Colosal Pedrosa

Dani Pedrosa
Dani Pedrosa

Los que hace poco menos de un mes querían retirarlo lo verán ahora como el máximo candidato a ser campeón de MotoGP. Y no es para menos, porque Pedrosa apunta a dominador absoluto de la categoría reina después de su colosal triunfo en Le Mans. Dani convirtió un día de perros en un paraíso y aprovechó para tomar el liderato borrando todos los complejos que le han atribuido en los últimos años. Lo bordó bajo la lluvia y fue implacable en el cuerpo a cuerpo, precisamente dos de los que se consideraban sus puntos débiles. La pista era un charco inmenso, que no permitía ni la más mínima brusquedad. Se trataba de resistir tres cuartos de hora con los nervios de punta, acariciando el freno y temiendo el resbalón que acabara con todo el trabajo. No era un día para alardes, pero Dani levantó al público con tres adelantamientos a Andrea Dovizioso de los que sirven para que las revistas especializadas regalen un bonito póster a sus lectores.

El italiano fue el único que pudo discutirle el reinado, aunque sólo hasta mitad de carrera. Entonces el catalán ya se había repuesto de su sexta posición en parrilla y de un arranque no demasiado bueno para dejar en el camino a Lorenzo, Rossi y quedarse a solas con «Dovi». Su Ducati sí es competitiva con el asfalto mojado y fue más duro de pelar de lo esperado. Resistió lo que pudo, hasta que Dani puso en marcha el metrónomo y fue acumulando segundos de ventaja. Había tenido un par de errores de los que en el pasado le hubieran llevado al suelo y de los que escapó confirmando su nueva versión: con la calidad de siempre y el colmillo más afilado. Como en Jerez, no tuvo rival en el tramo definitivo y, de la misma forma que en el trazado gaditano, se apuntó la victoria. La segunda consecutiva en cuatro carreras para pasar de desahuciado a ser el que más ha ganado y el que está al mando.

En Texas, sonreía tranquilo cuando le preguntaban por su situación, con su joven compañero de equipo siempre por delante de él. Y tampoco se va a precipitar ahora que las cosas van como había imaginado. «Tenía ganas de ganar en Le Mans», decía al conquistar por primera vez en MotoGP el circuito galo un Pedrosa que tiene el Mundial, la moto y los rivales donde quería. Lorenzo firmó su día más infernal en muchísimo tiempo y en lugar del campeón pareció un cualquiera luchando por el séptimo puesto. El mallorquín hubiera acabado antes diciendo qué le funcionó en lugar de enumerar la multitud de contratiempos que le impidieron ser competitivo. «Tuve un problema en el casco, pero no fue el más importante. No puedo asegurar que el neumático trasero fuera defectuoso, no soy técnico, y seguramente Bridgestone, si fuera así, lo esconderá. Nunca dirán que es defectuoso. No lo puedo asegurar, pero es la única cosa que me entra en la cabeza», decía Jorge respecto al rendimiento de sus gomas. «Las sensaciones fueron las peores que he tenido. Se me bloqueaba delante y patinaba atrás. Perdía medio segundo hasta en las rectas», exponía el mallorquín, que tendrá que remontar en lugar de tirar de calculadora como en el curso pasado. Tampoco fue un gran día para Rossi, que acabó 12º tras pasar por el suelo. Los dos han reconocido que necesitan una moto mejor y miran a los técnicos de Yamaha en busca de soluciones, porque sienten a Honda muy por delante. Sólo Crutchlow salvó el honor de la marca de los diapasones, mientras Márquez volvía a alucinar a la mayoría.

El «niño» apenas había recorrido algunos kilómetros con el suelo mojado. Lo hizo en los test de Jerez y en algún giro en Sepang, poca cosa. Lo lógico es que ayer se hubiera hundido en el pelotón, pero sólo sucedió así en las diez primeras vueltas. No necesitó muchas más para aprender a pilotar con lluvia, algo que a otros les ha costado años. Remontó desde el octavo puesto hasta el tercero y, si hubiera tenido algunos kilómetros más, el segundo lugar de Crutchlow también hubiera estado en peligro. «Este chico no es normal», aseguraba Emilio Alzamora, un maestro alucinado con los progresos de su alumno. «Al principio me ha costado un poco, no me encontraba y sólo cometía fallos», se explicaba Marc, hablando como algo cotidiano de una nueva hazaña, que incluyó un adelantamiento a Dovizioso sólo reservado a los genios. El novato es el único piloto que no se ha bajado del podio este año. Tan increíble, como la exhibición de Pedrosa en Francia.