Último asalto en París

Cristiano y Griezmann acaparan el protagonismo de la final entre Portugal y Francia, en la que la selección gala parte con una ligera ventaja. El rojiblanco se muestra muy tranquilo y el madridista pregona el triunfo de los suyos

Cristiano y Griezmann acaparan el protagonismo de la final entre Portugal y Francia, en la que la selección gala parte con una ligera ventaja. El rojiblanco se muestra muy tranquilo y el madridista pregona el triunfo de los suyos

En su línea, Cristiano Ronaldo, CR, vende la piel del oso antes de echarle el ojo y pronostica una victoria de Portugal en esta final latina con más suspense que «La ventana indiscreta». Griezmann, GR, observa impávido cómo crece su figura, sorprendido, quizá, de que «L’Equipe», el periódico de casa, considere que en este encuentro está en juego el Balón de Oro, además de la Copa de Europa de selecciones, y que la decisión del frío invierno va a adelantarse al cálido verano, y que él o el madridista son los únicos candidatos que optan a lo que viene a ser una monserga llegando al mes de diciembre.

GR se muestra tan tranquilo en las horas previas a la gran cita como cuando colocó el balón en el punto de penalti a punto de fusilar a Neuer. No tembló, pese a los antecedentes, ni ahora pierde el oremus. CR, por lo visto, necesita darse ánimos y pregona a los cuatro vientos que «Portugal ganará su primer trofeo importante». La cautela de Griezmann, que además juega en París, lo cual es un plus, en estas horas de tensa espera es ideal incluso para el Atlético, que ya dio el primer paso para que los buitres no le arrebataran la pieza, al renovarle antes de la Eurocopa y subirle a 100 millones la cláusula de rescisión. Por si acaso. Si gana Francia, aumentará el valor de GR; si el vencedor es Portugal, Cristiano será el futbolista más feliz del mundo y hará hueco en su particular sala de trofeos al cuarto Balón de Oro.

En el mientras tanto, Froome ha sorprendido a Quintana cuesta abajo, Contador está más lejos del amarillo del fino estilista británico mientras el Comité Ejecutivo de la UEFA, reunido en París, no da luz verde y aplaza la decisión de apoyar a Ángel María Villar, que evacúa consultas entre los dirigentes antes de presentar su candidatura a la presidencia.

Javier Tebas se juega pollos contra pajaritos a que el candidato oficial pierde. Y le agradaría su victoria, no para amigarse ni por patriotismo, sino porque así le perdería de vista y la Federación, según él, volvería a ser el órgano vinculante de todo el fútbol español, el profesional y el aficionado. Una cosa es cierta, Villar no concurre a unas elecciones si no está seguro de que va a ganarlas. El día 20, fecha límite de presentación de candidaturas. El 14-S, las elecciones. Atentos a las pantallas.