El sector estudia vías para recurrir el nuevo impuesto catalán a las bebidas azucaradas

La Generalitat aprobó un nuevo decreto ley en septiembre después de que el TSJC tumbase el reglamento del anterior en julio

El pulso judicial entre la Generalitat de Cataluña y el sector alimentario a cuenta del impuesto que grava a las bebidas azucaradas se mantiene. Después de que el pasado mes de julio el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) anulase el reglamento del decreto que desarrollaba la tasa aprobada en 2017 por considerar que el Gobierno autonómico se había saltado algunos trámites, el Gobierno catalán volvió a aprobar otra norma el pasado 11 de septiembre. En síntesis, se trataba de la misma legislación, pero con rango de decreto-ley para blindarla ante la posibilidad de que el reglamento inicial sea definitivamente tumbado por la Justicia. A pesar de esta maniobra, la Federación de Industrias de Alimentación y Bebida, que ya impugnó la primera norma, está estudiando “si hay posibilidad de recurso” contra el nuevo decreto ley, según ha confirmado a LA RAZÓN Josep Puxeu, el director general de la Asociación Nacional de Fabricantes de Bebidas Refrescantes (Anfabra).

El impuesto grava el consumo de bebidas azucaradas envasadas; esto es, aquellas que contienen edulcorantes calóricos añadidos, como el azúcar, la miel, la fructosa o la sacarosa, entre otros. La norma prevé dos tipos de gravamen, según el contenido de azúcar por litro de bebida: 0,08 euros por litro para bebidas con 5 u 8 gramos de azúcar por cada 100 ml; y de 0,12 euros por litro para a aquellas con más de 8 gramos de azúcar por cada 100 ml.

A pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) propugna su implantación para reducir el consumo de bebidas altas en azúcar y dos estudios encargados por la Generalitat de Cataluña aseguran que la tasa catalana ha rebajado entre un 2% y un 15% su ingestión, desde Anfabra defienden que el impuesto catalán es meramente recaudatorio. “Las bebidas bajas en azúcar representan ya el 33% de las ventas del sector y crecen a un ritmo de tres puntos al año. Pero es el consumidor, con su cambio de hábitos, el que las está propiciando este cambio”, explica Puxeu. Como ejemplo, asegura que la sustitución de bebidas de alto contenido calórico ha sido mayor en Madrid, donde ninguna tasa las grava, que en Cataluña. “La sustitución está siendo igual en toda España”, añade. Estos nuevos hábitos propiciarán que el año próximo, muy probablemente, la facturación de bebidas bajas en azúcar se incremente en otros tres puntos, hasta el 36%, según los cálculos de Puxeu.

En los últimos años, el sector ha realizado importantes inversiones en I+D para lanzar nuevos productos y adecuar su oferta a los nuevos gustos de los consumidores. Además, ha recortado el contenido en azúcar de sus productos. Según los datos de Anfabra, el azúcar contenido en las bebidas refrescantes se ha reducido entre 2005 y 2018 un 35%. Además, la industria se ha comprometido a reducir estos niveles otro 10% en el periodo 2017-2020.

El sector ha cerrado 2019 con unos datos satisfactorios, según Puxeu. La facturación ha alcanzado los 3.800 millones de euros, mientras que las ventas de bebidas han alcanzado los 4.400 millones de litros. Las empresas que lo integran aportan aproximadamente 1.400 millones de euros a las arcas públicas y dan trabajo de forma directa o indirecta a 71.000 personas.