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La resistencia de Davidovich no es suficiente ante Tsitsipas, campeón en Montecarlo

El español, novato en una final, obliga al griego a sacar lo mejor de sí en el segundo set para repetir título en el Masters 1.000 monegasco: 6-3 y 7-6 (7/3)

Alejandro Davidovich, durante la final de Montecarlo contra Tsitsipas
Alejandro Davidovich, durante la final de Montecarlo contra Tsitsipas FOTO: SEBASTIEN NOGIER EFE

Stefanos Tsitsipas, campeón en Montecarlo. Repite título en la tierra de Mónaco. Venció el favorito, pero tuvo que sudar ante Alejandro Davidovich, novato en un duelo así, en su primera final ATP, pero que en el segundo set sacó lo mejor de su tenis para obligar al griego a tener que ofrecer todo el talento que hay en su raqueta. Le forzó un tie break en el que el español sí estuvo precipitado, lo jugó mal, para perder el partido por 6-3 y 7-6 (7/3).

Davidovich empezó bien, pero el primer break que consiguió fue como si despertara lo mejor de Tsitsipas. El griego se vino arriba después de verse con el marcador abajo. Es un maestro del ilusionismo y en pista de tierra puede sacar todo su repertorio. Juega con las alturas, tira para arriba para hacer daño con el bote, o cortado o al ataque, para dominar en la red, donde se mueve como un tenista de hace 20 años. El poderío de Tsitsipas abrumó durante un rato largo al español, que se vio con un set abajo.

Curiosamente, en el segundo parcial pasó lo contrario. Empezó el heleno con una rotura y parecía disparado a por el triunfo. Todo estaba yendo demasiado rápido, pero justo en ese momento salió el Davidovich que se había visto durante toda la semana, el guerrero, el tenista que hizo passings que no existían o que buscaba ganadores o la táctica encontrando la zona del revés de su oponente con tiros altos. Recuperó la desventaja, se vino arriba, mucho incluso, sacando el puño, con gran parte del público a favor. Se puso 4-3 en el segundo parcial y la amenaza fue importante: rozó el 5-3 en un momento en el que Tsitsipas parecía intimidado. Pero logró salir de ahí Stefanos y fue como un alivio para él. Recuperó el aliento y la compostura. Se puso 4-4 y entonces era el momento de buscar más.

Lo logró con un tenis de alta escuela. Y mira que se resistió el malagueño. Se vio con 15-40 primero y recuperó esas dos pelotas de break. Pero su rival siguió apretando: una cortada, un cambio de ritmo y un cambio de dirección con la derecha para que la pelota brinque de forma que haga casi imposible la respuesta. Se salió con la suya. Le tocaba servir para cerrar el duelo. Y todavía el español sacó su garra. Un revés paralelo fantástico para poner el 15-15, y pedía Alejandro al público que se hiciera notar. Quería que Stefanos sintiera la presión de tener que servir para cerrar el partido. Le tiró bolas muy profundas y llegó el error del griego y el contrabreak. Había partido. El malagueño le llegó a restar saques a 215 por hora.

El encuentro se endureció hasta el límite, con los dos jugadores ya a pleno rendimiento. Así fue hasta el tie break. Davidovich lo empezó con una dejada mal pensaba y mal ejecutada. Comenzó del revés y fue a remolque todo el rato, pero sin dejar de intentarlo. En el último punto incluso se lanzó a lo Becker para tratar de volear. Lo hizo, pero la bola se marchó fuera.