“La mitad de la población necesitará ayuda financiera”

Parag Khanna, experto en relaciones internacionales, advierte de que “la pérdida de turismo será devastadora para la economía española”

Parag Khanna
Parag KhannaLa Razón

La pandemia que asola al mundo entero ha puesto contra las cuerdas la globalización, el turismo masivo, la interdependencia, la hipermovilidad. Todo lo que, a fin de cuentas, ha definido nuestra civilización durante las últimas décadas. Quizá aún es pronto para saber si vamos a estrenar nueva era, pero el especialista en relaciones internacionales Parag Khanna (Kanpur, 1977) advierte de que, de momento, “la pérdida de turismo será devastadora para la economía española” y la mitad de la población necesitará ayuda financiera para salir a flote. Ni EEUU ni China -asegura- saldrán fortalecidos porque “ya nadie aspira al liderazgo mundial”.

-¿Dónde ve la economía global dentro de un año?

-Lo cierto es que no existe tal cosa, más bien podemos hablar de economías regionales: en Europa, Asia o América. Es verdad que todos los mercados bursátiles parecen subir y bajar al mismo tiempo, pero la economía real sobre el terreno es diferente según el caso. Ahora mismo todos los sistemas financieros a nivel local tienen una enorme deuda, unas cifras de paro astronómicas, sobre todo en Europa y América. En Asia el desempleo es realmente bajo. Pero en términos de crecimiento la cosa cambia. Evidentemente, hay una recesión en Europa y América que quizá sea corta, eso tendremos que verlo, la diferencia es que en EE UU no tenemos el sistema de protección social europeo. En Asia, el ritmo de crecimiento se mantiene sólido en China, India y países del sureste asiático como Vietnam. Así que, pese a que la perspectiva es que a nivel global la economía no crezca, habrá lugares en los que sí lo hará y se recuperará más rápido que en otros.

-¿Cómo va a terminar el pulso que mantienen EE UU y China? La competición por la vacuna del Covid-19 parece el paradigma.

-No creo que exista esa batalla, es un mito. Es verdad que chocan en muchos temas, pero no se trata de una guerra para ver quién es el número uno. Sobre todo porque la respuesta está clara: no habrá ganador. Nadie en el mundo está interesado en el liderazgo mundial, excepto EE UU. De hecho, entre los propios americanos, demócratas o republicanos, se da ese debate porque, aparentemente, nadie quiere invertir el dinero necesario para mantenerlo. Ni siquiera los americanos quieren que su país sea el número uno. China quizá sí, pero nadie quiere que lo haga. Se lo digo con conocimiento de causa porque vivo en Asia, donde hay 5.000 millones de personas y solo 1.400 son chinos. Puedo asegurarle que hay 3.600 millones de asiáticos que no quieren a China como líder. Vivimos en un mundo multipolar que no tiene vuelta atrás.

-¿No será Europa la perdedora en el mundo pospandemia?

-La economía europea tiene serios problemas desde hace diez años, en cuestión de pérdida de exportaciones y desempleo. Mucha deuda y un retraso enorme en la reforma del mercado de trabajo. Además, la eurozona es una unión monetaria pero no fiscal. Y ahora tienen que lidiar con la pandemia. Sin embargo, los gobiernos europeos ofrecen un Estado del Bienestar y unas garantías sociales y sanitarias que permiten que la gente en paro no esté en la calle muriendo de hambre, como ocurre en EE UU. Honestamente, si se trata de una cuestión aspiracional, el sistema europeo es el mejor. Tiene sus defectos, es verdad que ahora está funcionando regular, pero en términos de lo que ofrece a sus ciudadanos está muy por encima de cualquier otro lugar del mundo. En realidad, la cuestión de quién va a perder en esta crisis es un tema de valores. ¿Deseamos vivir en un país en el que todo es volátil y tu seguridad depende de que te arrase un tifón, una pandemia o un crak económico? ¿O en un lugar donde el gobierno te provea de estabilidad ante circunstancias imprevisibles?

-¿Qué lección económica podemos aprender de esta crisis sanitaria?

-Lo mucho que depende nuestra economía de los servicios. En las sociedades modernas, en las que la agricultura ya no ocupa un lugar primordial en términos de empleo, la industria tampoco lo hace. Me refiero a servicios de todo tipo, financieros, comercio al por menor, educativos, sanitarios, de transporte y logística... Todo eso que hacemos unos por otros desaparece completamente cuando se impide la circulación humana. Cuando no hay gente para encargarse. Hemos aprendido que no existe un cimiento sólido de nuestra economía más allá de nuestras infraestructuras y del gasto público cuando la personas no pueden moverse. Tendremos que acordarnos de esto cuando todo pase, para valorarlo como se merece y hacer lo posible por cuidarlo.

-¿El hecho de habernos dado cuenta de lo mucho que dependemos de la movilidad puede acelerar la Inteligencia Artificial?

-La robotización ya se estaba implementando antes de la pandemia y ahora se va a acelerar. Pero eso no significa que no podamos crear más trabajos relacionados con los servicios en áreas que serán aún más necesarias.

-¿Qué líderes se quedarán en el camino? ¿Donald Trump? ¿Boris Johnson?

-Creo que lo que pase en EE UU, gane quien gane en noviembre, ya lo podemos adelantar. El presidente, republicano o demócrata, no tendrá opción más allá de una política fiscal muy cara, enfocada a un apoyo a largo plazo a la población. En cuanto a Boris Johnson, me temo que la situación será muy parecida. El Brexit no es lo más importante ahora mismo.

-¿Va a pagar China algún precio por haber originado este desastre?

-Siempre insisto en que la reacción del resto del mundo es más importante que los propios esfuerzos de China. La gente habla sobre los chinos como si siempre consiguieran lo que desean, pero esto no es en absoluto cierto. Así que debemos insistir en que sean transparentes y practiquen la reciprocidad en cualquier relación comercial, diplomática o económica que tengamos con ellos. Y que toda esta presión internacional logre que cambien de una vez por todas sus normas y sean más transparentes en sus políticas sanitarias y alimentarias para que no vuelva a producirse otra pandemia.

-¿Es el momento de impulsar la Renta Básica Universal?

-Está claro que va a hacer falta un aumento enorme del gasto público y la política fiscal va a ser muy cara. Al menos el 50% de la población va a necesitar un apoyo financiero de largo recorrido, ya sea a través de exenciones fiscales o de una inyección directa y periódica de dinero de parte del Gobierno. Las formas serán muy variadas. No creo que tenga que llamarse Renta Básica Universal, sobre todo porque la mayoría no puede permitirse nada parecido. Otra cosa es que muchos países, ya sean ricos o pobres, vayan a intentar proveer a sus ciudadanos de una renta mínima que les permita situarse por encima del nivel de la pobreza. Eso sí va a suceder.

-¿Qué está pasando en India, su país de origen?

-Me preocupa especialmente por la alta densidad de población, es una sociedad muy caótica y difícil de controlar, aunque lo están intentando por todos los medios. Es la primera vez en su historia democrática que tratan de encerrar a la gente en sus casas, así que veremos qué ocurre. Es realmente complicado también tener datos de contagio y muertes porque allí muere gente todo el rato por muy diferentes motivos, empezando por enfermedades relacionadas con la polución.

-Otras cuestiones tan importantes en la agenda hace dos meses, como el cambio climático, se han evaporado.

-Es verdad que los niveles de polución parecen haber retrocedido a la época anterior a que apareciera el calentamiento global. Sin embargo, es un tema del que tendremos que volver a ocuparnos cuando todo esto pase y vuelvan los tifones o las olas de calor. Desafortunadamente, no se trata de elegir una crisis de la que ocuparnos, todas suceden al mismo tiempo. Lo que sí es posible es que hayamos aprendido qué aspecto tiene un sistema económico y político más sostenible.

-¿Qué futuro le augura al turismo?

-Para países como España o Tailandia, donde el turismo es una gran parte de su PIB, esto es devastador. Y volvemos al concepto de la enorme importancia que tiene la libre movilidad de las personas para nuestra economía. Muchos países van a sufrir enormemente y tendrán que competir entre sí duramente para volver a atraer turistas, congresos de negocios y otros grandes eventos.

-¿Veremos grandes cambios en el mercado de trabajo?

-Ahora estamos reevaluando constantemente qué trabajos se van a poder digitalizar y cuáles no, los que son esenciales y los que no. En cualquier caso, hará falta mucho tiempo aún para crear nuevos tipos de empleo y la prioridad ahora es que la gente pueda formarse para poder desempeñar trabajos que serán más necesarios que nunca. Sobre todo, en el sector sanitario y logístico.

-¿Hacia dónde irán las grandes migraciones en esta nueva era?

-Eso es muy importante porque el mundo está dividido en zonas rojas, con un inadecuado sistema sanitario, y verdes, cuya red es buena. La gente competirá por lograr mudarse a zonas en las que haya una mejor cobertura de salud. Será una ventaja que los lugares podrán ofrecer. España desde luego lo tiene, y si puede convertirlo en algo sostenible tendrá una mayor calidad de inmigrantes. Europa y Canadá son los mejores del mundo en ese sentido.

-¿Qué Gobiernos se han comportado mejor?

-China no ha dicho la verdad, pero insisto en que ellos no son Asia. Es el país mas importante pero no el único. Gobiernos democráticos de la zona, como Corea del Sur, Taiwán o Singapur, que es donde yo vivo, han tenido un comportamiento competente, transparente. Son dignos de confianza y su reputación ha salido reforzada. Sus estándares están a la altura de cualquier país europeo. Esta crisis nos ha enseñado que estamos todos hiperconectados y que podemos aprender unos de otros.

-¿Vamos a ver una recuperación en “V” o más bien en “U”?

-Creo que se va a producir más bien en “W”. Primero habrá un respiro en cuanto a la actual pérdida de trabajos y luego cierta restauración de la actividad de los servicios. Pero sufriremos una contracción de la economía en el medio plazo por la cantidad de negocios que han caído.

-¿Qué va a pasar con las poblaciones del sureste asiático que dependen de las fábricas que ahora han cerrado por la desaparición del consumo en Occidente?

-Eso aplica más a India que a Bangladesh, pero tendrá que producirse una reorientación de esas fábricas textiles y un aumento de la exportación a países asiáticos.