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Sólo Mourinho separa al Sevilla de su séptima Europa League

El aura del entrenador portugués de la Roma es el único temor de los de Mendilibar, que se siente favorito en la final de su competición que se disputa esta noche en Budapest

BUDAPEST (HUNGRÍA), 30/05/2023.- Los jugadores del Sevilla FC (i-d)Fernando Reges, Marcao, Marcos Acuña, Joan Jordán, Loic Badé, Karim Rekik y Rafa Mir participan en una sesión de entrenamiento este martes en el Puskas Arena de Budapest (Hungría), donde mañana jugarán la Final de la Liga Europa ante la AS Roma. EFE/ Julio Muñoz
Los jugadores del Sevilla salen para hacer el último entrenamiento antes de la finalJulio MuñozAgencia EFE

El Sevilla se siente favorito en las horas previas de la final de la Europa League que esta noche se disputa en Budapest. Primero, porque se trata de la competición en la que reina de forma ultrajante con seis títulos en los últimos diecisiete años –tres tienen sus perseguidores inmediatos en el palmarés–. Segundo, por un mero motivo futbolístico, ya que el equipo sevillista redivivo desde que José Luis Mendilibar llegase a su banquillo hace dos meses, posee muchos más argumentos que la Roma, campeón vigente de la Conference League, de acuerdo, pero fuera de los puestos de honor en una Serie A en la que ha sumado cuatro puntos en las últimas ocho jornadas.

Sólo un obstáculo, enorme eso sí, se yergue entre el Sevilla y su séptimo trofeo de la segunda competición continental: José Mourinho, entrenador del conjunto italiano que ha adquirido la costumbre de llevarse la copa cada vez que se planta en una final europea. Cinco lleva y, desde su habitual posición de víctima propiciatoria, le está preparando a su homólogo vasco una trampa para elefantes con los utensilios habituales: seguridad defensiva, balones largos para aprovechar las segundas jugadas y un colmillo asesino para penalizar los errores del adversario. Al Bayer Leverkusen de Xabi Alonso, el equipo «propositivo» y cuqui de moda en los últimos meses, el genio portugués lo liquidó en semifinales con un solitario gol en 180 minutos.

La consigna en el bando sevillista es, pues, no infravalorar al equipo de Mourinho ni hacerle la menor concesión. A partir de esa premisa, paciencia para descerrajar el férreo sistema defensivo de la Roma, que se plantará con cinco defensas, cuatro centrocampistas y Tammy Abraham, el corpulento delantero inglés, en punta. El conjunto capitalino tiene en Paulo Dybala a su único jugador diferencial, pero el crack argentino arrastra desde hace meses una grave lesión en el tobillo derecho que sólo le permite jugar un rato de vez en cuando, siempre con la articulación salvajemente infiltrada. El Shaarawy, otro futbolista «giallorosso» con talento para desequilibrar un partido, también anda renqueante y es posible que empiece en el banquillo.

En el capítulo de bajas, sin embargo, la única confirmada es la de Marcos Acuña, culpable de una estúpida expulsión en la vuelta contra la Juventus. El zurdo argentino es mucho más que un lateral: es el mejor jugador del plantel de Mendilibar, según confesión del propio entrenador, que lo echará de menos porque un gran porcentaje de lo que genera su Sevilla en ataque parte desde el costado del campeón del mundo. Además, Acuña aporta un plus de competitividad y «cattiveria» –literalmente, «maldad», una palabra clave en el diccionario del fútbol italiano– que se habría antojado fundamental en un compromiso de esta enjundia. Su sustituto no será ningún «piernas», ojo, pues el mundialista Alex Telles acaba de volver a ser convocado por Brasil. Pero Acuña es mucho Acuña...

El resto de la alineación de Mendilibar encierra pocas dudas. Acaso, el tercer integrante de la línea de medias puntas que respaldará a En-Nesyri junto a Ocampos y Bryan Gil, los hombres de banda. Si es Suso, Fernando y Rakitic conformarán un doble pivote al uso; si el elegido es Óliver Torres, el extremeño se unirá a los antedichos para fortalecer la zona ancha. Esta opción parece más probable, por cuanto a Mendilibar no le sobran jugadores útiles y disponer en el banquillo de gente como Suso o Lamela es una garantía en caso de que las cosas se tuerzan.

La presencia que sí es segura es la de casi quince millares de sevillistas que han cruzado media Europa para vivir una ocasión que no se daba desde hace siete años, ya que las restricciones por el covid-19 impidieron el desplazamiento en la final de Colonia 2020, la última ganada por los blanquirrojos. Una corte de fanáticos acompañará al rey de la competición.