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Un lodazal, pistas con agujeros, falta de coches... así es el torneo de Nápoles, el peor de la temporada

Ha tenido que recurrir a la empresa española Greenset para salvar el evento

Matteo Berrettini es el segundo cabeza de serie del torneo de Nápoles. Carreño es el primero
Matteo Berrettini es el segundo cabeza de serie del torneo de Nápoles. Carreño es el primero FOTO: CLAUDIO GIOVANNINI EFE

La ATP busca nuevos escenarios para ampliar su calendario por la pandemia y el veto a los eventos en Rusia. Y uno de ellos es Gijón. La capital asturiana acogió la pasada semana el Gijón Open ATP 250 que se saldó con un rotundo éxito deportivo y social. Hubo diez jugadores dentro del top 50, el campeón fue Andrey Rublev, el número 8 del mundo, y el público se dio cita de forma masiva en el Palacio de Deportes La Guía. El torneo organizado por la Federación Española confía en que la ATP amplíe la licencia por un año que concedió para este curso. La RFET pretende comprar la licencia -en torno a cinco millones de euros- y de esa manera no depender de circunstancias extradeportivas como ha sucedido este año.

El torneo que no está siguiendo los pasos de lo vivido en Gijón y que también cuenta con una licencia anual es el de Nápoles. El evento en la ciudad italiana está siendo un caos desde el pasado fin de semana. Ha habido problemas con el montaje de las pistas, tanto en la principal como en las secundarias, con la seguridad de los jugadores, con el transporte, con los hoteles...

Los contratiempos comenzaron desde la fase previa. Los partidos del sábado se tuvieron que trasladar a un club a 40 kilómetros de la sede original porque las pistas estaban impracticables. Los tenistas se negaron a competir en las pistas oficiales porque estaban llenas de agujeros y con una superficie irregular que provocaba botes imposibles. La empresa elegida por la Federación Italiana para la organización tiene experiencia en organizar torneos Challenguer, pero en Nápoles está siendo un caos. Los responsables han tenido que recurrir a una empresa española, Greenset, fundada por Javier Sánchez Vicario, para arreglar las pistas. Greenset ya se encargó de las pistas del torneo de Florencia y ha sido la encargada de arreglar el desastre de las primeras jornadas. El caos no ha terminado, ya que la superficie es demasiado húmeda y está al lado del mar con lo que el porcentaje de humedad es elevadísimo. La pista llegó a convertirse en un lodazal en el que era imposible practicar el tenis.

Pero los problemas no se redujeron a lo que sucedía en la pista. También ha habido contratiempos fuera. Un ejemplo: el doblista colombiano Nicolás Barrientos se llevó una desagradable sorpresa después de su partido en segunda ronda. Tras dos cambios de hotel llegó al que le había designado la organización y se encontró con el equipaje desperdigado cerca de la recepción. La organización le había enviado una comunicación en pleno partido anunciándole que debía volver a mudarse de hotel.

Un torneo que tiene en su cuadro principal a jugadores de la talla de Pablo Carreño, Matteo Berrettini, Roberto Bautista y Lorenzo Musetti y una licencia por un año no puede convertirse en el peor torneo de la temporada si pretende que la ATP apuesta porque el evento siga celebrándose en Nápoles.