La UE prepara otro “hachazo” contra los agricultores

Los presupuestos de la UE plantean un recorte de la PAC del 14%. El Brexit deja un socavón de 12.000 millones Los líderes europeos se reúnen en Bruselas el día 20 para llegar a un acuerdo para los próximos siete años

«Todo el mundo va a perder algo con estos presupuestos», aseguraba esta semana un alto cargo comunitario. Ante la dificultad de cuadrar el círculo, el presidente permanente del Consejo, Charles Michel, desveló ayer una nueva propuesta con el objetivo de desencallar las negociaciones con vistas a la próxima cumbre extraordinaria del día 20. En ella, los jefes de Estado y de Gobierno tendrán como único objetivo pactar un nuevo marco financiero para los años 2021-27. El presidente del Consejo propone destinar a esta hucha europea el 1,074% de la Renta Nacional Bruta (RNB) de los Veintisiete estados miembros, una cifra tan solo siete décimas por encima de la iniciativa que la Presidencia finlandesa presentó hace meses, y que ya en su momento levantó las iras de los países del Sur y los del Este, los principales damnificados.

Aunque el nuevo plan de Michel introduce algunos cambios en la distribución de partidas, conserva un importante hachazo para dos de las asignaciones de las que España es especial beneficiada: la Política Agraria Común (PAC) y los fondos que reciben las regiones a través de la Política de Cohesión. En el primer flanco el recorte total de los fondos asciende al 14%, mientras que en el segundo caso llega al 12%.

Ayudas directas

Como consuelo para nuestro país, esta última propuesta contempla un ligero incremento de las ayudas directas que reciben los agricultores respecto a la iniciativa finlandesa –una petición de España– a cambio de reducir la ayuda al desarrollo rural que se reparte a través de las comunidades autónomas. Ante el huracán en el campo español, se espera que España plante batalla y se alíe con otros países con fuertes intereses agrícolas, como Francia y Polonia. «Nosotros somos muy partidarios de reverdecer la PAC pero es muy difícil sin contar con medios», aseguran fuentes diplomáticas españolas en relación a los requisitos sobre la lucha contra el cambio climático que se les van a exigir a los agricultores europeos para poder optar a los fondos.

La guerra está servida y muy pocos consideran factible llegar a un acuerdo la próxima semana, a pesar de la determinación de Michel. Esta última propuesta queda a mitad de camino de la iniciativa primigenia del Ejecutivo comunitario del 1,11% de la RNB y también de los deseos de la Eurocámara que pide un 1,3% y amenaza con tumbar el acuerdo. Estas cifra también se sitúa por encima de lo que desean el grupo de los denominados estados frugales, los países nórdicos, quienes están batallando para que la cifra no supere el 1% ya que alegan que ante un club más pequeño, después de la salida de Reino Unido, corresponde también un presupuesto más reducido. El portazo británico, el país que más aportaba al presupuesto europeo tras Alemania, ha supuesto un socavón de entre 10.000 a 12.000 millones de euros anuales que nadie parece deseoso de llenar.

Demasiados frentes

Este nuevo marco presupuestario no solo es una guerra de números sino también de prioridades, ante la necesidad de financiar nuevos retos europeos como la lucha contra la inmigración ilegal, Defensa, I+D, el cambio climático y la transición energética o la digitalización. Nuevos restos que pueden lastrar a las políticas consideradas tradicionales (agricultura y fondos regionales) que siempre han supuesto el 70% de los recursos europeos. Ante este encaje de bolillos, la Eurocámara propone que el marco presupuestario sea menos dependiente de las contribuciones de los Estados y se financie a través de los denominados recursos propios. Michel recoge la iniciativa de un impuesto al plástico que parece contar con el beneplácito de las capitales.