Airbus prepara recortes en sus plantas de España

Reestructurará su división de Defensa y Espacio, en la que trabajan el 70% de sus 13.000 empleados en el país

Con Boeing batallando contra la peor crisis de su historia, la vida parecía pintar de color rosa para su gran rival, Airbus. Pero el consorcio europeo tiene sus propios demonios que exorcizar. La compañía ha anunciado hoy que cerró el pasado ejercicio con unas pérdidas de 1.362 millones de euros no por el desempeño de su división comercial. A los 3.598 millones que tuvo que provisionar para el pago de multas a Francia, Reino Unido y EE UU por sobornos probados se sumó una segunda provisión de 463 millones por el fin de la fabricación este año de su modelo A380 y una última especialmente dañina para su filial española: 1.212 millones por cargos asociados a su avión de transporte militar A400M. Llamado a revolucionar el sector, el modelo se ha convertido en un agujero con un coste ya de 30.000 millones que va a tener consecuencias en las plantas españolas de Airbus.

El A400M se ensambla en Sevilla y es responsable en buena medida de que el 70% de los 13.000 empleados que el consorcio tiene en España dependan de su división de Defensa y Espacio. La mala situación de este programa militar y del mercado de satélites han llevado a Airbus a tomar la decisión de preparar un programa de reestructuración con recortes para restablecer la rentabilidad de la división. Según ha detallado hoy en Toulouse Guillaume Faury, consejero delegado del consorcio, los detalles del plan se conocerán en las próximas semanas. Los ajustes, ha asegurado Faury, conllevarán «una dimensión social» que se gestionará «con responsabilidad», que ha evitado dar detalles de cómo puede afectar al empleo el programa con el que Airbus pretende recuperar la competitividad y el crecimiento de Defensa y Espacio, según informa Efe.

Si esta división fue la cruz del consorcio europeo en 2019, la cara fue la comercial. Airbus incrementó sus encargos un 46%, hasta los 81.195 millones de euros. A 31 de diciembre totalizaba 471.488 millones de euros, lo que le garantiza carga de trabajo para los próximos siete años. En total, sumó 863 entregas de aviones de línea, lo que disparó sus ingresos un 11%, hasta los 70.478 millones de euros. Aunque es evidente que la crisis de Boeing está inclinando el mercado a su favor (en enero sumó 296 pedidos, por ninguno del fabricante americano), a corto plazo, no está pudiendo rentabilizarlo. La razón, según ha explicado Faury, es que el ritmo de producción de los A320 que compiten con el 737 Max no se puede incrementar rápidamente. De hecho, el consorcio arrastra un retraso de seis meses en las entregas que espera recuperar en los próximos años. El año pasado, la compañía ensambló 642 unidades del A320. Su objetivo es incrementar su ritmo actual de montaje de 60 al mes hasta 65 o 67 en 2022.