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Los cambios en el juego de Tiger Woods por culpa de las lesiones

El golfista estadounidense, que tuvo un arranque discreto en el PGA (+2), golpea ahora el swing con menos potencia, pero más control, debido a sus numerosos problemas de espalda

  • Tiger Woods busca en el PGA su segundo «major» del curso, después de sorprender hace un mes y ganar el Masters de Augusta con 43 años
    Tiger Woods busca en el PGA su segundo «major» del curso, después de sorprender hace un mes y ganar el Masters de Augusta con 43 años /

    Julio Cortez / AP

Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

17 de mayo de 2019. 02:15h

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Francisco Martínez Madrid. 17/5/2019

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A Tiger Woods se le puede considerar, en cierto sentido, el padre del golf moderno. «Ahora los golfistas son atletas en el sentido amplio de la palabra y gran parte del mérito hay que dárselo a Tiger. Hoy en día la mayoría de jugadores cuidan mucho el físico», explica Nacho Gervás, director técnico de la Federación Española de Golf. El propio ganador de 15 «majors» presumió de ello después de conquistar por sorpresa el último, el Masters de Augusta, hace sólo un mes y once años después del anterior (US Open de 2008). «Cuando me hice profesional [en 1996], era el único en el gimnasio, excepto Vijay Singh. Durante años sólo íbamos él y yo, y ahora todos trabajan sus cuerpos», aseguró el «Tigre», que busca desde ayer repetir hazaña en el segundo torneo grande del curso, el PGA Championship.

El cuerpo de Woods ha cambiado durante todos estos años, por la edad y por las múltiples operaciones que ha sufrido. Ahora se le ve algo menos definido. La cara B de ese nuevo golf más potente, que él en parte instauró, son las lesiones de espalda, según el estudio publicado en la revista «Journal of Neurosurgery: Spine». «Durante el descenso del palo en el swing, se ejerce una mayor fuerza de compresión en el disco espinal y las articulaciones facetarias, lo que afecta a estas estructuras asimétricamente», dice el artículo. «Con más de 300 swings en un día de golf, el golfista experimenta repetidamente lesiones traumáticas menores en la columna vertebral», que a la larga derivan en «discopatía traumática». Es decir, el giro al dar el golpe fuerte, repetido una y otra vez, desemboca en una avería grave del cuerpo. El calvario que pasó Tiger con su espalda fue tremendo, de ahí que muchos, entre ellos Michael Jordan, hayan considerado que su regreso a la élite es «el mejor que se ha visto».

El golfista estadounidense pasó de apenas poder sujetar un vaso por el dolor, a ganar en Augusta sólo unos cuantos meses después. Pero el que se puso la Chaqueta Verde en abril fue un jugador distinto al que dominaba el circuito a finales de los noventa y principios del nuevo siglo. «Juega diferente, desde luego. Su swing ha cambiado notablemente. La solución que le dieron a la última lesión que tuvo en la espalda ha sido soldarle varias de las vértebras lumbares, y lo que ha hecho ha sido ralentizar el swing. Él antes era un jugador que hacía un swing excesivamente explosivo en algunos momentos, y esa explosividad le impedía coordinar, con lo cual muchos de los fallos que tenía eran producidos por eso, por el exceso de potencia, por decirlo de alguna manera», cuenta Nacho Gervás, que sigue analizando el juego del que muchos consideran el mejor de la historia: «Para mí esto es un cambio enorme, porque el juego largo, que había sido siempre el punto débil de Tiger, ahora ya no lo es, con lo cual ahí hay una gran mejora». ¿Y su punto fuerte? «Tiger ha sido muy, muy bueno de 100-120 metros para adentro, los tiros de precisión; luego, también alrededor de green ha sido siempre especial. Probablemente ahí no esté al nivel de antes, porque tuvo un problema con el approach [el golpe de aproximación al green], una pérdida de confianza que le llevó a tener dificultades», explica Gervás. «Pero él siempre ha sido muy fuerte mentalmente. Su victoria en Augusta le ha tenido que levantar la autoestima. Está por ver lo que todavía puede hacer estos años que le faltan, y contra muchos jugadores que no han vivido la era Tiger y que, por tanto, no se sienten intimidados por él», insiste Gervás.

De momento, en la primera jornada del PGA, Woods finalizó con un discreto +2, lejos de la cabeza. Al cierre de esta edición, el único español que había acabado era Sergio García (+4).

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