Somos 800 millones

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Con frecuencia hablamos de la fuerza del castellano, pues en torno a él constituimos una comunidad linguística excepcional. Pero olvidamos la potencia conjunta de dos lenguas similares en el 87% de su léxico, como son el español y el portugués. Sumados, formamos un espacio idiomático de 800 millones (570 millones hispanohablantes y 230 lusoparlantes) en más de 30 países que representan la quinta parte del planeta.

Lo ha escrito Frigdiano Álvarez Durántes en “Iberofonía y Paniberismo: definición y articulación del mundo ibérico” (Ediciones Última Línea). Recuerda el autor estas palabras de Felipe VI en Lisboa: “La semejanza entre nuestras lenguas constituye una de las bases de la fuerza iberoamericana (...) un espacio de proyección universal que no debemos perder de vista en un mundo globalizado”·

Tiene razón Durántez. Tiene razón el Rey. Lo vio claro Lula cuando apostó por la enseñanza del español en las escuelas brasileñas. Con 211 millones de personas, Brasil es el primer país “paniberico” del mundo. Le siguen México ( 122 millones), Colombia (49), España (47), Argentina (45), y una legión de naciones que van desde Perú, Chile o Venezuela hasta Angola, Mozambique o Cabo Verde, aunque también se habla portu-español en Estados Unidos (57), Israel, Macao, Filipinas y numerosas islas del Pacífico y el Caribe.

Aprender portugués para una hispanohablante es fácil. Igual que español para un lusoparlante. Debería ser obligatorio para unos y otros. Articularíamos así esa gran comunidad “panibérica” de 800 millones, que necesariamente habría de ser tenida en cuenta en el tablero mundial.