Economía

Las recetas social-comunistas del Gobierno de Sánchez e Iglesias

Las propuestas económicas del tándem PSOE-Podemos apuestan por el fin de las deducciones al ahorro y a la inversión, la intervención del mercado del inmobiliario, un banco público y más impuestos

La bolsa española se ha dejado casi un 1,5% en la «semana del abrazo», el gesto que rubricó el acuerdo entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Esos cuatro días, desde el pasado martes, han servido para vivir la peor semana en el parqué en un mes y medio. En ese lapso, la prima de riesgo se acerca a los 80 puntos, cuando antes de las elecciones apenas superaba los 60. Y eso sin que los protagonistas del abrazo hayan detallado en qué quedarán sus propuestas. Sin que nadie sepa quién se llevará el gato al agua en los temas cruciales, los analistas sí asumen que la retórica contra los oligopolios inventados, utilizada siempre por Iglesias y a conveniencia por Sánchez, dejará víctimas por el camino. El Ibex se prepara para vivir sesiones de vértigo ante los anuncios que se esperan. Estas son algunas de las recetas más temidas:

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1. Banca pública

Tuit de Irene Montero: «Si hubiera una banca pública podríamos financiar esos pequeños comercios que la banca privada no apoya por no considerarlos rentables». Desde su irrupción en el Congreso y hasta en dos ocasiones, la formación morada ha tratado de debatir la creación de una banca pública con Bankia como matriz y su fusión con el Instituto de Crédito Oficial (ICO). El asunto enfrenta al PSOE con Podemos. El acuerdo de rescate de la banca sellado con Bruselas implica la privatización de la entidad. Sánchez estaría dispuesto a demorarla, pero la cuestión es si esto servirá para contentar a Iglesias. Con este panorama, las acciones de Bankia cayeron más de un 7% en dos días.

2. Energética pública

Podemos propone también la intervención «de facto» del mercado de la energía con la creación de una empresa pública eléctrica. Iglesias ha aprovechado cualquier alocución para cargar contra el «oligopolio» privado de la energía. La energética pública comenzaría por nacionalizar «automáticamente» todas las centrales hidroeléctricas cuyas concesiones para la explotación privada hayan caducado o estén a punto de hacerlo. Según Podemos, será la base para la electrificación del transporte y para rebajar los costes de la luz. El problema es que el mantenimiento de instalaciones y su gestión dependerían del Estado, con el millonario coste que supone, y que la transición energética no puede realizarse sin el respaldo del «oligopolio eléctrico», que en vez de colaborar podría paralizar las inversiones si el coste-beneficio no es suficiente para sus inversores, entre ellos millones de pequeños ahorradores españoles.

3. Intervención del mercado inmobiliario

Comenzando por el del alquiler, con la creación de un parque público a costa de los pisos vacíos de los fondos de inversión y bancos. Podemos nunca ha especificado en qué condiciones tendría lugar esa cesión obligatoria de vivienda y cuánto tiempo tiene que estar desocupada una vivienda para ser susceptible de integrar el mercado público de alquiler. Los colectivos que tendrían preferencia sí están claros. Las familias no se tienen en cuenta y sí los jóvenes y los colectivos en riesgo de exclusión social. «La vivienda como derecho y no como mercancía», reza el acuerdo entre PSOE y Podemos. Los inversores inmobiliarios lo consideran otro ataque a la propiedad privada.

4. Pensiones

La fluctuación de los precios de los productos comprendidos en el IPC, que no tiene en cuenta la economía sumergida, no implica en condiciones de estancamiento de la economía una subida elevada. Así, el alza de acuerdo a la variación media del IPC será de un 0,9% para el próximo año. Iglesias quiere derogar el factor de sostenibilidad (ligar la pensión a la esperanza de vida), cuya entrada en vigor está retrasada hasta 2023, y volver a la jubilación a los 65 años, frente a la prolongación de la edad de jubilación a los 67 años aprobada por el PSOE. El coste de estas medidas disparará la deuda del Estado por encima del 150% en el largo plazo y en ausencia de otros recortes.

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5. Fin de la reforma laboral

Ambos partidos abogan por borrar del mapa la reforma laboral aprobada Rajoy, reformar el Estatuto de los Trabajadores y limitar la temporalidad con un nuevo sistema de contratación. Podemos pretende que los contratos temporales tengan una duración máxima de seis meses, restablecer la ultraactividad de los convenios para que su vigencia sea ilimitada y devolver la supremacía de los convenios sectoriales sobre los de empresa.

6. Subida del salario mínimo

El PSOE estaría dispuesto a elevar el Salario Mínimo hasta los 1.000 euros al mes, pero Podemos quiere elevarlo a 1.200 euros.

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7. Jornada laboral

Iglesias apuesta por una jornada laboral de 34 horas sin reducción de las remuneraciones. Para que esta reducción sea asumible por las empresas, la economía española debería de incrementar su productividad más de un 10%, tras 20 años de estancamiento. De hecho, la productividad total es un 10,5% inferior a la de 1995, frente al 4,5% de crecimiento para el conjunto de la UE.

8. Subir el IRPF a las rentas altas

El PSOE quiere aumentarlo hasta el 47% para rentas superiores a 130.000 euros y hasta el 49% a rentas de más de 300.000 euros anuales. Podemos va más allá, y coloca la cotización en el 47% para los de más de 100.000 euros anuales, y al 55% las que superen los 300.000 euros. Además, la formación morada aboga por reducir el tipo del tramo más bajo del IRPF al 18% desde el 19% actual.

9. Impuestos a las empresas

Ambas coinciden e implantarían un tipo mínimo del 15% para grandes corporaciones. El PSOE lo establecería en el 18% para banca y petroleras, y Podemos los elevaría dos puntos, al 20%. También quieren reducir las exenciones sobre dividendos y plusvalías en este impuesto, con un recargo a las socimis.

10. Renta mínima

El PSOE implantaría un Ingreso Mínimo Vital, mientras que Podemos quiere garantizar una renta de 600 euros al mes para completar ingresos insuficientes. Ambos estarían de acuerdo en una Renta Básica de Emancipación como la que ya implantó Zapatero en 2007, con 210 euros mensuales para que los jóvenes pagasen su primer alquiler.