Calviño gana opciones para suceder al portugués Centeno en la presidencia del Eurogrupo

La vicepresidenta económica española podría suceder al ministro de Finanzas luso cuando finalice su mandato a mediados de julio

Nadia Calviño, ministra de Economía, conversa con Mario Centeno, presidente del Eurogrupo
Nadia Calviño, ministra de Economía, conversa con Mario Centeno, presidente del Eurogrupo

Tras meses de rumores, comienza la batalla para presidir el Eurogrupo. Después de cinco años como ministro de Finanzas de Portugal, Mario Centeno abandona el ejecutivo de su país y deja vía libre a su sucesión en este cargo comunitario. Mañana Centeno informará oficialmente a sus homólogos europeos , en lo que supondrá el pistoletazo de salida para elegir quién le reemplazará como representante de la zona euro.

Una carrera en la que la vicepresidenta económica española, Nadia Calviño, ocupa un lugar privilegiado en casi todas las quinielas, aunque todavía no se haya producido ninguna confirmación formal sobre su candidatura y en los últimos meses haya sorteado una y otra vez preguntas sobre este tema. Al menos, en público.

El tiempo apremia. Centeno abandonará su cargo de ministro el próximo 15 de junio y ,casi un mes después, el 13 de julio termina su labor al frente del Eurogrupo. No optará a un segundo mandato ya que este cargo siempre lo ocupa uno de los ministros de finanzas de uno de los países de la moneda única. Por eso, el proceso para elegir a su sucesor será el 9 de julio, según confirmó él mismo vía twitter.

La presidencia del Eurogrupo es un puesto que viene ambicionando España desde hace años. Ya lo intentó el entonces ministro Luis de Guindos, aunque acabó derrotado por el holandés Jeroen Dijsselbloem en julio de 2015. Calviño aparece en los corrillos comunitarios como el relevo natural ya que es socialista, al igual que Centeno, y proviene de un país del Sur de Europa.

Sería el triunfo de una línea continuista que no exigiría grandes equilibrios de poder en la cúpula comunitaria ni desde el punto de vista ideológico ni de nacionalidad. Aunque este perfil puede causar urticaria a los halcones partidarios de la ortodoxia fiscal, es una gran conocedora de los pasillos comunitarios ya que ocupó el puesto de directora general de presupuestos en la Comisión Europea y sabe hablar el mismo lenguaje de la burocracia bruselense.

Su defensa de no derogar la reforma laboral, dictada prácticamente desde el ejecutivo comunitario, le presenta como una candidata fiable. Hace meses, fue elegido el número 2 de Centeno y también se eligió un perfil continuista y sin sobresaltos: el finlandés Tuomas Saarenheimo sustituyó al holandés Hans Vijlbrieg. Un halcón para atar en corto cualquier veleidad de las palomas del sur.

Aunque Calviño cuenta con buenas cartas, no es la única candidata. En las quinielas también suenan el ministro luxemburgués, Pierre Gragmegna (quién ya intentó sustituir a Dijsselbloelm) y el irlandés Paschal Donohoe. A pesar de que en los últimos años el puesto de la presidencia del Eurogrupo había perdido relevancia debido al fin de la crisis de deuda y los tímidos avances en la reforma de la zona euro, los estragos económicos ocasionados por el coronavirus han hecho que este puesto vuelva a estar en primera línea de fuego.

Los ministros del economía y finanzas fueron los encargados de acordar la triple línea de seguridad para trabajadores, empresas y Estados de 540.000 millones de euros para hacer frente a la pandemia y de poner en marcha una línea especial dentro del fondo de rescate (MEDE) para financiar el gasto sanitario.