España cae más que Italia y Europa y con más paro

La destrucción de empleo es por los escollos y zancadillas del Gobierno, con un cierre mal planeado y peor gestionado

HOMENAJE A LAS VÍCTIMAS
Jose Manuel VidalEFE

Los datos del PIB del primer trimestre de 2020 nos muestran que el relato del Gobierno era completamente falso. El Ejecutivo de Sánchez nos anunciaba un paréntesis «corto, como unas vacaciones» y seguido de una recuperación en forma de «V» mientras presumía de gestión de la pandemia, medidas económicas y fortaleza del mercado laboral. Todo ese argumentario se ha desplomado.

La economía española ha caído en el primer trimestre un 5,2%, casi un 10% más que la de Italia y un 50% más que la media de la eurozona, y más de dos veces peor que Estados Unidos en PIB trimestral anualizado. Lo más aterrador del dato es que la economía sufrió una contracción de casi el 33% en las dos últimas semanas de marzo, y que todos los principales componentes del PIB se encuentran en negativo excepto un enorme aumento del gasto público. Las exportaciones se desploman un 8,4%, y la inversión y consumo de los hogares pierde más de un 5%.

La severidad de los datos es preocupante porque adelanta que el segundo trimestre va a ser mucho peor, y las estimaciones de Bloomberg hablan de al menos una contracción del 20%. Eso implica que la economía española caería en 2020 más de un 10%, con un 35% de paro y una deuda que superaría el 110% del PIB. Capital Economics estima que España no recuperaría el PIB perdido hasta 2022, con lo cual la recuperación en «V» se desvanece. Si añadimos que, según Adecco, en España ya hay más de 9 millones de personas en paro o situación de desempleo temporal, casi el 35% de la fuerza laboral, el espejismo de una salida de la crisis rápida y fuerte desaparece por completo.

Nos enfrentamos a una crisis peor que la de 2008 porque las medidas que ha tomado el Gobierno ahondan en la debilidad de las empresas y la «desescalada» anunciada ya ha sido recibida con enorme preocupación por los sectores empresariales, que alertan de una destrucción de empresas y empleo sin precedentes al cercenar un 70% la capacidad de ingresar de miles de negocios y a la vez mantener el 100% de los costes fijos e impuestos.

¿Por qué es peor que en 2008? Entonces, la crisis era de demanda y muchos sectores que no tenían nada que ver con la construcción y el inmobiliario continuaron creciendo. La destrucción de empleo no fue ni cercana a la actual. Solo en tres semanas de marzo se han destruido en España más de 122.000 empresas, es decir casi el 8% del total. En la crisis anterior se destruyó una cantidad similar en tres años.

El gran error de esta crisis es que el Gobierno ha tomado decisiones ideológicas y totalmente contraproducentes que suponen importantes barreras en cuanto a seguridad jurídica y capacidad de recuperación. El Gobierno debe revisar completamente el plan económico, optimista y ya obsoleto, y empezar a hacer caso a los autónomos, a los creadores de empleo y a los inversores porque si no, a una crisis sanitaria por mala gestión, va a añadir una crisis económica y social mucho más profunda que nos encamina a un rescate de consecuencias impredecibles.

España puede recuperarse si el Gobierno deja a las empresas e inversores actuar, en vez de poner escollos, entorpecer y destruir. Las empresas solo necesitan equipos, protocolos serios y menos dirigismo incomprensible como el plan de «nueva normalidad» que ha presentado el Gobierno, confuso y contradictorio en muchas de sus partes.

La destrucción de empresas y empleo no se da por falta de talento, capital o capacidad, sino por escollos y zancadillas introducidas por el Gobierno en un cierre forzoso mal planeado, sin coordinar con los agentes económicos y peor gestionado. Lo único que le pido al Gobierno es que deje de entorpecer y nos dejen recuperar al país.