Economía

El auge de los préstamos personales online

Uno de cada siete españoles tiene préstamos personales on line suscritos con alguna entidad financiera. Enero suele ser el mes álgido en solicitudes de estos créditos, que llegan a aumentar por encima del treinta por ciento respecto de lo que suele ser habitual en las demás épocas del año

En el pasado mes de enero de 2019, este aumento se concretó en un 32% y las cantidades concedidas en los préstamos personales online fueron un tres por ciento superiores a las del promedio anual. El auge de los préstamos personales online en el mes de enero suele ser una constante que se repite de año en año. Pero la llamada “cuesta de enero” de 2019 amenazó con ser considerablemente más dura de las otras “cuestas” de los eneros anteriores. Por ello, las solicitudes de estos préstamos personales online aumentaron un treinta y dos por ciento con respecto a las peticiones que se tramitaron durante el resto de las épocas de este año y las cantidades concedidas en estos préstamos personales on line fueron un tres por ciento superiores a lo acostumbrado.

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Estos datos proceden de diversas fuentes del sector financiero español, que aseguran que los préstamos personales online no son un recurso exclusivo de las rentas más bajas para salir del bache. De hecho, en los últimos tiempos los solicitan cada vez más las personas cuyos ingresos mensuales fijos superan holgadamente los dos mil euros. Y, sin embargo, van siendo cada vez menos las solicitudes de quienes apenas llegan a ser mileuristas.

Hay que echar cuentas

Ya ha pasado el sorteo de la Lotería Nacional de Navidad, el 22 de diciembre, con el que se dan por inauguradas las Navidades de cada año. Ya ha pasado la oportunidad de que se produzca el “milagro” de pillar algún premio importante que nos permita “tapar agujeros”, como decimos coloquialmente en España para referirnos a poder pagar nuestras deudas.

La cruda realidad es que la probabilidad de que le toque a uno el “Gordo” de este sorteo es tan sólo de una entre un millón. Un millón de posibilidades, que no de euros. Y aún quedan por venir todos los gastos navideños: las cenas de Nochebuena, de Nochevieja y otras cenas; las comidas de Navidad, de Año Nuevo y otras comidas; los regalos navideños, los roscones, la vida social y familiar que se intensifica en estas fechas…

Son tres semanas así, del 22 de diciembre al 6 de enero siguiente, y todo ello se traduce en gastos, gastos y más gastos. Además, si la “cuesta de enero” de 2019 amenazó con ser dura, y de hecho lo fue para muchos ciudadanos de nuestro país, nada hace pensar que la de enero de 2020, en la que estamos a punto de entrar, sea más liviana. Las noticias que aparecen en la prensa al respecto no nos permiten presagiar nada bueno.

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Por todo lo anterior, hay que echar cuentas y pasar a la “opción B”; la que no depende del caprichoso azar: los préstamos personales online como tabla de salvación. O recurres a ellos, o te dispones a seguir sobreviviendo con el agua hasta el cuello y rogando al cielo porque no vengan imprevistos importantes que nos hagan un agujero aún mayor en nuestros presupuestos domésticos.

Préstamos personales online: garantía, rapidez, seriedad…

Ante este panorama, los préstamos personales online pueden ser considerados como una buena alternativa, dado que el impopular “sablazo” a los familiares y amigos habrá que descartarlo, entre otras cosas porque estos familiares y amigos andarán económicamente más o menos como nosotros. O sea, escasos.

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Los préstamos personales online ofrecen una serie de ventajas. La primera, que se pueden tramitar tan sólo con una serie de “clicks” en el teclado del ordenador. Esto se traduce en comodidad. La segunda ventaja es que nos permiten obtener un importante ahorro de tiempo en todas las gestiones y que la respuesta sobre la concesión también suele ser mucho más rápida, a veces incluso instantánea.

Hoy por hoy, los préstamos personales online ofrecen las mismas garantías para el ciudadano que los créditos personales y al consumo solicitados en las oficinas bancarias. Pero tengamos claro que el hecho de no tener que acudir presencialmente a la sucursal del banco, guardar turno en una cola de público que suele ser larga y la consiguiente espera hasta ser atendidos no significa, en absoluto, que un préstamo personal online sea un crédito preconcedido. Nada más lejos de la realidad.

Los préstamos personales online son serios y rigurosos en sus condiciones, ofrecen todas las garantías para los ciudadanos y no son más fáciles de conseguir por el hecho de ser online.

Información clara, suficiente y transparente

A pesar de lo anterior, hay que observar ciertas cautelas y tener algunas precauciones a la hora de buscar préstamos personales online, ya que como en todo en esta vida, “no es oro todo lo que reluce”.

He aquí media docena de consejos a seguir a la hora de emprender una búsqueda, pues existen ofertas de créditos al consumo que podemos encontrar por Internet y que pretenden atraernos con sus “cantos de sirena”, sin reunir las condiciones ni las garantías necesarias.

Primer consejo: buscar una información que sea completamente clara, completa, suficiente y no engañosa. Debemos de fijarnos en todos los detalles y exigir toda la información acerca del crédito que se nos ofrece. Hemos de tener claras las características del producto o servicio bancario y que la entidad informe no sólo de las ventajas y beneficios de dicho servicio (en este caso, del préstamo personal online que nos ofrezca), sino también de todos los costes que vayan asociados al mismo. Expresiones tales como “totalmente gratis” o “sin costes” no son creíbles. No aceptar productos que no estemos buscando, por muy “gratuitos” que supuestamente estos sean.

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Segundo consejo: es muy importante no confiar alegremente en cualquier información que no sea absolutamente clara, ni en datos que no sean unívocos, ambiguos, susceptibles de más de una interpretación. Exigir una información clara y transparente acerca de todos los riesgos.

Tercer consejo: huir de la ambigüedad y de la terminología compleja o de difícil comprensión por parte del ciudadano.

Préstamos personales online: su rapidez no es “dinero fácil”

Hemos dicho anteriormente que dos de las primeras ventajas de los préstamos personales online sobre otro tipo de productos y créditos son la comodidad de poder tramitarlos a través de Internet y la rapidez en la gestión y en la respuesta de la entidad financiera.

Cuarto consejo: tener en cuenta que un préstamo personal online, aunque sea rápido, no es “dinero fácil”, ni un “crédito rápido”. Huir de reclamos publicitarios que utilicen estas expresiones u otras similares.

No hay que hacer caso si nos dicen que ponen a nuestro alcance “créditos rápidos”, un “crédito fácil”, “créditos inmediatos”, un “crédito urgente”, un “microcrédito”, “dinero fácil”, “dinero rápido …”

Quinto consejo: desconfiar de las ofertas que den a entender que ostentan algún tipo de liderazgo: nada de “créditos con las mejores condiciones”, “las mejores tarifas del mercado”, “crédito que garantiza unos precios muy competitivos”, “crédito con los tipos más bajos del mercado”, “empresa líder en el mundo de los préstamos y de las tarjetas de crédito”, “dinero al mejor precio”, y un largo etcétera.

No nos dejemos llevar por lo atractivos que resultan todos estos adjetivos (“rápido”, “fácil”, “el interés más bajo…”) Nos corresponde a nosotros, los usuarios determinar qué calificativo poner a cada oferta recibida en función de nuestras circunstancias, y no a las entidades que nos los ofrecen.

Sexto consejo: medir muy bien el préstamo personal online a pedir. Hay entidades que no sólo nos dicen que nuestro crédito “está preconcedido“, sino que incluso nos proponen solicitar prestado un poco más de dinero del que necesitamos. Puede resultar tentador, pero no lo olvidemos: nadie da nada desinteresadamente. Hay que fijarse en los tipos de interés, en el TAE, en el TIN, etc…

Por último: a la hora de calcular la cantidad de dinero a pedir prestada, también hay que calcular nuestra capacidad de pago. No vayamos “al límite”. Por lo general, es aconsejable no endeudarse más allá de un treinta por ciento de nuestra capacidad de ingresos, sobre todo si se trata de ingresos irregulares, no constantes y que no estén garantizados. ¿Recuerdan lo de “no vender la piel del oso antes de cazarlo? ¿Y lo del cuento de la lechera? Pues eso.