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Özil lidera un bloque irregular

El Arsenal se aferra a la Liga Europa para lograr un título. Nunca se ha enfrentado al Atlético en partido oficial. Bellerín y Monreal, fijos en el once de Wenger

  • Özil lidera un bloque irregular

Tiempo de lectura 4 min.

13 de abril de 2018. 23:50h

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Enrique Gozalo .  13/4/2018

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Nunca se han enfrentado el Atlético y el Arsenal en partido oficial y el choque de la Liga Europa se presenta como una final anticipada, en el que el duelo de banquillos tiene mucho morbo porque Wenger y Simeone son la antítesis en su forma de entender el fútbol. El francés, que lleva la friolera de 22 años en el banquillo de los «gunners» (artilleros) es amante del toque, de la posesión de la pelota y de un juego ofensivo. A lo largo de la historia siempre ha contado con jugadores de calidad (Bergkamp, Henry, Cesc, Overmars, entre otros) porque el modelo con él nunca se cambia.

Ahora, la situación no ha cambiado pero el equipo lleva unos años en horas bajas y la continuidad de Wenger se cuestiona ya desde el verano pasado. Siguió una campaña más y tampoco los resultados han llegado. En la actualidad el equipo es sexto en la Premier, sin opciones de clasificarse para la Champions, por lo que la Liga Europa es el asidero –como le sucedió a Mourinho la campaña pasada– para jugar la competición de mayor prestigio. El Atlético no está tan necesitado, pero desde el Wanda se demanda un título tras el fiasco de la Liga de Campeones.

¿Favorito? La eliminatoria está muy igualada. El Arsenal viene de empatar en Moscú (2-2) con el CSKA y el Atlético de perder (1-0) tras un mal partido en Lisboa con el Sporting. Los rojiblancos son muy competitivos, pese a todos sus defectos, y en el Arsenal prima la irregularidad. Es capaz de ganar al mejor y perder con el último de la clasificación. En una semifinal, la motivación es distinta para ambos y todo apunta a que los pequeños detalles –desde una parada de Oblak a un error de Cech– pueden decantar al finalista de Lyon (16 mayo).

Wenger vio cómo el Manchester United le arrebataba al chileno Alexis Sánchez en el mercado invernal y se fue a Alemania a comprar a Aubameyang. El exjugador del Borussia no puede jugar la competición y es una baja considerable. También lo es el armenio Mkhitaryan, que llegó en enero porque Mourinho le abrió las puertas. Podría jugar, pero está lesionado y se pierde lo que queda de temporada.

Lesionado y de larga duración, del que casi nunca nos acordamos, está Santi Cazorla, sometido a varias operaciones y que no se sabe si algún día podrá volver a ser el futbolistas que triunfó en el Málaga, en el Villarreal y en la Selección. No obstante, la aportación hispana la comandan los laterales Bellerín (exazulgrana) y Monreal (Osasuna). En una defensa en la que el exvalencianista Mustafi no acaba de acoplarse junto al francés Koscielny. Y detrás de ellos se aposta Cech, que en su recta final no ofrece excesivas garantías. Tampoco Ospina, el cuñado de James, su recambio en algunos choques.

A los mandos del equipo está Özil. El exmadridista es el que organiza, junto a Wilshere, el juego en el centro del campo. Tuvo ofertas, decidió quedarse y parece comprometido, pese a que tiene muchos altibajos. Ramsey es un todoterreno con llegada y el egipcio Elneny trabaja junto a los centrales, pero sabe sacar el balón con criterio. Otra opción es el suizo Xhaka. Y para los goles llegó Lacazette –pretendido también por el Atlético– desde Lyon. No ha cuajado una gran temporada. Welbeck, uno de los pocos ingleses, le ayuda.

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