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Hortelano: Una centésima, un mundo

Bruno Hortelano rozó el podio en los 200. Sus 20.05 estuvieron lejos de la exhibición del turco Guliyev, que se llevó el oro. «No vine para ganar una medalla porque no ha sido un año normal»

  • Adam Gemili y Bruno Hortelano
    Adam Gemili y Bruno Hortelano / Ap

Tiempo de lectura 4 min.

10 de agosto de 2018. 04:46h

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Mariano Ruiz Díez 9/8/2018

Bruno Hortelano terminó los 200 con la misma sonrisa con la que saltó al Estadio Olímpico de Berlín para la presentación de la final. Lo hizo a una centésima del podio, a una centésima de la plata y el bronce, a una centésima de su mejor marca, a una centésima de su récord de España... Acabó con 20.05 rozando las medallas, a un mundo del turco Ramil Guliyev, que con 19.76 se llevó el oro en la que era la gran carrera de los campeonatos. El británico Mitchell-Blake fue plata y el suizo Alex Wilson, bronce. Les separaron seis milésimas.

La expectación despertada por Bruno Hortelano en su regreso a una gran competición 21 meses después de su accidente tiene un valor cercano al de un metal. «No vine aquí para ganar una medalla. Desde que salí del hospital lo que perseguía era estar aquí, mejorarme y esto que he hecho es una gran victoria. Estoy contentísimo y muy satisfecho», confesaba Bruno a Teledeporte mientras Guliyev ya se había quitado sus gafas de sol y estaba celebrando su primer título continental.

El español nacido en Australia siempre estuvo en la pelea. Fue una final muy equilibrada salvo en la lucha por el oro. No se había superado el ecuador de la carrera, los ocho finalistas estaban peleándose todavía con la curva y el turco ya sólo se estaba pegando contra el crono. Para acompañarle en el podio estaban enfrascados en el combate Hortelano, Mitchell-Blake, Wilson y Gemili. Dos tipos que ya han bajado de 20 segundos y una bola de cañón nacido en Kingston (Jamaica) y nacionalizado suizo. Ninguno de ellos fue capaz de discutir la victoria a Guliyev. Hortelano fue de más a menos. Su salida fue buena, su curva también, pero cuando estaba pugnando por la plata llegó el bajón. La carrera se le hizo un pelín larga mientras Guliyev volaba en busca de un nuevo récord de Europa. El caballo salvaje nacido en Azerbayán y campeón del mundo hace un año en Londres paró el crono en 19.76, la cuarta vez que baja de los 20 segundos en lo que va del año. El histórico récord de Pietro Mennea (19.72 en 1979) quedó a salvo por cuatro centésimas, pero tiene los días contados. No era una bravuconada cuando Guliyev comentaba que su objetivo es que Mennea pasara a los libros de historia. «Ha corrido mucho, una barbaridad. Ha habido tres atletas que hoy han demostrado ser mejores que yo», comentaba Hortelano.

Su victoria, al menos de momento, es otra. Apenas ha comenzado a competir hace tres meses y en la final de los Europeos se quedó a una centésima de la mejor carrera de 200 de su vida. Quizá las expectativas eran excesivas. Y los menos de 20 segundos que tiene en las piernas tienen que esperar algo más. «Me he preparado muy bien, he sido competitivo y esto en una temporada magnífica, increíble y única por el difícil camino que me ha tocado recorrer. No ha sido un año normal», afirmó. A Bruno Hortelano, a la estrella del atletismo español, le queda ahora el relevo largo con sus compañeros y amigos. «Con el 4x400 voy a pelear por estos colores y representaros lo mejor posible», dijo. Y eso ya es mucho decir para un atleta que hace menos de dos años no se sabía si volvería a correr.

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