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Nadal, un alto para no romperse

Molestias en el muslo izquierdo llevan a Rafa a renunciar a Brisbane para que no peligre el Abierto de Australia.

Nadal, un alto para no romperse
Nadal, un alto para no romperselarazon

Molestias en el muslo izquierdo llevan a Rafa a renunciar a Brisbane para que no peligre el Abierto de Australia.

Nadal, su físico y el calendario. El número dos del mundo ya ha tenido que arrancar la primera hoja de su planificación para esta temporada. Rafa renunció el año pasado a diez torneos y en 2019 ya se ha dado de baja del primero. No estará en Brisbane por unas molestias en el muslo izquierdo que podían derivar en un problema mayor. Si forzaba, el Abierto de Australia que arranca el día 14 corría serio peligro. La precaución que le llevó a saltarse el segundo partido de exhibición en Abu Dabi se ha repetido en Brisbane. La siguiente fecha para Nadal es una exhibición en Sidney el próximo lunes. Otro test para certificar si el número dos del mundo podrá estar o no peleando con los mejores en Melbourne.

Nadal y su físico resultan desconcertantes incluso para él mismo. Su pretemporada ha sido buena. Así lo ha reconocido ya en varias ocasiones. No ha sido muy larga, pero sí provechosa. Ha trabajado bien, ha trabajado mucho y llegaba en buena condición competitiva a la gira australiana. El «feeling» era el correcto, pero... «Me siento bien, pero después de un largo periodo sin competir sentí unas pequeñas molestias en el primer partido en Abu Dabi. Ésa es la razón por la que no jugué el segundo día allí», comenta refiriéndose al primer partido no oficial que jugaba desde el 7 de septiembre y al día después. «Me hice una resonancia magnética y se vio un pequeño problema en el muslo izquierdo. Quería jugar, pero los consejos de los médicos eran contrarios a que lo hiciera. Es poca cosa, pero se puede convertir en algo mucho mayor. Cuando juegas, la tensión sobre el músculo puede empeorarlo y una pequeña lesión se puede convertir en un gran problema», asegura. Su equipo médico, que se encuentra en España, y los médicos australianos han tenido que frenarle. «Las sensaciones son buenas», dice e incluso afirma estar mejor que hace tres días en Abu Dabi cuando renunció al partido ante Khachanov después de perder (4-6, 6-3 y 6-4) con Anderson.

Rafa tenía previsto debutar la pasada madrugada en los octavos de Brisbane ante el francés Tsonga. Iba a ser su primer partido oficial desde la semifinal del US Open ante Del Potro, pero... Jugar en Brisbane hubiera sido demasiado arriesgado a diez días del arranque del Abierto de Australia. La razón del problema, según el propio Nadal, es el tiempo que lleva «alejado de las pistas». De ahí que el tema del calendario sea tan recurrente. Él lo tiene clarísimo: «Estoy cansado de que se me pregunte constantemente por ello porque el primer afectado soy yo. Voy a jugar los torneos que me permiten ser feliz y si juego menos que en 2018 –nueve torneos– no puedo ser considerado un tenista». Así de tajante.

La baja de Nadal en Brisbane agudiza su «alergia» a los torneos en pista dura. De los últimos 15 ha tenido que renunciar a 14 y en el único que jugó entero, en Toronto, se terminó llevando el título. Pese a todo, él sigue siendo optimista para el primer «Grande» de la temporada y expone sus razones: «Quiero ganar el Open de Australia, voy con esa actitud. Yo me veo jugando bien, sinceramente, con una altísima motivación para jugar y para competir. Esto han sido unas terribles noticias para mí, pero tengo confianza de que puedo estar a tope en Melbourne. El año pasado pienso que estaba en una peor situación y alcancé las semifinales estando dos sets a uno arriba ante Cilic. Hace años lo vería con peores ojos por venir sin ritmo, pero ahora sé que no necesito demasiado rodaje para jugar bien. Estoy preparado para ello», aunque haya tenido que volver a parar.