Fútbol

Almería-Real Madrid (1-2): Remontar ya es una tradición

El Madrid doblegó al Almería en la segunda parte. En un once con muchos cambios recibió un gol a a los cinco minutos. Modric salió en la segunda parte, cuando Vini rompió al rival y Alaba lo remató

Umar Sadiq y Nacho pelean un balón aéreo en el Almería-Real Madrid de LaLiga
Umar Sadiq y Nacho pelean un balón aéreo en el Almería-Real Madrid de LaLiga FOTO: Jose Breton AP

Alaba no cogió una silla, pero debería haberlo hecho para celebrar el gol con el que remontó el partido contra el Almería el Real Madrid. Salió al campo para ser lateral izquierdo, pero antes de pisar su banda fue al borde del área, donde Benzema y Kroos hablaban acerca de quién iba a lanzar la falta cerca del área y peligrosa que tenía a favor el Real Madrid. Llegó Alaba, sin haber tocado el balón con los pies y ni siquiera con la mano, aunque fuera para colocarlo, llegó y los compañeros le cedieron el tiro. Bien hecho, claro. Y el Madrid que ya llevaba toda la segunda parte jugando en el área del rival, remontó, que es lo que mejor sabe hacer. Lo tiene muy asumido y también los rivales. Así completó una temporada excelente y así ha empezado con una victoria y por delante ya del Barcelona la nueva temporada.

Ancelotti asegura y lleva a la práctica las rotaciones porque como todos los entrenadores esta temporada no sabe muy bien qué esperar del Mundial ni del estado físico de los jugadores después de Navidad. Por eso cambio cinco futbolistas en el once. Y no fue un simple cambio de nombres, fue un cambio de estilo. Que no juegue Modric y sí lo hagan Camavinga, Valverde y Tcchoumanei, aunque esté Kroos, lleva al Madrid a lo que el Ancelotti ha denominado rock and roll frente al control que supone el centro del campo clásico. Lo bueno de Ancelotti es que tiene demasiados años y vida para ser un dogmático en nada. Las rotaciones son buenas ahora, fueron buenas en la primera mitad. En la segunda cambió, para volver al Madrid del curso pasado, o al menos, al más similar.

Pero eso cambios en el once titular provocaron una primera parte de muchas carreras, propiciada también porque el gol del Almería condujo al equipo al llevar hasta la extenuación su plan: defenderse con orden y cada vez más atrás y salir a toda mecha hacia al área de Courtois. Y aguantar lo que se pudiese. No fue suficiente.

Meter un gol en los primeros cinco minutos es el sueño de todos los entrenadores que se enfrentan a los grandes y los de Rubi lo consiguieron a la primera. Ayudaron las dudas de Rüdiger, titular en la defensa con Nacho, porque Ancelotti hizo algo que apenas se atrevió a hacer el curso pasado: cambiar los dos centrales, que fueron fundamentales para conseguir los títulos. Rüdiger empezó con dudas, echándose demasiado atrás en vez de correr los riesgos de tirar al fuera de juego y eso fue lo que llevó al tanto rival. Esta vez ni siquiera Courtois pudo evitar el bueno tiro de Ramazani. La parada del belga llegó en los últimos instantes del partido, cuando casi empata Curro.

A partir del tanto del Almería, el choque fue un acoso del Madri, con prisas y con carreras. Con las de Valverde conduciendo y con el Madrid inclinándose hacia la izquierda como hace siempre porque Vinicius es el mejor cerrajero que hay en el mundo. El brasileño hizo de todo: amagos, caños, pases, tiros hasta que ya en la segunda mitad encontró la luz y de su jugada empató Lucas Vázquez. Antes no había habido manera porque apareció Fernando, el portero del conjunto local, de 32 años y que jugó el primer encuentro en Primera de su vida. Ni siquiera en sus mejores sueños, con los ojos abiertos, cuando imaginamos lo mejor de lo mejor, habría pensado en una primera parte como la que hizo contra el Real Madrid. Con el rival volcado, sacó todos los remates del Madrid, algunos de mucho mérito.

Fernando dio esperanzas a su equipo, cada vez menos estirado, porque Sadiq se pegó una paliza que acabó pagando y el resto del equipo también. El peligro con el que Sadiq guiaba a su equipo antes del descanso apenas duró unos minutos en la segunda mitad. En el campo ya estaba Modric, no era día para el rock y sí para hilar, despacio, con pocos espacios y buscando a Vini. Se fueron los jóvenes, salió el croata y también a Hazard, que estuvo mejor que otros días y apoyó a Vinicius para aguantarle el balón en la jugada en la que nació el empate.

Para el Almería, pese a que Fernando seguía creyendo, la victoria se había vuelto ya una utopía. Rubí cambiaba a los delanteros, buscando aire y volver a incordiar a Courtois, pero el Real Madrid había cerrado toda las carreteras hacia su portería. Por balón, por futbolistas, por ocasiones y también por tradición, porque las remontadas son rutinas para el Real Madrid, el partido, con el gol de Alaba, acabó en el terreno de los de Carlo Ancelotti, quien tiene que ver ahora si sigue confiando en las rotaciones