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La descalificación de Alonso en Silverstone: Cuando 4 milímetros son un mundo

Los comisarios de la carrera encontraron un desajuste en el suelo del coche que podía dar al Toyota más agarre del permitido. La escudería no apelará

  • La descalificación de Alonso en Silverstone: Cuando 4 milímetros son un mundo

Tiempo de lectura 4 min.

21 de agosto de 2018. 00:36h

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Fran Castro 21/8/2018

Horas y horas invertidas en trabajo, esfuerzo, riesgo y una labor descomunal dentro y fuera del coche. Todo con el objetivo de ganar la tercera cita del Mundial de resistencia, un objetivo que poco a poco estaba acercando a Fernando Alonso y a sus compañeros, Buemi y Nakajima, al título de campeones del mundo. Sin embargo, un fallo sideral de Toyota acabó con la descalificación de sus dos coches en las 6 horas de Silverstone.

Los dos coches de Toyota cruzaron la línea de meta en primer y segundo lugar y como es preceptivo en cualquier campeonato los comisarios técnicos, reglamento en mano, se dispusieron a hacer las pertinentes comprobaciones técnicas para asegurarse de que el triunfo se había producido bajo parámetros legales.

Y en este caso optaron por examinar la flexibilidad de una pieza que se encuentra en el suelo del coche. Se trata de una plancha, en inglés denominada «skid block», que sirve para limitar el «efecto suelo» que puede generar el coche por esa parte, limitar la altura respecto al suelo y evitar que obtenga más agarre de esta forma considerada peligrosa si alcanza determinados valores. El origen de esta pieza es una cuestión de seguridad, ya que hace años hubo muchos accidentes que se produjeron por este motivo.

Cuando los comisarios se dispusieron a comprobar la flexión de esta «madera» descubrieron que superaba los cinco milímetros permitidos y alcanzaba los nueve. Es decir, se pasaba cuatro milímetros. Puede parecer una cifra irrisoria, insignificante, pero si lo llevamos al terreno de la aerodinámica, esta oscilación puede suponer un extra de agarre en algunas curvas a determinada velocidad. La prueba se hace ejerciendo una fuerza de 2.500 Newton sobre la pieza y el resultado no fue satisfactorio para los responsables de Toyota. El reglamento técnico es claro en el artículo 3.5.6 apartado «d», que especifica bien claro que no puede superar una oscilación de cinco milímetros. Aunque fuera por uno sólo eso significa la descalificación inmediata. Y así lo hizo el colegio de comisarios una vez evaluado el informe.

Tratándose de todo un campeonato del mundo bajo la supervisión de la FIA, no parece que haya lugar a la duda de que la prueba estuviera mal hecha, todo lo contrario. Entonces cabe preguntarse cómo es posible que Toyota cometiera un error de estas características cuando en realidad son sus coches los que están luchando contra ellos mismos y nadie puede «toserles» entre los equipos privados que disputan el certamen.

La estructura japonesa adujo que los nuevos bordillos colocados en algunas zonas del circuito pudieron dañar esta parte, pero llama la atención que en el caso del coche numero 7, que sufrió una salida de pista y se comió una de estas «salchichas» que intentan evitar que los pilotos vayan más allá de los límites establecidos, la flexión fuera de un milímetro por un lado y tres por otro. En el caso del coche número 8, el de Alonso, Buemi y Nakajima, se fue hasta los cuatro de más por ambos lados. Fuera del margen del reglamento. La pieza en cuestión no fue verificada ni en Le Mans ni en las 6 horas de Spa-Francorchamps, escenarios de las dos primeras pruebas del campeonato, pero lo cierto es que en Silverstone los comisarios lo hicieron de oficio y encontraron el desajuste.

Algo ha fallado en los controles de calidad del equipo Toyota del Mundial de resistencia o sus ingenieros han ido al límite sin pensar que esa pieza podría ser verificada una vez que no tienen competencia en su categoría. El error es descomunal y lo demuestra que la marca ya anunció que no apelará la sanción de la FIA.

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