Coronavirus

Cada corte de pelo cuesta en torno a 5 euros extra a las peluquerías

Los sobrecostes de la reapertura y la futura “nueva normalidad” sitúan a 15.000 establecimientos al borde del cierre, según Stanpa. La facturación caerá un 30% tras el fin del estado de alarma, alerta Conepe

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Peluquería en Tres Cantos (Madrid) durante la desescalada AYUNTAMIENTO DE TRES CANTOS 01/06/2020 AYUNTAMIENTO DE TRES CANTOS

El sector de las peluquería sigue reflexionando sobre su futuro y solo encuentra escenarios desoladores. Tras el estudio realizado por la “Alianza por la bajada del IVA al 10% a las peluquerías”, las patronales Conepe y Stanpa analizaron la fragilidad de un sector que está al borde de estallar en mil pedazos. La limitación de aforo, la atención personalizada a cada cliente y las medidas de seguridad son mandatos que el sector ha asumido a rajatabla, pero cuyo sobrecoste es imposible de compensar con la facturación actual. Stanpa alerta de que el 30% de los centros de peluquerías está en la cuerda floja, es decir, unos 15.000 establecimientos se encuentran al borde del cierre. Por su parte, Luis Herrera-Portugal, presidente de Conepe, señaló en una entrevista recogida por la propia patronal que entre un 15% y un 20% de los centros de belleza asociados a Conepe “han entregado las llaves y no han levantado la persiana”.

“La dimensión y alcance de esta situación se entiende mejor al comprender que cada semana de cierre ha supuesto unas pérdidas de 78,8 millones de euros de consumo de este tipo de servicios para el sector”, señala Stanpa en una nota de prensa. A los dos meses de pérdidas se suma ahora un periodo de recuperación, o mejor dicho, de hundimiento. El 30% de los salones ya tenía una rentabilidad muy precaria y eran negocios de autoempleo y pura subsistencia. Esta fragilidad se ha visto agravada por la crisis económica provocada por el Covid-19 y ha puesto en riesgo la continuidad de 15.000 establecimientos. No obstante, ninguna peluquería se ha librado de los efectos negativos. El sector emplea a más de 150.000 trabajadores de forma directa distribuidos por todo el territorio nacional. De hecho, en España la densidad de salones de peluquería por número de habitante excede a países como Francia, Italia o Alemania y supone una contribución significativa al PIB, señala Stanpa. Por lo tanto, su declive también supondría un duro golpe para la economía española.

El sobrecoste de la reapertura

La desescalada hacia la “nueva normalidad” se les está haciendo cuesta arriba. Además de haber visto sus ahorros mermados durante el periodo de inactividad, ahora a las peluquerías les ha tocado hacer una notable inversión en medidas de seguridad y productos de protección e higiene. Mamparas, mascarillas, guantes, toallas y batas desechables, geles hidroalcohólicos y otros productos de limpieza completan una larga lista de gastos que ya de por sí era elevada. Esto ha supuesto una gran dificultad para el 57,6% de los salones, pues la reapertura exigía una inversión extra y tomar la difícil de decisión de repercutirla o no en un encarecimiento del servicio. Otra de las medidas que ha costado adoptar para más de la mitad de los establecimientos ha sido destinar un único estilista por cliente y servicio. “Esto limita en extremo el rendimiento del negocio que se basa en mano de obra intensiva y donde el tiempo es determinante, dado que su rentabilidad depende del número de servicios/hora que el salón pueda realizar”, explica Stanpa. Luis Herrera-Portugal calcula que “en un corte de pelo de caballero que cuesta 15 euros” los gastos extra rondan los 5 euros y los suele asumir el negocio.

La facturación seguirá en caída libre

El “boom" inicial de la apertura el pasado 4 de mayo se debió a la necesidad de recuperar el aspecto habitual tras dos meses en los que la cuidado personal quedó en un segundo plano. Esta primera fase de mayor afluencia quedó contenida por las limitaciones de aforo y Conepe espera que ya en la “nueva normalidad” la facturación caiga en torno al 30%. “En condiciones normales la gente venía una vez al mes, pero ahora la situación económica es difícil, no está para mantener el consumo”, advierte el presidente de Conepe. Por este motivo, el sector sigue reclamando una bajada del IVA del 21% al 10% para amortiguar las pérdidas.