Investigación
¿Por qué muchos atletas de elite mascan chicle?: no es solo una moda y la ciencia confirma sus efectos
Un nuevo estudio confirma masticar rítmicamente activa las vías neurológicas, reduciendo los niveles de cortisol y mejorando la concentración.
Muchos deportistas de élite han sido vistos masticando chicle constantemente en momentos de tensión o incluso en sus respectivos campos deportivos. Todos los aficionados, recuerdan a Michael Jordan mascando chicle durante los partidos de la NBA o al ex técnico del Real Madrid, Carlo Ancelotti que podía consumir un paquete por partido mientras dirigía al equipo desde la banda.
Aunque podría parecer una moda o un hábito casual, la ciencia tiene una explicación. Un estudio reciente publicado en la revista científica BMC Sports Science, Medicine and Rehabilitation respalda estos beneficios: los investigadores encontraron que masticar chicle durante el ejercicio físico puede potenciar el enfoque y la precisión motora, lo que ayuda a explicar el atractivo de la costumbre en contextos deportivos.
Según la ciencia, masticar chicle puede reducir significativamente el estrés y la ansiedad mediante la activación del sistema nervioso parasimpático, lo que promueve la relajación, reduce los niveles de cortisol y, finalmente, proporciona una salida física para la energía nerviosa. Además, puede hacer que una persona se sienta más segura y centrada al aliviar el estrés. En escenarios de alta exigencia, el chicle funciona como un “ancla mental” que limita la dispersión de pensamientos, mejora la alerta y favorece la autogestión emocional, incrementando la sensación de control.
Mejora la concentración
Los estudios indican que masticar chicle produce mejoras en la capacidad de atención, la concentración sostenida, el tiempo de reacción, el estado de alerta e incluso la memoria de trabajo durante ciertas tareas. Los beneficios se deben a un mayor flujo sanguíneo al cerebro, que aumenta casi un 20-30 % al masticar, junto con la estimulación sensorial que mantiene la mente activa. Esta combinación ayuda a aliviar el estrés y facilita la concentración.
Asimismo, mejorar la agudeza física e incluso ayudar a los jugadores a manejar el estrés en momentos de alta presión. Ya sea en el campo, la cancha o la pista, masticar chicle supone una ventaja extra.
Entre las variantes más utilizadas por los deportistas se encuentran los chicles de cafeína. Durante su etapa en el PSG, jugadores como Kylian Mbappé o Neymar los consumían antes de los encuentros. Son gomas sin azúcar, con vitamina B y, sobre todo, con cafeína. 50 mg de cafeína por chicle. La idea nació en EEUU. Estudios del ejército demostraron que masticar gomas con cafeína era muy eficaz para que los tiradores mantuvieran un alto grado de concentración y tenía muchos menos efectos secundarios que las anfetaminas. De ahí, la práctica pasó al baloncesto y finalmente al fútbol.