Los aeropuertos españoles registran 3.124 incidentes por drones y láser desde 2015

La Agencia Estatal de Seguridad Aérea ha impuesto sanciones por valor de 476.521 euros por estas infracciones

El pasado 3 de febrero, el espacio aéreo del aeropuerto de Madrid-Barajas permaneció cerrado por espacio de una hora por la presencia de un dron, incidente reportado por varios pilotos. No se trató de un hecho aislado puesto que, como demuestran las estadísticas, los problemas con este tipo de aparatos no tripulados y con punteros láser son bastante habituales en los aeródromos españoles. Según los datos de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), desde el año 2015 se han registrado 3.124 incidentes con drones o láser. Fruto de estas infracciones, el organismo dependiente del Ministerio de Transportes ha impuesto multas por valor de 476.521 euros en el citado periodo, según explica el Gobierno en una respuesta parlamentaria remitida el senador de Coalición Canaria Fernando Clavijo Batlle.

Aunque el número de incidentes con láser (2.564) es muy superior al de los registrados con drones, la cuantía de las multas derivadas de incidentes con aparatos de este tipo es muy superior, pues alcanzó los 461.637 euros durante el periodo analizado. Solo el pasado ejercicio se registraron 163 incidentes asociados a drones, por 355 vinculados a láser.

Una seria amenaza

Un dron no autorizado en las inmediaciones de un aeropuerto constituye una seria amenaza, aseguran fuentes del sector. Por defecto, este tipo de aparatos tienen prohibido su vuelo en zonas sensibles como son los aeródromos porque podrían provocar graves accidentes. “Si un pájaro ya es un problema, imagina un dron”, explican de forma gráfica. Si un aparato de estas características impacta contra la turbina de un avión, puede provocar su avería o incluso un incendio de la misma con fatales consecuencias. Evitar el impacto también es una maniobra sumamente arriesgada. “Las zonas más sensibles para la aviación son el despegue y el aterrizaje. Los pilotos tienen que estar muy atentos a su instrumental de vuelo. Lo hacen, además, en una zona en la que hay mucho tráfico y poco espacio para maniobrar, por lo que si intentan evitar la colisión con un dron, podrían acabar chocando con otro avión que estuviera en las inmediaciones”, explican. "Un dron es un peligro en general, pero depende del tamaño que tenga y lo que pese», corrobora Javier Martínez de Velasco, comandante de Boeing 747. En todo caso, afirma, los tamaños que tienen habitualmente los drones, cada vez más reducidos, no deben provocar más allá de un «bollo» en el fuselaje o entrar en un motor. «No supone que vaya a explotar o derribar el avión, pero si supone una incidencia seria, ya que puede dejar sin funcionamiento un motor», añade.