Obra pública contra el Covid

Carreteras, puentes y autopistas han sufrido también bajo el Covid-19. El virus ha paralizado una actividad clave para el empleo y el desarrollo. Ahora toca reinventarse e impulsarlas.

Estados Unidos –dicen–, salió de la Gran Depresión con el «New Deal», un ambicioso programa de obras públicas que quiso cambiar América... Otros aseguran que lo que de verdad dio impulso económico a esa gran nación fue la II Guerra Mundial. Sea como fuere, en tiempos de tribulación económica todos miran al Estado como primer impulsor económico. Su compromiso es clave para que el capital privado, verdadero desarrollador de riqueza, adquiera confianza y apueste sus ahorros. Así las cosas, hoy, más de uno vuelve sus ojos hacia el Estado para atisbar si será capaz de comprometerse con un paquete audaz y ambicioso de obras públicas. Se necesita. El sector de la obra pública ya saldó con un desplome del 32,2% el primer trimestre del año, si bien apenas el periodo comprende quince días de paralización del sector por el Covid-19. Las cifras, en los tiempos de plena pandemia, parecen atisbar un poco de optimismo. Los presupuestos de obras experimentaron su mayor caída en la primera quincena del mes de abril, bajando a los 910M€, pero en la segunda quincena experimentaron cierta recuperación con la reactivación de la actividad, alcanzando los 1.072M€. En abril se visaron un total de 1.895 obras, de las cuales un 66% correspondían a construcción de edificación y un 34% a construcción civil. Además, se han publicado 1.049 proyectos, un 60% de ellos destinados a edificación y un 40% de ellos destinados a construcción civil. Lo cierto es que durante este tiempo, el Gobierno ha seguido adoptando medidas para hacer frente al virus Covid-19: el 30 de marzo se paralizaron las obras que no eran esenciales, pero el 14 de abril se reactivó la actividad en las obras, con medidas extra higiénico-sanitarias, de forma que para el día 27, el 80% de las obras había realizado modificaciones en sus planes de seguridad y salud. Ahora, con la llegada del verano y una más que posible ralentización de los contagios, se aguarda que se impulsen las obras. Todo en unos meses extraños para ello, y se revolucione el impulso a las obras públicas. Hay mucho en juego. La supervivencia económica el país.