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LeBron y el asalto ¿imposible? al trono de Jordan

Con 38 años y pese a rendir como nunca nadie lo ha hecho a su edad parece bastante improbable que James consiga alcanzar los seis anillos de "Air" Jordan

LeBron James, el día que se convirtió en máximo anotador de la historia de la NBA
LeBron James no pudo evitar las lágrimas después de batir el récordALLISON DINNERAgencia EFE

Lo más parecido que ha habido a Michael Jordan en la historia de la NBA ha sido Kobe Bryant. Lo de LeBron James está a otro nivel. No ya en el apartado estadístico después de haberse convertido en el máximo anotador de la historia de la Liga estadounidense con 38.890 puntos. Lo que hace única a la estrella de los Lakers es su rendimiento con 38 años y algo más de un mes. Sus números esta temporada en un equipo que está peleando por meterse en los playoffs en la Conferencia Oeste son sencillamente asombrosos: 30,1 puntos por partido, 8,5 rebotes y 7,1 asistencias. Y todo eso con 20 temporadas en la Liga.

Ambición, longevidad y espíritu competitivo son tres las cualidades que en forma superlativa han modelado la carrera de LeBron Raymone James (Akron, EE.UU., 1984). Desde su etapa en el instituto St. Vincent-St. Mary High School ya se hablaba de un adolescente que iba a tener un impacto inmediato en la NBA. La legendaria portada de Sports Illustrated en 2002 que le bautizo como "El Elegido" multiplicó aún más las expectativas.

LeBron se saltó la etapa universitaria y entró directamente en la NBA desde el instituto. Fue el número del draft de 2003 elegido por los Cleveland Cavaliers. Se convirtió en Novato del año, metió a los Cavs en playoffs en su tercer curso y en la temporada 2006/2007 disputó sus primeras finales donde los Cavs fueron arrasados por los San Antonio Spurs. Después de ser MVP 2009 y 2010, LeBron dejó Cleveland por Miami Heat en un anunció retransmitido por televisión a nivel estatal que le generó infinidad de detractores. En Miami, junto a Dwayne Wade y Chris Bosh, disputó cuatro finales seguidos, ganó dos anillos (2012 y 2013) y sumó dos MVP más (2012 y 2013).

En 2014 decidió volver a casa para intentar hacer a los Cavaliers campeones. El problema es que en la Conferencia Oeste se había formado un equipo legendario, los Golden State Warriors con Stephen Curry, Klay Thompson y Draymond Green a los que se añadió Kevin Durant. LeBron fue capaz de llegar a cuatro finales consecutivas ante los Warriors e incluso llegó a ganar la de 2016 en uno de los mejores séptimos partidos de la historia disputado en la bahía de San Francisco y que culminó una remontada después de ir 3-1 abajo en la serie.

Cumplida la misión en Cleveland se fue a una de las franquicias más míticas de la NBA, Los Angeles Lakers. Allí, tras la retirada de Kobe Bryant, logró ganar el anillo de la pandemia en la burbuja de Orlando (2020). Desde entonces, el equipo, que no él, ha perdido el rumbo. Con 38 años, LeBron pelea por devolver la gloria a los Lakers y por cumplir uno de sus últimos sueños: compartir equipo en la NBA con su hijo Bronny James que ahora tiene 18 años.

La dimensión de LeBron como jugador va más allá de su récord de anotación. Es el cuarto mejor asistente de la historia sin ser un base, el trigésimo segundo mejor reboteador sin ser un pívot y su colección de logros es interminable. Doble campeón olímpico en las dos finales ante España, eterno All-Star, referente en la Liga en cuanto a temas políticos, sociales y de lucha contra el racismo, empresario de éxito, actor... LeBron es un ejemplar único.