Tenis

Carlos Alcaraz, el tercer hombre en medio de la pelea histórica entre Nadal y Djokovic en Roland Garros

La explosión del murciano de 19 años entra en escena en la lucha de Rafa y Novak por ser el tenista que más Grand Slams tiene

Rafa Nadal, durante uno de los entrenamientos previos a la disputa de Roland Garros
Rafa Nadal, durante uno de los entrenamientos previos a la disputa de Roland GarrosAFP7 vía Europa PressAFP7 vía Europa Press

Carlos Alcaraz sigue aprendiendo lecciones a pasos acelerados. El día de la final de Madrid no durmió bien. Se levantó con dolor en el tobillo que se había torcido y con una ampolla de regalo. Había estado combatiendo los problemas con analgésicos por vía oral. No le gusta pincharse, dormir la zona y la pérdida de sensibilidad que eso supone. Pero esa mañana la situación era preocupante y el doctor Ángel Ruiz-Cotorro, médico de la Federación Española de Tenis y de Rafa Nadal, le dijo algo así como que se tenía que ir acostumbrando a infiltrarse en determinados momentos. Que ahí estaba la solución. Una muestra más de lo duro que es muchas veces el deporte de élite. Así lo terminó haciendo: pinchazo, y con un dedo del pie dormido para ignorar la ampolla pasó por encima de Zverev y volvió a confirmar que tiene sólo 19 años (recién cumplidos), pero cuidado con él.

Por triunfos como ese ha llegado a Roland Garros no ya como una de las sensaciones del circuito, sino como una realidad e incluso figura en la lista de favoritos para conquistar el título. Si ha conseguido ganar este 2022 en tierra batida en Río de Janeiro, con víctimas como Fognini, Berrettini y Schwartzman; si se impuso en el Conde de Godó estando en el mismo cuadro que Tsitsipas, De Miñaur o Carreño; si impresionó en Madrid eliminando a Nadal, Djokovic y Zverev, la única duda es si está ya listo para conseguirlo en un Grand Slam, que siempre tiene un condicionante especial en todos los sentidos: más nerviosismo y más exigencia física con partidos al mejor de cinco sets, aunque hay un día de descanso entre ellos. Es la segunda participación de Carlos en París, pero nada es lo mismo. La vida le ha cambiado completamente en un año. En 2021 tuvo que pasar los tres partidos de previa y también ganó a Bernabé Zapata y a Basilashvili, para caer en tercera ronda ante Struff. Esta vez es el seis del mundo y el domingo mismo mismo, día en el que comienza la competición, se estrena ante Londero, argentino que proviene de la previa. Está en el mismo lado del cuadro que Nadal y Djokovic, pero la organización ha separado sus partidos. Rafa y Novak no debutarán hasta el lunes.

El caso es que después de saltarse Roma, el pie de Carlos ya está listo para la batalla. El de Nadal, más o menos, también. «El dolor sigue ahí», recuerda el balear. Pero lo hace con una sonrisa, bromista durante la conferencia de prensa, a años luz de la imagen que dio hace apenas una semana cuando confesó que esa lesión crónica le está quitando la felicidad. Se fue de la capital de Italia cojo tras caer ante Shapovalov. El dolor está ahora presente, pero controlado, y en esas condiciones ha sido capaz de hacer cosas increíbles. Y no hace mucho de ello. «Hoy hay jugadores en mejor forma que yo, eso seguro, pero en los próximos días, nunca se sabe. Fue lo mismo en Australia y aquí también será difícil, pero puede volver a suceder. Todo lo que tengo que hacer es creer en mis posibilidades, en mi trabajo diario y mantenerme positivo», opinó el zurdo.

Unos días antes de viajar al Open de Australia en diciembre no tenía claro si iría o no. Lo hizo, allí fue a más e hizo historia sumando su Grand Slam número 21. París, además, es un lugar especial para Rafa. Ya lo dice Carlos Moyá, su entrenador... «Es Roland Garros, Nadal, la pista Philippe Chatrier...», suele indicar Charly como suma de elementos a los que hay que tener mucho respeto. Rafa en Roland Garros tiene un balance de 105 partidos ganados y sólo tres perdidos. Son 13 triunfos y decenas de días en los que ha arrasado y otros en los que se las ha apañado para sobrevivir. Eso lo saben sus rivales, como Zverev. «Mi padre, Sergi [Bruguera, su entrenador] y yo vimos entrenar a Rafa y de repente su derecha va como 30 kilómetros por hora más rápida, se mueve más ligero... Hay algo en esta pista, sólo por estar aquí, que le hace jugar un 30 por ciento mejor», opinó el alemán, que también mete entre los principales candidatos a Djokovic. Va por la misma zona del cuadro que ellos, por cierto.

El serbio defiende el título en el mejor momento del año. Dejada atrás la tortura de la primera parte del curso, donde apenas pudo jugar (ni Australia, ni los Masters 1.000 de Indian Wells y Miami...) por no estar vacunado, su evolución en tierra batida ha ido un poco más lenta incluso de lo habitual. «Es la superficie más exigente, requiere mucho esfuerzo mental, emocional y físico... Históricamente, he necesitado algo más de tiempo y varios torneos para sentirme cómodo», explicó Nole, que en Roma encontró definitivamente las sensaciones adecuadas. «Siempre logré llegar lejos en Roma, sólo una semana antes de París, el momento perfecto para encontrar la forma», añadió. Busca repetir título en el Bosque de Bolonia para igualar los 21 Grand Slams de Nadal. Su pelea histórica continúa.

Todos ellos se pegarán por la parte alta del cuadro. Por la baja, Tsitsipas, finalista en 2021, es el favorito, con Medvedev sin ritmo y, además, en una superficie que admite que odia y a la espera de lo que digan los Rublev, Ruud...