Señorío, el de Ernesto Valverde, expulsado

No incidió en la labor arbitral, que los perjudicó, mientras que Karanka esgrime el «a nosotros más»

Khedira disputa una pelota con el valencianista Guardado, que marcó el segundo gol en propia portería
Khedira disputa una pelota con el valencianista Guardado, que marcó el segundo gol en propia portería

Si al cuerpo técnico nos referimos, el Real Madrid ejerció ayer de equipo modesto y el Valencia se comportó como un grande. Mourinho y sus ayudantes llevan camino de acabar con todo el señorío histórico del Real Madrid. Pero nada de eso importa al trío técnico portugués y al último en unirse a la familia, Karanka, que hasta cuando no debieran quejarse de los árbitros recurren al «y a nosotros más», porque también vale exponer decisiones que los han perjudicado en partidos anteriores.

«Las jugadas de las que se habla (posible penalti a Jonas y tres fuera de juegos inexistentes de Soldado) no han sido gol. (Una sí lo fue). Para nosotros ha habido unas cuantas que han sido gol y se ha demostrado que no eran. Así que, perjudicados hasta cierto punto. El resultado podría haber sido otro, pero no por los árbitros», dijo.

Ernesto Valverde sí se comportó como un señor. Descartó incidir en la labor arbitral, que no le favoreció anoche, e incluso aceptó de buen grado su expulsión porque –dijo– «nada justifica que yo descalificara al linier». El técnico «ché» explicó que se le «fue un poco la cabeza ante la frustración» de que no se hiciera el cambio del jugador que había pedido. «Ya antes sucedió que también se tardó en torno a cuatro minutos porque no iba un marcador. Vi la situación de peligro, con un central menos... y, al final, gol». «Quizá me duela más cuando lo vea por la tele, pero ahora no soy consciente de todo ello. Me voy sólo dolido con el resultado, que fue excesivo para nuestros méritos», dijo. «Parece que se han equivocado con nosotros, pero no creo que lo hagan aposta», zanjó Valverde.

Más dolidos, y no lo escondieron, se sintieron el presidente Manuel Llorente, Soldado o Parejo. Incidieron en que las quejas del Madrid previas al partido «habían dado sus frutos». «Es indignante. Los árbitros sienten la presión de equivocarse con los grandes. Aquí cuando no son los árbitros, son los árbitros», se quejaron.

El discurso de Casillas, el único de los madridistas que se paró a hablar, sin embargo, fue más conciliador. «Se entiende que un equipo que se sienta perjudicado se queje. Lo que queremos es que al final se equilibre la balanza».

Hubo elogios para Khedira, que ejerció de Xabi porque está con mayor confianza «y en un impresionante estado de forma». «Quizá no le entre por los ojos al público, pero es una gozada lo que aporta defensivamente y en ataque», admitió Karanka.