El paro en el campo se dispara un 8% desde la subida del SMI

El Gobierno culpa a la campaña de la aceituna del desempleo agrario. El ministro Planas pone el foco en los bajos precios que pagan las grandes cadenas de distribución

En diciembre de 2018, justo un mes antes de la subida del 22,3% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), la primera aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez, el sector agrícola acumulaba 138.771 parados. El año había acabado bien, con una buena racha que dejaba casi 19.000 parados menos desde el arranque del ejercicio. Sin embargo, desde enero de 2019, cuando entró en vigor la subida del SMI, el número de parados en el sector agrícola no ha dejado de crecer, hasta alcanzar los 150.000 el pasado mes, una subida del desempleo agrario del 8% desde el salto del SMI a 900 euros, primero, y a 950 euros con el arranque de 2020. Aunque la nueva subida del 5,5% para este año fue aprobada ayer en Consejo de Ministros, con carácter retroactivo a enero, el pasado mes ya ha dejado algo más de 9.000 parados más en el sector respecto a diciembre (+6,45%). Pese a todo, el Gobierno se empeña en defender que el SMI no ha tenido influencia en los datos de desempleo en el sector agrario y defiende que el aumento del paro se debe a aspectos circunstanciales, como la mala campaña de la aceituna y de otros frutos, como los cítricos, castigados por los temporales, las inundaciones y el pedrisco. Así los aseguró ayer el ministro de Agricultura, Luis Planas, en su comparecencia al término del Consejo de Ministros, en la que reiteró que el SMI «en ningún caso ha sido determinante y difícilmente puede tener un efecto disuasivo cuando aún no ha entrado en vigor y la subida de 2019 fue perfectamente integrada». Planas calificó de «falso debate» el que se ha creado al relacionar el SMI con las manifestaciones de la semana pasada. «Es un debate que no tiene nada que ver ni con la movilización, que ha sido por un problema de precios y de márgenes». Respecto a los malos datos del paro registrados en el sector agrario, el ministro explicó que está «claramente» vinculado a la estacionalidad de los cultivos. «Hay un altísimo nivel de vinculación a la actividad y sus calendarios. El SMI es uno más de los factores que influyen en los insumos del sector agrario, pero no es lógico sacar un correlación al respecto», recalcó.

El nuevo mantra de que «los elementos» y los supermercados son los culpables de la situación no se sostiene por la ecuación inversa: inciden, pero también el SMI. Así se demuestra al analizar la situación del resto de sectores. Mientras que, desde 2019, el paro ha crecido un 8% en el campo, «solo» lo ha hecho un 3% en el sector servicios, el «tractor» económico. En la construcción, la cifra de parados ha disminuido un 4,7% con subida del SMI, en el colectivo sin empleo anterior también ha bajado –en este caso un 5,6%– y en la industria el número de desempleados ha caído un 2,21%. Para desviar la atención, el Gobierno ha puesto en la diana en la gran distribución. En vísperas de la marcha de agricultores frente a su ministerio, Planas anunció que se iniciará un «diálogo» para poner en valor la producción agraria y ganadera. Todo apunta a que serán los consumidores los que paguen el alza del SMI.