Madrid para igualar el récord de Frank Rijkaard en el Barcelona o los goles de Messi han quedado en segundo plano ante las medidas de seguridad especiales para los partidos en los que podrían encontrarse hinchadas radicales de signo ideológico distinto... o similar.

La Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte ha declarado de alto riesgo tres partidos de la Liga BBVA, uno de la Liga Adelante y otro de la Segunda División B. Éste es el menú para el fin de semana, aunque la precaución se ha extendido a los del Barça y el Athletic en la Liga de Campeones y al Valencia-Estrella Roja, disputado ayer en la Euroliga de baloncesto. No hay lugar para confianzas con un tema que ha creado alarma social por la crudeza de lo sucedido en Madrid Río hace siete días.

A pesar de que los Celtarras no viajarán a Madrid y los Ultras Sur ya no tienen un lugar fijo en el Bernabéu, el Madrid-Celta será tratado como de alto riesgo, con 1.100 miembros de seguridad desplegados, y lo mismo ocurre con el Rayo-Sevilla (450), un choque normal en otras circunstancias, pero que hoy podría significar una venganza de los Biris y los Bukaneros por la afrenta del Frente Atlético el pasado domingo, tal y como anunció La RAZÓN en su portada el pasado martes. El tercer choque de Primera con 1.000 agentes en la calle será el derbi Barcelona-Espanyol.

No hay ni rastro del fútbol como juego en las razones que llevan a poner más protección en estos partidos, y a ello se agarran los clubes para hacer ver que el problema es más social que deportivo. Ancelotti volvió a alegrarse de que se tomen medidas: «No quiero entrar en la regla específica, pero todo lo que sea para limpiar este ambiente y nuestro mundo me parece muy bueno», aseguraba el italiano, contento con las medidas con las que el Gobierno pretende sancionar a los que incumplan las normas de convivencia en las gradas. Desde el CSD esperan que la amenaza de pérdida de puntos y hasta de categoría acaben con la sensación de impunidad instalada hasta que ocurre una tragedia y todo el mundo se replantea la realidad.

Diez millones de euros es la factura extra, según el Ministerio del Interior, que la Policía gasta en proteger a los ciudadanos durante un año en los espectáculos deportivos. Un presupuesto elevado que se destina en su mayoría a la vigilancia de los grupos radicales que suelen ocupar los fondos de los estadios. Curiosamente el Deportivo-Málaga de hoy no merece una vigilancia especial en el que será el segundo partido previsto con la grada de los Riazor Blues cerrada al público. El club ya ha vendido las 5.000 entradas a un euro (contra la violencia) con las que los habituales de esta zona podrán reubicarse y la peña a la que pertenecía Jimmy ha anunciado una concentración antes del partido. «Desde Riazor Blues informamos que este sábado a las 20 horas habrá una concentración en la plaza de Portugal en memoria del miembro asesinado, en la que posteriormente se leerá un comunicado para todos los medios», avisan los compañeros del fallecido, mientras insisten en que la agresividad no es su modo de actuar.

El de hoy no será un partido más en La Coruña, algo que reconoce hasta el propio técnico deportivista: «Hay una atmósfera muy especial alrededor, no sólo del Deportivo, sino que se está trasladando a lo que es la ciudad. Se están traspasando los umbrales propios de un partido de fútbol. Es como si fuera un test para todo el mundo, para la ciudad», afirmaba Víctor Fernández, al que le resultará raro ver el fondo de los Riazor Blues vacío. «Detrás de la portería hay como un magnetismo que te atrae a marcar un gol o despejar la pelota, aunque se compensará si está todo el campo lleno», añadió. En el choque de Copa las gradas estuvieron casi desiertas, pero hoy se llenarán en busca de una normalidad que se perdió hace una semana por culpa de una pelea irracional. Un episodio que ha puesto al fútbol en «alto riesgo» y le ha alejado de lo más importante: la pelota.

El silencio de Villar

Después de la muerte del miembro de Riazor Blues el pasado domingo se han celebrado dos reuniones para tratar de poner coto al mundo ultra. En ninguna de las dos estuvo el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Ángel María Villar. El pasado lunes fue el turno de la Comisión Antiviolencia y allí apareció Vicente Temprado, el presidente de la Federación Madrileña y representante habitual en las reuniones del citado organismo. En la reunión del jueves, en la que se citaron el Consejo Superior de Deportes, la Liga de Fútbol Profesional y la RFEF, tampoco estuvo Villar. Compareció Temprado, acompañado por Marcelino Maté, presidente de la Territorial de Castilla y León, y Maximino Martínez, de la asturiana. Villar regresó ayer de una reunión que ha tenido con la UEFA esta semana en Zúrich. A su llegada a Madrid, en pleno aeropuerto, fue cuestionado, en exclusiva, por Jugones de La Sexta, y no emitió ninguna opinión. Los reiterados intentos por obtener alguna declaración sólo obtuvieron el silencio por respuesta y Villar terminó dándose la vuelta.

Los grupos más vigilados esta jornada

Ultras Sur

Nuevos tiempos en el Bernabéu sin ellos

Florentino Pérez decidió que la época de los Ultras Sur en el Bernabéu había terminado. Tenían una colección de incidentes, aunque en los últimos años, dentro del Bernabéu no habían provocado altercados. Delante de ellos siempre había una red para evitar que tirasen cosas al campo. La fecha clave de su trayectoria es un partido de Copa de Europa, en 1998 contra el Borussia Dortmund: se subieron a la valla que sujetaba la portería y la tiraron. Pese a las presiones que sufrió, Florentino decidió que el estadio podía animar sin ellos.

Celtarras

El grupo que impidió la llegada de Salva Ballesta

De extrema izquierda, no guardaron el minuto de silencio por la policía muerta en un atraco a un banco en Vigo. El Celta asegura que no les ha vendido entradas para el encuentro de hoy y que no tiene contacto con el grupo ultra. Su influencia, sin embargo, es evidente en el club gallego. El año en que fichó a Abel Resino como entrenador, su ayudante era el ex futbolista Salva Ballesta, reconocido nacionalista español. Los celtarras consiguieron que Abel llegara solo. Sus peleas con los Riazor Blues, antes, eran constantes.

Bukaneros

Dueños de la grada en el campo del Rayo

Los Bukaneros presumen de ser los principales responsables de haber ayudado a la mujer desahuciada, pero muchos los relacionan también con los incidentes ocurridos la pasada jornada. Escondidos tras las gafas de sol, gorros y bufandas, han negado haber participado en los hechos. Han protagonizado peleas dentro del campo con la Policía y peleas contra otros grupos de ideología contraria, y se teme su unión hoy con los Biris del Sevilla.

Biris Norte

Hermanados con otros grupos izquierdistas

Los Biris actuales nacieron en 1995 cuando se escindieron por cuestiones ideológicas. El jefe era de extrema derecha y gran parte de los miembros, de extrema izquierda.Se separaron y ése es el pensamiento que manda en un grupo muy activo y que ya ha tenido problemas con el Sevilla, cuando el club quiso vigilarlos. En un vídeo de internet se ve su pelea en una estación de servicio en la que se encuentran con aficionados atléticos de una peña extremeña.

Boixos Nois

Laporta marcó el camino para su disolución

Los Boixos Nois eran uno de los grupos más temidos del fútbol europeo, por número y por su carácter marcadamente violento. Una de sus facciones, los Casuals, resultaba especialmente temible. Con todo ello decidió acabar Joan Laporta. El ex presidente del Barça decidió limpiar el club de ultras y eso le costó una campaña de acoso y amenazas ante la que no claudicó. Asesinaron a un hincha del Espanyol en 1991 y pese a su desaparición siguen siendo un motivo de preocupación para los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Brigadas Blanquiazules

Los enemigos íntimos de los Boixos

Los históricos ultras del Espanyol también vieron cómo se les vetaba su entrada al estadio blanquiazul, pero se siguen haciendo notar con el nombre de Guardia Joven. Nacieron a mediados de los ochenta y pronto se ganaron una reputación como neonazis que se agrupaban en diferentes grupos: Skins Sarrià, Skins Gracià, Vándalos... Su amistad con los Ultras Sur y su antinacionalismo catalán les granjeó la enemistad de los Boixos. En los noventa se vivieron los peores momentos en la relación entre ambos grupos.