Economía

Los Veintisiete activarán el fondo de rescate para hacer frente al coronavirus

España excluye pedir auxilio a corto plazo. Los países con problemas podrían solicitar una cantidad que suponga el 2% de su PIB

Los ministros de Economía y Finanzas de los Veintisiete se reunieron ayer de manera telemática con el objetivo de dar una respuesta a los estragos ocasionados por el coronavirus en la economía europea. Como principal punto en el menú, las cancillerías abordaron la posible utilización del fondo de rescate europeo (MEDE) para auxiliar a los países en apuros a través de líneas de crédito e incluso la emisión de deuda de manera conjunta como manera de compartir riesgos, los bautizados como coronabonos.

Tal y como recalcó el presidente del Eurogrupo, Mario Centeno, tan sólo nos encontramos al comienzo del debate pero los Estados están explorando la opción de que este fondo pueda auxiliar a todos los países europeos que lo necesiten a través de una línea precautoria que no esté sujeta las mismas condiciones exigidas durante los rescates de la crisis de deuda. Los países con problemas podrían solicitar una cantidad que suponga el 2% de su PIB, una cantidad que podría ser superior en ciertas circunstancias especialmente severas. Según recalcó Centeno “los retos actuales no son de ninguna manera similares a los de crisis anteriores” ya que estamos ante un choque simétrico que afecta a todos los países por igual y por lo tanto no tiene sentido hablar de “riesgo moral”, la expresión utilizada por los halcones del Norte para definir los supuestos comportamientos irresponsables de los países del Sur. Los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete seguirán debatiendo este tema en la cumbre por videoconferencia que se celebrará mañana.

Al menos por el momento, España descarta tener que acudir al MEDE. Según aseguró ayer la vicepresidente económica, Nadia Calviño, antes del encuentro con sus homólogos europeos, nuestro país no tiene en la actualidad problemas para financiarse en los mercados financieros con normalidad: “Lo que sí puedo confirmar es que desde luego España no tiene en este momento pensado activar ningún tipo de mecanismo extraordinario. Estamos en una situación financiera muy positiva”. La vicepresidenta recordó que la semana pasada nuestro país tuvo una subasta de deuda que pasó sin grandes sobresaltos y que ayer el Tesoro vendió un bono sindicado a siete años con un sobredemanda tres veces superior a los previsto. Por eso, Calviño recalcó que España no se plantea a un recate a través del MEDE “en absoluto en este momento”.

A pesar de esta postura de cierta tranquilidad, nuestro país defiende crear dentro del fondo de rescate una línea de financiación especial para paliar los efectos del coronavirus que asumiría las funciones de “una especie de red de seguridad para garantizar la liquidez” pero con el objetivo de actuar “según un seguro, no una línea de acceso inmediato”. En consonancia, el Gobierno español no plantea que los países que puedan necesitar acudir a esta herramienta en el futuro se vean obligados tal a firmar un duro Memorandum de Entendimiento con draconianas medidas de ajuste, tal y como sucedió en el pasado cuando nuestro país tuvo que pedir el rescate para su sector financiero. Una posibilidad que además resulta inasumible en el corto plazo precisamente cuando la Comisión Europea está arengando a los Estados Europeos a que utilicen dinero público sin cortapisas para hacer frente al frenazo. Por primera vez en su Historia, la UE aprobó este pasado lunes la suspensión de facto del Pacto de Estabilidad y Crecimiento que fija el déficit público de los Estados en el 3% del PIB, a través de la denominada cláusula de escape. Los países nórdicos, sin embargo, se siguen oponiendo a esta postura y defienden la necesidad de condiciones estrictas para el desembolso del dinero del MEDE, aunque su cumplimiento tan sólo sea posible a posteriori.

A pesar de las presiones sufridas por los halcones del Norte en general y por Alemania en particular para abrir la puerta a los eurobonos, ayer Berlín volvió a pronunciar uno de sus temibles Nein. “Estamos dispuestos a evitar una nueva crisis de la deuda en Europa en lo que sea posible. Pero recomiendo prudencia cuando aparecen conceptos presuntamente geniales que son el regreso de otras ideas que ya se han desechado en el pasado”, dijo Peter Altmeier en una entrevista con el periódico económico alemán “Handelsblatt”. Aunque la cuesta se presenta empinada, Centeno prefirió ayer no descartar que esta opción sea posible en el futuro.