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El equipo de Europa vence a las individualidades de EE.UU.

Lo primero de todo es felicitarles. Uno por uno, sin olvidarnos ninguno. Jugadores, capitán, cuerpo técnico, greenkeepers y afición. Todos ayudaron a su manera para que Europa venciera de nuevo en la Ryder y mantuviera su idilio en el VIejo Continente, donde no cae derrotada desde 1997, seis victorias consecutivas

  • Celebración equipo europeo Ryder Cup
    Celebración equipo europeo Ryder Cup

Tiempo de lectura 4 min.

01 de octubre de 2018. 13:47h

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Golf Confidencial / @golfcom.  1/10/2018

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El recorrido francés de Le Golf National ha sido muy beneficioso para los intereses patrios. Europa ha conquistado la Ryder Cup (17,5 a 10,5) y devuelve el golpe a Estados Unidos tras vencer estos en la última edición.

El Viejo Continente sigue siendo un fotín inexpugnable para Estados Unidos, quienes no logran ganar desde 1997, acumulando ya seis ediciones de derrotas (1997, 2002, 2006, 2010, 2014 y 2018).

Un día, eso sí, que aunque terminó con gritos, bailes, saltos, aplausos y celebración por todo lo alto, comenzó con Thomas Bjorn tragando saliva al ver que la diferencia cosechada en las jornadas de dobles (10-6) se esfumaba hasta el 10,5 a 9,5. Su planteamiento hasta el domingo había sido perfecto, ni un pero y el día empezó poniendo a Rory McIlroy junto a Justin Thomas para tratar de frenar el primer envite yankee, pero Thomas fue un auténtico monstruo a pesar del arreón inicial del norirlandés. Le fue comiendo poco a poco el terreno y en los segundos nueve le superó con amplitud para terminar venciendo por 1up.

Por detrás, las cosas tampoco pintaban bien, ya que Paul Casey (ante Brooks Koepka) por un lado y Justin Rose (ante un Webb Simpson desmelenado) no conseguían sumar y la distancia cada vez era más reducida. Inquietaba especialmente el duelo de Rose, número del equipo europeo pero que sufría el estado de gracia de un Simpson (3&2) que si brillaba con el juego largo no lo hacía menos con el corto.

Menos mal que llegó Jon Rahm, el león de Barrika, para hacer frente a la rebelión de los chicos de Jim Furyk y empezar a apaciguar los ánimos. En un duelo tremendo, con golpes espectaculares, lograba vencer en su primer partido individual (logrando también su primer punto Ryder) ante todo un experto (más en dobles que en individuales) como es Tiger Woods. A cualquiera podría asustarle jugar contra el tigre, pero no al león vasco, muy serio y eficaz todo el duelo, consiguiendo imponerse por 2&1, ganando ya en el hoyo 1 y asentándose con victorias también en el 7, 13, 14 y 17 ante un Woods que no terminó de carburar.

El birdie del 17 fue clave para él, ya que tras meterlo, tiró al suelo su putter y sacó toda la rabia y emoción contenidas los días previos; por fin podía rugir y demostrar por qué había sido llamado.

Maquillaba algo el marcador EE.UU. con la incontestable (y sorprendente) victoria de Tony Finau ante Tommy Fleetwood (6&4); excelso el norteamericano desde el minuto 1, logrando imponerse a uno de los hombres de Europa más en forma, y con la de Patrick Reed ante Tyrrell Hatton (3&2), pero ya poco importaba, porque la zona media de parciales estaba pintada en azul.

El azul de Ian Poulter en su duelo al límite ante un Dustin Johnson (2up) que solo falló al final y en el que se fueron midiendo y pasando hoyo a hoyo, así como el de un Thorjborn Olesen imperial, que solo había jugado un partido pero que sobre los greenes despedazó a Jordan Spieth, un especialista en la materia, y le metió un tremendo 5&4.

Francesco Molinari siguió a lo suyo, sin despeinarse y solo msotrando sentimientos al final. Cinco de cinco para él, esta vez dejando como víctima a un Phil Mickelson que no estuvo en Francia, directamente ni apareció (4&2) y que se marcha con más pena que gloria.

Y luego llegó Sergio, Sergio García, el ‘niño de Borriol’, que ha hecho esta Ryder muy suya tras obtener otro nuevo punto, convirtiéndose ahora sí en el jugador con más puntos de la historia de la Ryder Cup tras superar a Nick Faldo y poner el listón en el 25,5 y, además de eso, tapar muchas bocas que dudaban de su rendimiento tras una temporada bastante gris.

Superaba no sin problemas a Rickie Fowler (2&1) en el tramo final, ya que aunque el español empezó con dos puntos arriba, recuperó terreno Fowler y casi llegó a empatarle en el 13, donde a pesar de que Sergio consiguió un magnífico approach, el hoyo fue para su rival con un birdie, pero le supo contestar en el siguiente y certificarlo luego en el 16.

Al final, ya sin nada en juego pues Europa había superado los 14 puntos necesarios para hacerse con el título, sumaron para el Viejo Continente Henrik Stenson ante Bubba Watson (5&4) y Alex Noren frente a Bryson DeChambeau (1up), ya con todo el mundo celebrando sobre el campo, especialmente Fleetwood, manteado hasta la saciedad.

Aplaudir una vez más a Thomas Bjorn y a su extraordinario planteamiento, demostrando que sus elecciones (especialmente la de Sergio) fueron acertadas, y que su labor de equipo superó a las individualidades de un Estados Unidos que, a pesar de acudir con los mejores nombres de su historia, no pudo con el mejor EQUIPO de la historia de Europa.

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