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Marc Márquez vuelve a Tailandia, el último lugar en el que fue feliz

Regresa tres años después a Buriram, el escenario de su último título de MotoGP, dando cada vez más signos de recuperación

Marc Márquez, este viernes en los libres del GP de Tailandia de MotoGP
Marc Márquez, este viernes en los libres del GP de Tailandia de MotoGP FOTO: AFP7 vía Europa Press AFP7 vía Europa Press

El 6 de noviembre de 2019 Marc Márquez ganó el título de MotoGP en Tailandia. Era su primera bola de partido y le valía con quedar segundo en Buriram, pero fiel a su estilo superó en el mano a mano final a Quartararo, ganó la carrera y se coronó a lo grande. Era su octavo mundial, el sexto en MotoGP y el cuarto consecutivo. Una racha que le permitía estar ya muy cerca de los nueve de Rossi y que apuntaba a prolongarse bastante en el tiempo. Pero el destino tenía otros planes para Marc en forma de fractura de húmero ocho meses más tarde, en el regreso del campeonato después del parón por la pandemia. El resto –las cuatro operaciones, las dificultades del hueso para soldarse, la infección en la extremidad y la última intervención para rectificar una rotación del húmero de casi 30 grados– es historia.

Han pasado tres años y el Mundial vuelve al circuito de Buriram y Márquez regresa este fin de semana al último lugar en el que fue feliz de verdad subido en una moto. Llega todavía en proceso de puesta a punto aunque dejando cada vez más signos de que el verdadero número 93 está de vuelta. La semana pasada en Japón hizo la «pole» sobre mojado y terminó su primera carrera en cuatro meses en un cuarto lugar que le invitaba a ser optimista.

El desembarco en Tailandia fue bien para él, liderando el primer entrenamiento libre y cerrando el viernes con el cuarto mejor tiempo. Lo primero que hizo en Buriram fue salir a pista y caerse, otra manera de confirmar que empieza a sentirse cómodo buscando el límite. Va dando pasos hacia adelante mientras prueba cosas importantes para el próximo curso, en el que sí intentará recuperar el trono de MotoGP cuatro años después. Los resultados no son una obligación ahora mismo, por mucho que su Honda sea otra vez la más rápida mientras el resto de compañeros de fábrica siguen sufriendo en la cola de cada hoja de tiempos. «Estoy contento porque es la primera vez en mucho tiempo que he podido hacer un viernes de entrenamiento completo, con mucha energía», explicaba.