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Kerman Lejarraga: «Para mí, cada pelea es un Mundial»

El vasco combate esta noche ante 11.000 personas en Miribilla contra el británico Skeete por el cinturón europeo de los welter.

  • Kerman Lejarraga: «Para mí, cada pelea es un Mundial»

Tiempo de lectura 4 min.

28 de abril de 2018. 00:40h

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Domingo García Madrid. 28/4/2018

Once mil personas son muchas para cualquier cosa, pero mucho más para un combate de boxeo con un español como protagonista. Pero a Kerman Lejarraga (Bilbao, 1992) no le sorprende. Será la segunda vez en pocos meses que Miribilla se llene para verlo. Bilbao está pendiente de sus puños. «Es una motivación», dice. Pero su vida no cambia más allá de apagar el móvil en las últimas semanas para concentrarse de lleno en la pelea. El resto de su vida sigue siendo igual. Da lo mismo el rival y el título que esté en juego. «Sigo siendo el mismo, con las mismas costumbres, las mismas manías y con el mismo estilo de vida», reconoce. Entre ellas la de salir a correr con su perra, Gora. «Es un miembro importante de la familia».

Lleva preparando el combate por el campeonato de Europa del peso welter desde el 11 de enero. Entre medias, un aplazamiento por un corte y un cambio de rival. El francés de origen marroquí El Moussaoui renunció y en su lugar en el cartel aparece el británico Bradley Skeete. «Hubo una pausa de dos semanas, bajamos la intensidad del entrenamiento para volver con más fuerzas y tampoco ha supuesto un cambio importante. El cambio de rival tampoco nos ha supuesto muchas pegas porque es verdad que El Moussaoui era un poquito más valiente, pero son dos boxeadores de una envergadura parecida, altos con bastante recorrido para sacar sus manos y en ese aspecto la pelea va a ser similar», admite Kerman.

El boxeador español, conocido como «El revólver de Morga», tiene tantas victorias como peleas, 24. Ha boxeado ya en Estados Unidos, pero no le obsesiona el viaje al otro lado del Atlántico. «En realidad estoy muy agradecido a la gente de aquí, que me apoya y es lo que vale», afirma. «Para mí cada pelea es un Mundial. Da igual boxear contra Francisco el de Almería que contra Skeete. Valoro a todos los rivales y tengo la misma motivación», admite.

Kerman confía en su pegada. De sus 24 victorias, 19 han llegado por KO. Pero la más especial fue en 2015 contra el rumano Marius Jacheanu. Se había roto la mano y para demostrar que no había perdido potencia acabó con su rival antes de tiempo. Pero no fue fácil llegar hasta ahí. «Hubo momentos en que me planteé dejar el boxeo. Me rompí una mano, primero la izquierda, luego la derecha. He pasado malos tragos, dos operaciones y me planteé dejarlo, pero salí bien y muy motivado», reconoce.

«Veo la mano de Skeete abriendo a Lejarraga como una sandía», dijo hace unas semanas Alan Smith, el preparador del británico. Pero Kerman no se asusta. «Siempre se intenta dar un poquito de morbo, un poco de aliciente, que haya un poquito más de animación, pero esto es un deporte, tampoco hay que tomarlo al pie de la letra. Luego hay que hablar encima del ring», advierte. Kerman y su preparador son muy meticulosos en el estudio de los rivales y saben lo que deben hacer para alcanzar el campeonato de Europa.

Será el primer paso camino del Mundial en el que podría enfrentarse a Lucas Mathysse, el boxeador en el que más se ha fijado durante su carrera junto a Javi Castillejo. El argentino defenderá el título en julio contra Manny Pacquiao. El español podría cruzarse contra el ganador.

Pero antes debe superar esta noche a Skeete. Es el primer paso. El combate de la grada ya lo ha ganado. Ahora le toca hablar en el ring.

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