Volando al Camp Nou

En las últimas diez temporadas, el Real Madrid nunca visitó Barcelona con tantos puntos de ventaja (6) respecto a los azulgrana.

Zinedine Zidane celebra un gol del Real Madrid
Zinedine Zidane celebra un gol del Real Madrid

En las últimas diez temporadas, el Real Madrid nunca visitó Barcelona con tantos puntos de ventaja (6) respecto a los azulgrana.

Capello, Schuster, Juande, Pellegrini, Mourinho, Ancelotti y Zidane son los técnicos con los que el Madrid ha visitado al Barcelona en las últimas diez ligas. Ninguno pudo llegar al Camp Nou en una situación tan buena como la que el propio Zizou tiene antes del que va a ser su segundo clásico. El primero lo ganó el curso pasado y ahora intentará repetir con un panorama casi inmejorable: líderes, con seis puntos de ventaja y la posibilidad de dar un golpe casi definitivo al campeonato en casa de otro de los candidatos al título. Decía Zinedine que lo único bueno del choque ante el Sporting era el resultado, porque permitía aumentar la distancia con el Barcelona antes de que sus caminos se cruzaran. Esta última victoria y el empate de los azulgrana va a permitir que el Madrid juegue con un colchón que no ha tenido hace mucho al tomar el puente aéreo.

En la última década, los blancos llegaron cuatro veces por delante del Barcelona a este partido y en todas ellas lo hacían al frente de la clasificación. Dos de esas temporadas corresponden a los últimos títulos ligueros que están en la sala de trofeos del Bernabéu. En el curso 2007-08 el equipo de Schuster tenía cuatro puntos de ventaja antes de la jornada 17, en la que el Madrid rompió una malísima racha en el estadio azulgrana gracias a un gol de Julio Baptista. En el año de la última Liga blanca (2011-12) fue Mourinho el que conquistó el Camp Nou con un tanto de Khedira y otro de Cristiano Ronaldo. Era la jornada 35ª y los cuatro puntos de colchón que tenía el conjunto blanco se convirtieron en siete tras un triunfo que prácticamente dejó el campeonato sentenciado.

En el curso anterior a aquél, también con el técnico portugués al mando, el Madrid acumulaba un punto más que su enemigo (32 a 31), pero el Barcelona tomó el mando con un 5-0. En la misma situación había llegado al feudo azulgrana Manuel Pellegrini un año antes y también salió derrotado en aquella ocasión. Los del chileno hicieron un buen partido, pero fueron condenados por un gol de Ibrahimovic.

En el resto de visitas del último decenio, el Real Madrid llevaba en la maleta el peso de estar por detrás en la clasificación y la obligación de no fallar para no perder cualquier esperanza de optar al título. Ocho puntos abajo estaban los blancos en el último curso de Mourinho y con -1 y -3 se presentó Carlo Ancelotti en el Camp Nou en las dos temporadas que estuvo al frente del equipo. En ambas citas el italiano perdió (2-1), así que hubo que esperar a que llegara Zidane para que el viento cambiara para el Madrid en territorio azulgrana.

Unos lo llaman flor y otros la suerte del principiante, mientras que el madridismo está convencido de la habilidad del francés para motivar a una plantilla a la que encontró triste y sin fe. Él unió de nuevo a un vestuario que no entendía los métodos de Rafa Benítez y recuperó al equipo hasta llevarlo a la final de la Liga de Campeones y a tener mejores números que cualquier otro conjunto en el último tramo de la Liga pasada. Aquel esprint no le bastó para alcanzar al Barcelona, que tenía diez puntos de ventaja en la jornada 30ª antes del último clásico. El siguiente asoma el sábado, con el Real Madrid confiado y por delante en la tabla, cuando lo habitual últimamente era que fallara al principio y se quedara sin margen para remontar. El objetivo de Zidane es que los suyos den la imagen de las tardes importantes (concentrados e intensos) para salir del Camp Nou igual que van a llegar: volando.