Himalayismo

Tres meses y un día: Kristin Harila fulmina el récord de los 14 ochomiles

La alpinista noruega alcanza la cima del K2 y se convierte en la persona en ascenderlos en menos tiempo

Kristin Harila, alpinista
Kristin Harila, alpinistaKristin HarilaLa Razón

La alpinista noruega Kristin Harila ha culminado su reto de alcanzar la cima de los 14 ochomiles, pero lo ha hecho no en los seis meses que se había marcado como objetivo, sino en 92 días, pulverizando el hito logrado en 2019 por el nepalí Nirmal Purja, que lo consiguió en 190 días. Hasta ese momento, nadie había tardado menos de siete años en hacerlo. Harila se convierte en la persona que menos tiempo ha necesitado para poner un pie en las catorce cimas.

Harila, de 37 años y sin experiencia en alta montaña hasta 2015, ha ascendido hoy junto a su inseparable Lama Sherpa el temible K2 (8.611 metros), la segunda montaña más alta de la tierra (y que aún no había sido coronada por ninguna expedición esta temporada), culminando así el reto que comenzó el pasado 26 de abril con el Shisha Pangma (8.026 metros).

La alpinista noruega ya intentó el pasado año completar el ramillete de ochomiles en menos de seis meses, pero se quedó a un paso de lograrlo al darse de bruces con la burocracia, que le dejó sin permisos para ascender el Cho Oyu (8.188 m), en la frontera entre el Tíbet y Nepal y el Shisha Pangma, situado en el Tíbet.

En 2023, retomó el desafío, comenzando por las dos cumbres que aún no había pisado, el Shisha Pangma y el Cho Oyu, que ascendió el 3 de mayo, una de las montañas que más duras le resultó porque el ataque definitivo se produjo a 1.800 metros de desnivel de la cumbre, el más largo al que se había enfrentado antes. De esta forma, completaba los 14 en un año y cinco días, que de hecho superaba el tiempo que necesitó Nirmal Purja (que en 2021 se vio obligado a subir de nuevo al Manaslu y al Dhaulagiri al constatar que no había coronado la cima principal).

Pero el reto de Kristin Harila iba ahora mucho más allá y esas dos cimas no eran sino el comienzo hacia lo que se ha convertido en un record que ahonda aún más en la progresiva desmitificación de los ochomiles.

Por rutas normales y con oxígeno

Harila ha ascendido las catorce cumbres por las rutas normales, utilizando oxígeno artificial y con el respaldo de Seven Summit, la mayor agencia nepalí de alta montaña, que le ha permitido trasladarse de un campo base a otro en helicóptero para ganar tiempo (nada que no hiciera el mediático Nims Purja).

El reto de la himalayista noruega (que antes de volcarse con los ochomiles se dedicó a vender muebles) no ha estado exento de polémica, tras conocerse que sherpas de su equipo se trasladaban en helicóptero a campamentos de altura (no más allá del campo 3 por las limitaciones de estos aparatos para volar por encima de determinada altitud) para equipar la ruta de arriba abajo preparando la ascensión de Harila.

"Mi intento de romper el récord no tiene que ver con demostrar ser mejor que una determinada persona", aseguraba el pasado mayo a LA RAZÓN en relación al récord de Nirmal Purja. "Mi objetivo se centra en desafiarme a mí misma y superar mis límites, no en competir con los demás", precisaba antes de asegurar que "como mujer en un mundo del montañismo dominado por hombres" confiaba en "inspirar y alentar a otras mujeres a perseguir sus sueños y romper barreras".

Aunque en un principio se planteó llevar a cabo los catorce ochomiles sin recurrir a oxígeno embotellado, la alpinista noruega no lo consideraba el reto principal de su proyecto. Según explicó a este periódico, "es importante llevar oxígeno contigo en caso de que lo necesites por seguridad". De hecho, lo ha utilizado en trece de sus catorce ascensiones (únicamente no lo utilizó en el Gasherbrum I).

"Para mí, lo único importante de usar o no oxígeno al escalar es que la gente sea abierta y honesta sobre lo que hace", dijo al respecto.

Seis ochomiles en mayo

Tras el Cho Oyu, Harila también tachó de su lista en mayo el Makalu (8.463 metros), Kanchenjunga (8.586 metros), Everest (8.848 metros), Lhotse (8.516) y Dhaulagiri (8.167) en solo 16 días, un maratón de ochomiles en temporada primaveral (la más propicia para el asalto a estas cimas por la climatología favorable antes de la llegada del monzón).

En junio, sumó otros tres ochomiles: Annapurna (8.091 metros) -que en 1950 fue el primer ochomil en ser ascendido-, Manaslu (8.163 metros) y Nanga Parbat (8.126 metros), este último ya en Pakistán.

Tras un parón de 20 días para descansar, se dispuso a culminar su reto ascendiendo primero los dos Gasherbrum el 15 y el 18 de julio. Solo le quedaban ocho días por delante para coronar el Broad Peak (8.051 metros) y el K2, al que todavía nadie había podido ascender en esta temporada. La cima del primero la alcanzó el 23 de julio y la de "la montaña asesina" cuatro días después (hoy a las 10:45 hora local), poniendo así el broche de oro a su increíble reto.

"Como mujer, quiero demostrar que somos capaces de lograr grandes cosas en el mundo del alpinismo y más allá", aseguró a este periódico cuando ya estaba inmersa en un proyecto con el que espera "inspirar a niñas, mujeres y a todos a perseguir sus pasiones y sueños, sin importar lo difíciles que parezcan".