Los supermercados no hacen el agosto con el coronavirus

Las cadenas han disparado sus ventas pero no su beneficio Su negocio se ha resentido porque sus costes han crecido por la logística, la seguridad y la protección y sus márgenes se han visto reducidos

DIA anunció ayer que sus ventas registraron en marzo «un aumento significativo». Es la primera cadena de supermercados que reconoce públicamente que el coronavirus ha disparado su facturación. Los días previos y posteriores al confinamiento provocaron una explosión de ventas sin precedentes. Como explican fuentes del sector, el «disparate» del miedo al desabastecimiento provocó que, por momentos, en una sola jornada se facturase lo mismo que en varias semanas de las previas a la crisis. Las mismas fuentes aseguran que, en los últimos días, las compañías han incrementado sus ventas entre un 10% y un 20% con lo que denominan la «nueva realidad» del sector: una caída a menos de la mitad de la visita a las tiendas y un incremento notable del ticket medio de la compra. Según datos publicados ayer por la consultora Kantar, la factura media se ha disparado de 16 a 23 euros desde primeros de año a marzo, mientras que en la semana del 22 al 29 de marzo el número de actos de compra por semana ha caído de 82 a 67 millones.

Pero, al contrario de lo que se pudiera pensar, este vertiginoso incremento de ventas no se está traduciendo en beneficios para las compañías. «El negocio de las empresas se está viendo afectado estos días», explican las fuentes consultadas. Hasta tal punto que «todas las compañías han recalculado a la baja su previsión de beneficios», añaden.

¿Cómo es posible que vendiendo mucho más se acabe ganando el mismo o menos dinero? Por la sencilla razón de que las compañías de distribución han visto en estos días recortados sus márgenes y disparados sus gastos. La reducción de los primeros tiene que ver con el tipo de compra que están haciendo ahora los españoles. Aunque los consumidores empiezan poco a poco a comprar más productos de impulso y premium, su preferencia durante el confinamiento, sobre todo los primeros días, ha sido la de adquirir productos básicos para aguantar encerrados en casa con menos visitas al supermercado. Y estos artículos, explican estas fuentes, son los que menos margen dejan en las cuentas de resultados.

Más gastos

Los costes se han disparado por cuatro motivos: logísticos, de protección, de vigilancia y por las gratificaciones. Para dar respuesta a la avalancha de compras de los primeros días, las compañías tuvieron que duplicar sus gastos de transporte y de logística. Además, han tenido que afrontar gastos extra como el de los vigilantes de seguridad para regular los aforos de los establecimientos, el de los equipos de protección para sus empleados o el de las mamparas de seguridad «a riñón», sin ningún tipo de ayuda, lo que ha supuesto «un gran reto para muchas empresas», explican las fuentes consultadas. Las cadenas también han visto incrementados sus costes con las gratificaciones que han pagado a sus empleados por seguir en sus puestos de trabajo y comportarse de forma «ejemplar» y por los incrementos de plantilla de sus almacenes.