«Me gustaría visitarte»

Viseras, que vivía en EE UU, se carteó con Carballo años después de los presuntos abusos y le pidió entrenar con él

JESÚS CARBALLO se abraza a su hijo, ahora presidente de la Federación, durante el Mundial de 1999
JESÚS CARBALLO se abraza a su hijo, ahora presidente de la Federación, durante el Mundial de 1999

Madrid- Un mensaje de móvil pidiendo una explicación y una llamada como respuesta: «Os quiero mucho, mucho... Es que te acercabas demasiado en los masajes [...] Además, tranquilos que como ha prescrito no os va a pasar nada». La llamada, según personas conocedoras de la historia, es de Nerea Esbrit, una de las gimnastas que ha señalado a Jesús Carballo, y al otro lado del teléfono estaba Almudena San José, la mujer del ex seleccionador, que le había mandado el mensaje tras enterarse de lo que había dicho de su marido. Pocos meses antes, se fotografiaban juntos y sonrientes sin ningún problema o Nerea pedía aparecer en un álbum de fotos que le estaban preparando a Jesús.

La historia tuvo lugar la semana pasada en plena polémica de un asunto por aclarar que estalló el pasado diciembre con la denuncia de otra ex gimnasta, Gloria Viseras, a Carballo por supuestos abusos sexuales de forma reiterada entre 1977 y 1980, durante la preparación de los Juegos Olímpicos de Moscú. «Abusaba de mí en los hoteles, el coche y el gimnasio». «Lo hizo desde los 12 a los 15 años» «Me ha destrozado la vida», dijo en «La Sexta». Viseras, la única que habla de abuso sexual, aunque tiene algunas testigos como Irene Martínez –que apoyan su versión y que asegura que también intentó algo con ella– y también a varias compañeras de su lado, define a Carballo como un monstruo que las maltrataba en los entrenamientos, que las hacía llorar con sólo una mirada, que les decía que eran «putas si escuchaban música pop» o que las hacía mirar al suelo cuando formaban en fila.

Grupo de apoyo

Pero otro grupo de ex gimnastas ha alzado la voz para convertir al supuesto monstruo en una persona bien distinta. «Pero si en esa fila había hasta bromas», afirma Paloma Moro, olímpica en Sidney 2000. Ellas hablan de Carballo como «pudoroso» o «aburrido». «La palabra "puta"no estaba en su vocabulario. Esa frase no la pudo decir él», continúa Paloma. «Pero si no entraba ni en las habitaciones. La única vez que lo hizo fue para pedir un cargador y llamó 20 veces a la puerta y ni pasó», recuerda Elena Zaldívar, pupila suya más reciente, ahora entrenadora. «Una vez me hice daño en una parte delicada y ni siquiera se acercó», cuenta Silvia Martínez, que compitió en Barcelona 92. Ellas aseguran haber convivido y haber estado a solas cientos de veces con el seleccionador y no ver nada raro. Incluso hay una carta firmada por 51 padres y otra por 73 gimnastas, que sigue creciendo, para defender a «Fillo», que así le conocían, de una acusación tan grave.

El propio ex seleccionador, que ya no está en el cargo, a partir de la denuncia rompió su silencio en Onda Cero y negó los hechos. Además, aseguró que siguió teniendo una buena relación con Gloria Viseras después de que ésta se marchara de España a Estados Unidos. Incluso se vieron en alguna ocasión con su marido y sus hijos y tuvieron correspondencia. «En una de esas cartas, una que es azul y con una muñequita, le decía que había recuperado la forma gracias a la base que tuvo con él. E incluso le pidió si podía visitarle, concentrarse en Madrid con él un tiempo con las chicas a las que ella estaba entrenando en EE UU», desvela Cristina Fraguas, otra olímpica en Barcelona. La carta es de 1985, aseguran, entre cinco y ocho años después de que presuntamente abusara de ella. «¿Cómo va a escribir una carta así si le ha hecho tanto daño. Y llevarle a más niñas?», se pregunta Cristina.

Contraataque de Carballo

Todo fue tomando forma el año pasado. El 21 de enero hubo una reunión de antiguos gimnastas en Madrid, que se repitió en noviembre en Barcelona. Ahí, Gloria Viseras contactó con otras compañeras que supuestamente habían vivido situaciones parecidas. «Nos sondeó y tenía una lista de las que estábamos a favor y en contra. Además, desde enero empezó a mandar mensajes por Twitter y Facebook metiéndose con "Fillo"y su familia, que borró después de la denuncia», dice el grupo que defiende a Carballo. El asunto llegó al CSD que, tras varias reuniones con ex gimnastas, decidió seguir hacia delante. «Cautela, prudencia y firmeza», dicen desde el Consejo, acusados por Carballo de no haberle escuchado. Al haber pasado más de 20 años de los hechos, y como, según el auto del juez, no se encontraron pruebas de que se repitieran posteriormente, el caso está prescrito, aunque ha sido recurrido a la Audiencia Provincial. Lo que sucediera o no entre Carballo y Viseras sólo lo saben ellos. Según ha podido conocer este periódico, el ex seleccionador espera a que todo termine para denunciar a quienes considera han mentido.