El caos competencial del nuevo Gobierno perjudica al campo

Los ganaderos, preocupados por que Pablo Iglesias se haga cargo de Bienestar Animal

Iglesias dice que no conocía la llegada de la vicepresidenta de Maduro y niega que viniera a verle a él
El vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias; y la secretaria de Estado de Agenda 2030, Ione Belarra DANI GAGO (PODEMOS)

La última reforma en la estructura de diferentes Ministerios va a provocar importantes dificultades de coordinación interna, con posibles repercusiones negativas para el campo español en tres ámbitos concretos: política forestal e incendios, consumo y bienestar animal. Estamos, por lo tanto, ante otro problema más que se suma a los muchos y graves que padece el sector agrario y que han provocado la última oleada de protestas.

De entrada, Luis Planas ha perdido las competencias de política forestal y de incendios, que estaban incluidas dentro de la Dirección General de Desarrollo Rural del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. El Departamento de Teresa Ribera se hace cargo de las mismas. Al final ha habido una solución salomónica porque la vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica no se lleva la política de regadíos, algo a lo que aspiraba su segundo, el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, pero Planas ha tenido que ceder en política forestal e incendios. En el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico siguen la Dirección General del Agua y la Oficina Española de Cambio Climático, asuntos de vital importancia para el campo, y se crea otra Dirección General nueva a la que ahora se incorporan las competencias sobre política forestal y lucha contra la desertificación; también es el competente en los asuntos demográficos y en la lucha contra la despoblación, dos problemas muy graves que aquejan al sector agrario español.

Las competencias en materia de consumo van a ser fuente de conflictos. El Real Decreto que recoge la estructura orgánica de los distintos Ministerios establece que los de Consumo, Sanidad y Agricultura se coordinarán para «garantizar el funcionamiento cohesionado» de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, cuyas competencias se han troceado. Finalmente, dependiendo de la vicepresidencia que ostenta Pablo Iglesias se ha creado la Dirección General de Derechos de los Animales. Y ahí surge una gran duda, porque parte de sus posibles competencias están ahora en el Ministerio de Agricultura, que las perdería. Este hecho preocupa, sobre todo a la vista del perfil del titular que se ha nombrado para la misma, que debería decidir lo que pueda suceder con la ganadería enfocada a la producción de alimentos, tanto la de carácter extensivo, que iría más en la línea de lo previsto en el pacto firmado en su día por el PSOE y Podemos, como la intensiva, con las macrogranjas a vueltas, que estará más en el punto de mira.

Ahora toca negociar cómo se realiza la distribución de competencias para nutrir de contenido a la Dirección General recién creada y cuáles son las que salen del Ministerio de Agricultura. En este contexto, cabe recordar que las comunidades autónomas tienen transferidas una parte significativa de las funciones sobre bienestar animal y sanidad ganadera. Lo mismo sucede con las de política forestal, incendios y consumo, por lo que habrá que contar con ellas también y no invadir sus ámbitos.