Una vivienda en España tarda más de tres meses en encontrar un comprador

La dificultad de acceder a un crédito hipotecario aplaza la adquisición en el tiempo

Vender una vivienda cada vez es un proceso más difícil. Pese a que el mercado inmobiliario siga en auge y los beneficios sean cada vez mayores, estos precios al alza son también el principal motivo que retrasará la venta de su vivienda. En España, el tiempo medio de venta de un inmueble es de tres meses y medio, cinco veces más que en Estados Unidos. Los elevados requisitos para solicitar un crédito hipotecario hacen que muchos se lo piensen dos veces antes de lanzarse a por su hogar definitivo.

Los datos del Consejo General del Notariado señalaron que la compraventa de viviendas registró un incremento del 1,7% en el primer trimestre de 2019 respecto al mismo periodo de 2018, su peor dato en los últimos cuatro años desde el cuarto cuatrimestre de 2015. Según los últimos datos de Instituto Nacional de Estadística (INE), España encadenó cuatro meses consecutivos de intercambios a la baja. El número de casas que se vendieron en noviembre del año pasado fue de 38.680, un 9,3% menos que en 2018, la cifra más baja desde 2016. A la espera de conocer los datos de diciembre, entre enero y noviembre se vendieron 466.318 viviendas, frente a las 517.984 ventas de 2018, lo que supone una caída acumulada en 2019 del 3,6%.

La tendencia alcista de los precios, que aumentaron un 8,3% entre abril y junio en tasa internual, es una de los principales causas de esta ralentización en la compraventa. Con un trabajo precario, el sector más joven de la población no cumple con las exigencias necesarias para solicitar un crédito hipotecario. Los dos factores clave para ser uno de estos afortunados es tener un trabajo estable y que para pagar se utilice, como máximo, el 35% de sus ingresos mensuales. Esta piedra en el camino aplaza la compra y la sitúa en las franjas de mayor edad.

En este contexto y de cara a los vendedores, SIRA, empresa líder en concesión de créditos hipotecarios destaca la necesidad de establecer un plan de ventas y la fijación de un precio adecuado para evitar tener que llevar a cabo una rebaja en el precio. Por ello, la labor de los agentes inmobiliarios resultará clave para estrechar los plazos entre que una vivienda sale a la venta y la firma de la operación. Los agentes deberán disponer de compradores con una decisión firme. De esta manera, los profesionales españoles podrán ofrecer al comprador lo que busca y lograr la propuesta más adecuada para el vendedor.