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El rancho y comer tacos, los secretos de Gustavo Ayón

Uno de los pilares del Madrid afronta su cuarta Final Four semanas antes de terminar contrato. Asegura que el grupo de Laso está mejor que hace un año

  • Gustavo Ayon / David Jar
    Gustavo Ayon / David Jar

Tiempo de lectura 5 min.

17 de mayo de 2019. 02:23h

Comentada
Mariano Ruiz Díez 17/5/2019

Ayón (1-4-1985, Zapotán –México–) confiesa que celebraría el título de la Euroliga, la Undécima del Madrid, con una ranchera de una banda de su pueblo, La Banda Regional, y unos «buenos tacos de asada». «Aunque en el vestuario no sean muy de rancheras», confiesa. El pívot es un personaje atípico en el vestuario blanco. Presume de rancho «con vacas y caballos». Y revela a qué se quiere dedicar en el futuro: «La intención es exportar caballos de pura raza española, que yo crío en México, a Estados Unidos. Jayce –su compañero Carroll– se encargaría en su rancho de manejarlos allí hasta que se vendan». Ayón monta. Su caballo favorito es Novo, «un animal bastante grande, de 1,80 de alzada y que está muy bien para mí. Es noble, aunque no veo a ningún compañero montando mis caballos. Bueno, quizá a Jayce porque el verano pasado estuvo en mi casa en México y salimos a montar un poco». Hoy, en Vitoria, espera el CSKA.

–¿Pesan los casi 70 partidos que llevan encima?

–(Suspira profundamente). La motivación y la adrenalina que genera una Final Four hacen que se olvide el cansancio. Lo que hay que hacer es limpiar la cabeza y olvidarte de todo lo que hay alrededor y sólo centrarte en el partido del viernes. La Final Four es algo que provoca felicidad, que tiene que divertirte. No se puede comparar con nada del día a día normal. Es algo bueno, agradable, intenso... Ojalá hubiera mucha gente que tuviera esta sensación en su trabajo.

–¿Se nota un ambiente diferente en el equipo?

–No es que sea otro ambiente. Podría decir que para nosotros se trata de algo normal porque los últimos años hemos jugado varias. Pero si lo miramos con calma, hay equipos en la misma Euroliga que ni siquiera han llegado a jugar un partido del playoff. Así que jugar la Final Four en realidad no es normal, es algo especial y que hay que disfrutar y valorar porque no sabes cuándo vas a poder volver a jugarla otra vez, no sabemos cuándo vamos a volver a estar en estas instancias.

–¿Llegan como querían?

–Mentalmente estamos preparados, pero luego hay muchas cosas que influyen para que se te dé bien o se te dé mal. Yo he jugado tres. La primera de ellas fue aquí en Madrid y fue muy especial porque llevábamos muchos años sin ganarla. Y habíamos estado en la antesala los años anteriores. En la siguiente, en Estambul, la verdad es que no tuvimos opciones. No jugamos un partido de Final Four en la semifinal y así nos fue. Y el año pasado estuvimos al nivel de la primera. Ahora llegamos a Vitoria y para nosotros es como si estuviéramos en casa al ser en España. El equipo está como queríamos sobre todo mentalmente y de salud. Todos estamos al ciento por ciento. Y eso es lo que tenemos en la cabeza, que estamos juntos y preparados.

–En los precedentes con el CSKA hay una victoria (la semifinal de 2018) y dos derrotas esta temporada...

–Es un gran equipo con muchísimo talento. Tenemos que centrarnos mucho en nuestra defensa y estar mentalmente preparados para dar el nivel.

–Y, ¿en qué ha mejorado su equipo desde hace un año?

–Somos prácticamente los mismos, pero no tenemos a Luka Doncic. Que se dice fácil, pero es demasiado. No tener a un jugador con sus cualidades y su talento es complicado, pero el año pasado no teníamos al cien por ciento a Sergio Llull. Creo que Facundo Campazzo ha dado un gran paso adelante y no se nota tanto la ausencia de un crack como Luka. El equipo está en otros aspectos mejor. Creo que defensivamente hemos dado un paso adelante. Edy –Tavares– está haciendo una temporada increíble y ayuda muchísimo al equipo. Cada uno hacemos cosas buenas para el equipo y eso es lo importante. Aquí todo el mundo piensa en el equipo.

–Con el juego interior que tienen, ¿hay entrenamientos más duros que algunos partidos?

–Sí, sobre todo con Edy. Es muy complicado atacarle y cambia muchos tiros que nadie más puede cambiar. Luego no compartimos pista porque el sistema de Pablo es jugar con un cuatro abierto, pero para mí tenemos a los dos mejores ala-pívots exteriores de Europa con Anthony y Trey. Y si jugamos más por dentro aparece Felipe, que tiene mucho poder ahí debajo.

–¿Añade presión la pésima temporada del equipo de fútbol?

–No, da pena porque es un equipo que ha dado muchísimo al club. Pero no podemos pensar eso y viceversa. Somos dos secciones independientes.

–Es uno de los pívots más completos de Europa, ¿qué es lo que más le gusta hacer en la cancha?

–Me gusta jugar a baloncesto, hacer un poco de todo. Me gusta ser ese jugador que tiene polivalencia. Y lo que más me gusta es ganar. Hago lo que sea por ganar. Si hay que pasar más o pasar menos, coger más o menos rebotes, tirar más o menos, defender... Haré lo que tenga que hacer para ganar.

–¿Con 34 años se dejan de hacer cosas en la pista que hacía antes?

–Físicamente me siento muy bien, pero los años se van sintiendo. Las recuperaciones no son tan rápidas, siento ciertas cosas como menos explosividad, pero nos pasa a todos. Hay que saber cambiar tu juego y no dejarle todo a las piernas, hay que dejarle algo más a la cabeza.

–En junio termina su contrato, ¿seguirá en el Madrid?

–No lo sé, tengo mes y medio para disfrutar de este contrato y de este club y en verano ya hablaremos. No me gusta hablar de este tipo de cosas antes de que acabe la temporada. Me gustaría encontrarme con muchas opciones, pero hoy no lo sabemos. Ya veremos qué nos depara el destino. Ser parte de esta época del Madrid es un orgullo.

–Una figura básica en esta etapa es su técnico, ¿cuál es la mayor virtud de Laso?

–Creo que lo mejor que tiene es que maneja muy bien los grupos. Sabe dar su momento a cada jugador y eso ha hecho que este equipo funcione. No se obsesiona con temas que son de fuera de la cancha, nos da libertad en ese aspecto y eso es muy bueno para nosotros. No hay presión fuera del campo y cuando entramos en la cancha nos concentramos al ciento por ciento y eso es lo que hace grande a este equipo.

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