Fútbol

Simeone y Lopetegui, necesidades dispares

Ambos entrenadores llegan presionados al Sevilla-Atlético de este sábado, aunque el puesto que peligra es el del técnico sevillista

Diego Simeone, durante el entrenamiento del Atlético esta semana
Diego Simeone, durante el entrenamiento del Atlético esta semana FOTO: JUANJO MARTIN EFE

Uno que lleva un decenio sin bajarse del podio de la Liga visita al que ha quedado cuarto en las tres últimas temporadas. Ambos están, transcurridas seis jornadas, lejos de la cabeza y ello permitiría titular con el consabido «duelo de necesitados», pues en verdad lo están el Sevilla y el Atlético de Madrid, que se ven las caras esta noche en el Sánchez-Pizjuán. Pero no es menos cierto que, como los animales de la granja orwelliana, «algunos están más necesitados que otros» y entre ellos, singularmente, Julen Lopetegui. Tal es el estado de necesidad del entrenador vasco, que ni el más acérrimo de sus partidarios juraría que, en caso de derrota este sábado, dirija el partido de Champions League del miércoles.

El Atlético de Madrid, por empezar a hablar sobre el huésped, no está cómodo con sus diez puntos, a ocho ya del líder y con el agravante del bofetón que le arreó su vecino en el derbi, justo antes del parón. Nadie cuestiona al Cholo Simeone, cierto, pero ni siquiera alguien con el crédito (casi) ilimitado del técnico argentino puede estar tranquilo ante la perspectiva de descolgarse en la competición doméstica y complicarse la vida en Europa cuando alborea octubre. Y es el riesgo que corren los colchoneros en los próximos cuatro días si no enmiendan sus prestaciones, algo que será más fácil tras la recuperación de su pareja de centrales titular, la conformada por Savic y Giménez.

Simeone, que también podrá contar con Lemar, le echó un cable a su colega cuando recordó que «al Sevilla le ha tocado jugar muchos partidos difíciles con grandes rivales. Entiendo que Lopetegui es un gran entrenador y lo viene haciendo muy bien en el Sevilla en los últimos años. Es un equipo comprometido con el trabajo como se vio ante el Villarreal o el Espanyol», explicaba.

Julen Lopetegui tampoco es ajeno al desgaste en el inquilino del banquillo de su rival de hoy, que para él es «algo intrínseco al fútbol. La trayectoria de Simeone habla sobre él, pero fútbol es fútbol: esto ha sido, es y será así», decía. Parecía que estaba hablando sobre sí mismo el preparador guipuzcoano, que sacaba el escudo para recordar que lleva «trabajando aquí más de tres años, sé un poquito lo que hay. En los momentos donde no consigues los resultados lo que debes hacer es creer en lo que haces, ser constante y seguir trabajando para mejorar». El mejor aval del (todavía) entrenador sevillista es que los jugadores parecen comprometidos a pesar de episodios como los de Acuña, que viajó a Estados Unidos lesionado solo para estar concentrado con su selección, y Papu Gómez, que admitió que su cabeza estará estas semanas un poquito más en el Mundial y un poco menos en las cuitas del club que le paga.

Porque, más allá del raquítico balance de una victoria en ocho partidos oficiales, lo que más preocupa en el Sevilla es la sensación de que los futbolistas carecen de capacidad para rendir en consonancia con su condición de, en palabras del presidente Pepe Castro, «cuarta plantilla más cara de la Liga». Por motivos de edad, por razones futbolísticas… y también porque ocurren cosas raras como la vida aparte que lleva el ramillete de argentinos del vestuario, ese «clan del mate» cuyas relaciones con Lopetegui son tensas, máxime desde el ostracismo y posterior salida de Lucas Ocampos. Suenan compatriotas para suplir al vasco, así que atentos, en caso de derrota, a los vuelos que salgan próximamente de Ezeiza.