El coronavirus hunde al Ibex, que pierde todo lo ganado en 2020: 25.600 millones

La bolsa española sufre su peor día desde la votación del Brexit en 2016 y la prima de riesgo italiana supera a la griega. El petróleo cae y el oro se confirma como valor refugio

El coronavirus ha infectado a los mercados financieros. Ha tardado dos meses y medio en llegar definitivamente a las bolsas europeas y norteamericanas, pero la epidemia es ya económica. El salto del virus a Italia, en pleno corazón del Viejo Continente, ha metido el miedo en el cuerpo de los inversores, que ven han dejado de percibir el asunto como un problema distante, centrado en el Lejano Oriente. En el norte del país, sobre todo en las regiones de Lombardía y Véneto, hay seis muertos y más de 200 infectados por el momento. Se han cerrado escuelas y universidades, cines, teatros e incluso se ha cancelado el famoso carnaval de Venecia. El motor económico de Italia está paralizado y los parqués han empezado ya a sufrir los efectos.

La bolsa de Milán lideró las caídas en Europa, dejándose casi un 6% de su valor. El Ibex 35, principal selectivo de la bolsa española, vivió una jornada negra, en la que perdió todo lo ganado este año. Sufrió su mayor caída desde junio de 2016, cuando la votación del Brexit hundió los mercados. En total, una pérdida de 25.600 millones: de una capitalización total de 629.013 millones, Madrid pasó a valer 603.412 tras desplomarse un 4%, en línea con la bajada de Fráncfort y París. Londres se quedó en un descenso del 3,3% y Nueva York abrió con fuertes pérdidas, por encima del 3%.

Ibex 35 y cotización del barril Brent/Infografía: Teresa Gallardo

Las hoteleras y aerolíneas encajaron el peor golpe. Las mayores caídas del Ibex correspondieron a la matriz de Iberia y British Airways IAG (-9,43%), Meliá (-7,82%), Mediaset (-7,28%), ArcelorMittal (-6,76%) e Inditex (-6,24%). En cualquier caso, todos los grandes valores bajaron: Repsol el 5,35%; Banco Santander, el 4,27%; BBVA, el 3,87%; Iberdrola, el 2,24%, y Telefónica el 1,85%. Fuera de España, las aerolíneas Ryanair y Easyjet se hundieron cerca del 15% en bolsa ante la rápida expansión del coronavirus. Air France cayó un 8,7% y Lufthansa, un 8,8%. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ya avanzó la semana pasada que la expansión de la epidemia podría reducir los ingresos de estas compañías en casi 30.000 millones de euros.

En Asia, con Tokio cerrado por festivo, la bolsa de Hong Kong ha bajado un 1,79%; la de Shanghái, un 0,33%; y la de Seúl, un 3,87%. Corea del Sur es el segundo país más afectado por el coronavirus después de China. La deuda pública, considerada un activo más o menos seguro, redujo su rentabilidad con fuerza salvo en el caso de Italia, cuya prima de riesgo ha superado a la de Grecia, con casi 150 puntos. España se mantiene aún en terreno favorable, con la prima en apenas 70 puntos básicos. Esto significa que los inversores prefieren tener su dinero a buen recaudo en bonos soberanos, pese a la baja rentabilidad que ofrecen en estos momentos, con tal de escapar de un mayor riesgo en la renta variable.

El petróleo se hunde, el oro se dispara

El temor al impacto que la expansión del virus puede tener en la actividad económica ha llevado a los inversores de todo el mundo a buscar dónde refugiarse y a huir de aquellos valores que consideran más volátiles. Por este motivo, el precio del petróleo se ha hundido y el del oro se ha disparado en los últimos tiempos. En concreto, el barril de Brent, el crudo de referencia en Europa, bajó cerca de un 5% ayer, hasta el entorno de los 55 dólares. A principios de año rozó la barrera de los 70 dólares, si bien desde entonces ha caído sin parar (-20%) por miedo a que un mayor frenazo de la economía mundial paralice la actividad y, por extensión, la demanda de petróleo. El hecho de que China sea el epicentro del contagio refuerza aún más este resultado. El gigante asiático es el país más poblado del mundo y el segundo mayor consumidor de petróleo, sólo por detrás de Estados Unidos, por lo que una caída de su consumo desencadenaría inmediatamente una sobreoferta de crudo.

Por el contrario, el oro subió ayer casi un 2% y tocó nuevos máximos desde principios de 2013, por encima de los 1.690 dólares por onza, al tratarse de un tradicional valor refugio a prueba de crisis. A principios de diciembre, cuando se desencadenó la epidemia del coronavirus, la cotización del oro rondaba los 1.465 dólares por onza. Esto supone que desde entonces se ha revalorizado casi un 15%. Echando la vista más hacia atrás, la subida del precio del oro es muy significativa. En los últimos doce meses ha subido unos 400 dólares por onza, lo que representa un alza del 30%. A principios de este siglo llegó a cotizar a apenas 250 dólares, habiendo multiplicado ahora su valor casi por siete.

Pese al contagio a los mercados financieros de toda Europa, la economía italiana es la que más tiembla conforme la epidemia se expande por su territorio. De hecho, los expertos temen que pueda entrar en recesión si el país no contiene el brote pronto, pues Lombardía y Véneto representan un tercio del Producto Interior Bruto (PIB) italiano. «Las dos regiones valen por sí mismas 550.000 millones de euros, el equivalente al 31% del PIB de Italia, y representan el 40% de las exportaciones», explica a Efe el economista Andrea Giuricin, que ha sido consultor para el Banco Mundial. Además, a esto se suma el hecho de que Italia no estaba precisamente en una situación boyante antes del brote. El país ya registró en el último trimestre de 2019 una contracción del PIB del 0,3%, por lo que el bloqueo temporal de la actividad en el norte del país podría desembocar en una nueva tasa negativa, lo que en la práctica significaría la entrada del país en recesión técnica.

El coronavirus es “el mayor dolor de cabeza para el BCE”

Para Joaquín Robles, analista de XTB, la mayor implicación económica es que los gobiernos, con el objetivo de contener el contagio, frenen la actividad económica. No en vano, las principales compañías ligadas con las materias primas, el transporte y el consumo ya están advirtiendo de una caída notable en su negocio. «Es difícil predecir hasta cuándo podría prolongarse esta caída, ya que para ello habría que contener los contagios o desarrollar una cura para el virus. Los inversores tratan siempre de anticiparse a lo que pasará y, en estos momentos, están descontando el peor de los escenarios», asegura Robles.

Según Victoria Torre, responsable de Análisis de Singular Bank, el motivo de este descenso generalizado de las bolsas es que los inversores han llegado a la conclusión de que la situación ha cambiado sustancialmente en poco tiempo. «Hace unos días parecía que las alarmas se reducían y que la epidemia estaba controlada, pero la calma no ha durado mucho. Si el virus hasta ahora estaba focalizado en China, la aparición de casos fuera de sus fronteras ha hecho que las incertidumbres se disparen», explica.

Para el Banco Central Europeo (BCE), el brote supone «el mayor dolor de cabeza» para sus previsiones, según admitió ayer su economista jefe, Philip Lane. En Bloomberg TV, aseguró que su escenario base es que el efecto en la economía tenga «forma de V», es decir, no será definitivo y la economía volverá a su curso. «Hay que ver cómo de rápido se contiene la expansión», afirmó, si bien cuanto antes ocurra, más confianza habrá en que sus efectos se limiten al primer o segundo trimestre. En cualquier caso, no afectará a sus previsiones a medio plazo. También ayer, el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, aseguró que el coronavirus supone «una nueva capa de incertidumbre» para la economía de la zona euro.