Japón estimulará su economía con una inyección de 216.000 millones de euros

El Gobierno nipón intenta impulsar una economía que crece a un ritmo anual de apenas un 0,2%

Un hombre mira su móvil junto a unos paneles con los indicadores de la bolsa en Tokio. (AP Photo/Koji Sasahara)Koji SasaharaAP

Vuelta a las “Abenomics”. El Gobierno japonés anunció ayer un plan de estímulo con el que inyectará a su economía 26.000 millones de yenes (unos 216.600 millones de euros) en los próximos meses. Con este paquete de medidas -parte del programa de reformas económicas del primer ministro, Shinzo Abe-, el país tratará de protegerse en un momento de inestabilidad financiera dentro y fuera de sus fronteras e impulsar el crecimiento económico en un 1,4% después de que registrara una expansión anualizada del 0,2% en el tercer trimestre del año, la más débil de este ejercicio.

La tercera mayor economía mundial no pasa por su mejor momento. Desde fuera, se ha visto afectada por la incertidumbre originada por la guerra comercial entre China y Estados Unidos. De puertas para adentro, por la subida del IVA de un 8% a un 10% del pasado mes de octubre, un incremento que podría suponer una carga para los hogares nipones de hasta 2,2 billones de yenes (18.208 millones de euros) para el próximo ejercicio fiscal. Para aplacar todas estas amenazas, la primera reforma de la era Reiwa -que comenzó con la reciente subida al trono del emperador Naruhito-, se basará en “tres pilares”, afirmó Abe. El mandatario explicó su plan en la reunión que mantuvo con miembros de su Gabinete y el partido budista Komeito -su socio de coalición- y lo calificó como “un poderoso paquete de medidas encaminadas a ayudar a superar los riesgos económicos".

Infraestructuras

El primero de esos pilares es la “recuperación y reconstrucción” de los daños materiales en viviendas e infraestructuras que causaron los tifones Faxai y Hegibis a su paso en septiembre y octubre, respectivamente. En concreto, se destinarán 6 billones de yenes (casi 50.000 millones de euros) a la rehabilitación de dichos edificios. El segundo está relacionado con las amenazas antes descritas y se centrará en “ofrecer apoyo para superar el riesgo de una ralentización económica”. Por último, el tercero implicará “invertir más allá de los Juegos Olímpicos” en previsión de que se reduzca el gasto público tras la celebración de dicho evento en verano de 2020.

Además, el Ejecutivo nipón planea otra serie de medidas. Entre ellas, préstamos gubernamentales, garantías de crédito y créditos a bajo coste para empresas; subvenciones dirigidas a impulsar la investigación y el desarrollo de las telecomunicaciones; incrementar las exportaciones de productos agrícolas -especialmente ante la entrada en vigor prevista para el próximo año de un acuerdo entre Japón y EE UU-; o la promoción de los sistemas de pago sin efectivo como vía para impulsar el consumo.

La vuelta a las Abenomics, que logró una buena reacción de los mercados, fue acogida con cautela por los analistas, que consideran que tendrá un impacto “limitado”. Para muchos de ellos, esta inyección de liquidez ayudará a lavar la cara del país, pero no logrará una reforma profunda en un país de lento crecimiento y con una deuda pública que equivale a su PIB multiplicado por dos.