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¿Quién dijo fácil?

Bautista pierde con el 114 del mundo después de ir ganando dos sets a cero y complica a España, que empata a uno con Gran Bretaña.

  • Bautista, atendido en un descanso por el fisio, charla con Sergi Bruguera
    Bautista, atendido en un descanso por el fisio, charla con Sergi Bruguera

Tiempo de lectura 4 min.

03 de febrero de 2018. 00:17h

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Francisco Martínez 3/2/2018

La Copa Davis es esa competición en la que los tópicos se convierten en realidad. ¿Qué se dice de la Copa Davis?

Primero, que el ránking de los jugadores no importa.

Y segundo, que se juega con mayor tensión porque no luchas sólo por ti, lo haces en equipo y además defendiendo a tu país.

Todo eso se dio en el sorprendente encuentro de Roberto Bautista contra el sorprendente británico Cameron Norrie, de 22 años, número 114 del mundo, que apenas ha ganado dos partidos de los seis que ha disputado en torneos de la ATP y que llevaba más de un lustro sin jugar en tierra. Sobre esta superficie, fue capaz de vencer al español después de ir perdiendo dos sets a cero y de tener un break en contra en el tercero. Al final 4-6, 3-6, 6-3, 6-2 y 6-3 para dar esperanza a Gran Bretaña en una eliminatoria que tras el primer día va 1-1, pues Albert Ramos sí pudo con Liam Broady (6-3, 6-4 y 7-6 [8/6]), pese a que también opuso resistencia.

«Después de perder la ventaja en el tercer set me he puesto más tenso de lo normal», admitió Bautista. «Lo tenía todo controlado, pero el partido cambió», afirmó Sergi Bruguera, que se estrenaba como capitán español. Intentó reforzar a su tenista, le hacía gestos de «sí» con la cabeza, de «vamos», le animó en los descansos diciéndole que no estaba jugando tan mal, pero la caída fue imparable. El bajón mental de Bautista llevó a uno físico. El cuerpo parecía que no le iba e incluso fue masajeado en los muslos en los descansos. Norrie, por su parte, se vino arriba. Con poco que perder culminó lo que antes ya había anunciado que podía hacer. Siempre estuvo en el partido y dio guerra, hasta que lo hizo suyo. Machacó el revés del español, que ayer no funcionó, y ganó la red con constantes subidas. Además, tuvo de su parte el servicio, que le sacó de apuros en muchas de las pelotas de «break» que tuvo en contra. Acabó con ocho saques directos, aunque es verdad que cometió nueve dobles faltas. Bautista sólo aprovechó seis de las diecinueve pelotas de ruptura que tuvo en el partido. Pero es que Norrie también defendió bolas imposibles para lograr el triunfo de su vida en Marbella, que ofreció una grada dividida entre españoles y británicos, aunque estos eran más ruidosos. Fue (y volvemos al tópico) un típico partido de Copa Davis, de los que dan fama a esta competición que ahora está en horas bajas. «Es un momento difícil. Una derrota así en un torneo individual me afectaría seguro, pero jugando por equipos te sienta peor», aseguró el número dos español, que admitió que podía «haber dado mejor nivel de tenis». «Rober lo ha intentado todo, pero estas cosas pasan en la Davis», lo justificó Bruguera. Era un momento para animar a su tenista, que sí –dijo el capitán– «pudo ser más agresivo».

El empate después del primer día multiplica la importancia del partido de dobles que se va a disputar hoy (14:00, Tdp). Feliciano López y Pablo Carreño se enfrentan a Dominic Inglot y Jamie Murray, el hermano de Andy, que además es un especialista por parejas. Carreño suele jugar en el circuito con Guillermo García López, pero Bruguera aseguró que eligió a Feliciano porque «es espectacular en Copa Davis por cómo lo vive y cómo se crece». Si el dúo pierde, España llegará al último día sin margen de error en una eliminatoria en la que partía como clara favorita.

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