¿Por qué es peligroso el vuelo de drones cerca de los aeropuertos?

El impacto o la maniobra para evitarlos podrían ocasionar una catástrofe aérea

Mecánicos trabajan en la turbina de un avión SERVITEC

La operativa del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas de Madrid se ha visto esta mañana seriamente afectado por el sobrevuelo de un dron en las inmediaciones de la instalación. Una vez se ha tenido conocimiento de la existencia de este aparato, Aena y Enaire han procedido a la cancelación inmediata de todos los despegues y aterrizajes en el recinto. La medida, drástica, está sin embargo más que justificada desde un punto de vista de la seguridad, según explican fuentes del sector.

Un dron no autorizado en las inmediaciones de un aeropuerto constituye una seria amenaza, aseguran estas fuentes. Por defecto, este tipo de aparatos tienen prohibido su vuelo en zonas sensibles como son los aeródromos porque podrían provocar graves accidentes. “Si un pájaro ya es un problema, imagina un dron”, explican de forma gráfica. Si un aparato de estas características impacta contra la turbina de un avión, puede provocar su avería o incluso un incendio de la misma con fatales consecuencias. Evitar el impacto también es una maniobra sumamente arriesgada. “Las zonas más sensibles para la aviación son el despegue y el aterrizaje. Los pilotos tienen que estar muy atentos a su instrumental de vuelo. Lo hacen, además, en una zona en la que hay mucho tráfico y poco espacio para maniobrar, por lo que si intentan evitar la colisión con un dron, podrían acabar chocando con otro avión que estuviera en las inmediaciones”, explican. «Un dron es un peligro en general, pero depende del tamaño que tenga y lo que pese», corrobora Javier Martínez de Velasco, comandante de Boeing 747 y miembro del Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla). En todo caso, afirma, los tamaños que tienen habitualmente los drones, cada vez más reducidos, no deben provocar más allá de un «bollo» en el fuselaje o entrar en un motor. «No supone que vaya a explotar o derribar el avión, pero si supone una incidencia seria, ya que puede dejar sin funcionamiento un motor», añade. Los aviones comerciales, suelen tener entre dos y cuatro motores. Pese a perder uno de ellos, pueden despegar y aterrizar.

El problema de los “drones pirata”

Cuando hay un aparato desconocido o no autorizado, los primeros en dar la voz de alarma son los pilotos. Si se confirma la alerta, se avisa a la Guardia Civil. Si el vuelo se produce en una zona sensible, se procede de inmediato a cancelar las operaciones. No es fácil localizar al infractor. Martínez de Velasco afirma que las compañías «serias» de drones establecen compromisos en materia de seguridad con las Administraciones, de forma que un usuario, por mucho que se empeñe, no podría hacer funcionar al aparato si se encuentra en las inmediaciones de un aeropuerto debido a la configuración del software. El problema son los drones «pirata», sin registrar y «muy difíciles de controlar» Y es que, uno de los problemas está en la «falta de regulación» que existe en relación a estos aparatos, al igual que ocurre con los punteros láser, también una causa frecuente de retrasos y cierres en los aeropuertos.

Alertado al menos por dos pilotos

La decisión del cierre del aeropuerto es una medida grave, que tiene un gran impacto tanto en la seguridad aérea como en las consecuencias de pérdidas económicas que causa a las líneas aéreas. Además, para los viajeros afectados ocasiona un sin fin de problemas. Así lo detalla a LA RAZÓN Ricardo Huercio, portavoz del Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial. Para que se llegue a cerra el espacio aéreo por el vuelo de un dron, éste debe haber sido visto y notificado por al menos dos pilotos. A continuación, es el control de seguridad de tierra, quién tras localizar el aparato en la zona concreta del aeródromo, determina el grado de peligrosidad y solicita a la Guardia Civil el cierre total, la restricción de operaciones o la alerta de control. En cuanto al por qué es peligroso el vuelo de estos aparatos, que se clasifican en tres tipologías según su peso -hasta 2 kilos, de 2 a 25k y de 25 a 150k-, aparte del peligro de impacto, está el riesgo de que choque con el motor del avión y se desprendan piezas que puedan caer, en lo que se llama un incidente de «motor no contenido».

¿Qué hacen los pilotos ante la presencia de un dron?

El sindicato de pilotos de aviación civil, Sepla, elaboró recientemente una guía de actuación para pilotos en caso de avistamiento de drones.

Según indica el manual, se actúa sobre varios parámetros: velocidad, informar, aplazar, planificar/evitar y reportar/notificar. En cuanto a la velocidad, si reporta la presencia de vuelos, el piloto debe considerar la petición de reducción de velocidad y mayor separación al aterrizar o despegar. Por su parte, desde el control deben esperar a que el piloto la solicite. Los comandantes deben también informar inmediatamente al operador de control, dando la mayor cantidad de información precisa sobre el avistamiento: localización, altitud, separación lateral y vertical, si está en movimiento o estacionado, cómo es: tamaño, apariencia y forma, así como si lleva cámara, etc... Por su parte, el operador informará a su supervisor, sectores del entorno y pilotos que estén o vayan a unirse a la frecuencia. Posteriormente, el piloto debe planificar el vuelo para posibles retrasos o desvíos. El operador en tierra planifica a su vez posibles demoras, así como el cierre del espacio aéreo. Dentro de la planificación, solicitarán rutas o vectores de radar alternativos, mientras que en tierra considerarán la seguridad de la operación y darán instrucciones para evitar la zona si es necesario. Finalmente, el decálogo recuerda la importancia de reportar el incidente a través de los canales de Sepla, tanto a pilotos como a operadores en tierra.