La Nueva Telefónica: ligera de lastre y centrada en Europa, Brasil y los accionistas

Álvarez-Pallete reitera que no se venderán activos para apreciar la acción y que la compañía está mejor preparada que la competencia para liderar la era telemática

Economía.- Telefónica mantiene "todas las opciones sobre la mesa" en Hispanoamérica y valora alternativas inorgánicas
El presidente ejecutivo de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, durante al junta general de accionistas celebrada ayer de forma telemática TELEFÓNICA

Subidón de optimismo en tiempos turbulentos. El presidente ejecutivo de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, ha esbozado en la junta general de accionistas una Nueva Telefónica centrada no tanto en ganar tamaño sino en sacar el máximo beneficio al inmenso potencial del que dispone en sus principales mercados. Una empresa más fibrosa y menos obsesionada con el músculo. Para ello, Álvarez-Pallete estableció un claro objetivo financiero para este año: optimizar la generación de caja. Telefónica afronta este ejercicio “con un balance sólido y una fuerte posición de liquidez para afrontar los vaivenes de esta crisis”, recordó, lo que permite a la compañía partir de una posición más ventajosa que la competencia. “Telefónica ha invertido 8.800 millones de euros para seguir contando con las mejores plataformas”, señaló. “Mientras otros operadores tienen por delante inversiones enormes para desplegar unas infraestructuras tan avanzadas como las que hoy tenemos nosotros, en nuestro caso el pico de inversión sobre ventas ya ha quedado atrás”.

Una ventaja clave, porque si algo ha dejado claro esta crisis es que las infraestructuras digitales “han sido fundamentales”. “Hemos comprobado que disponer de la red de fibra más potente de Europa no es una anécdota; es algo que se revela esencial en momentos cruciales”, ha subrayado. Unos momentos en los que Telefónica ha podido estar “a la altura” gracias a que cuenta con redes que han demostrado “su robustez y se han comportado con total estabilidad y seguridad”, así como al trabajo de toda su gente. “Gracias a la claridad de nuestra misión y a nuestros valores, esta crisis ha sacado lo mejor de Telefónica. Nunca nuestro propósito ha tenido más sentido”, ha enfatizado Álvarez-Pallete, quien ha afirmado que sin su empresa, “todo hubiera sido distinto, todo hubiera sido peor”.

En virtud de esa esta sólida posición, la multinacional prevé focalizar sus esfuerzos en "seguir reduciendo deuda y mantener un dividendo atractivo y sostenible”. Las inversiones estarán centradas especialmente en sus cuatro mayores mercados España, Reino Unido, Alemania y Brasil. Sobre el resto de sus negocios en Hispanoamérica, la compañía mantiene “todas las opciones sobre la mesa” incluidas "posibles alternativas inorgánicas” para sus activos en la región.

Álvarez-Pallete ha remarcado el cumplimiento de los compromisos y objetivos financieros y no financieros fijados, como refleja la “sólida” generación de caja y la reducción de deuda de hasta 15.000 millones de euros desde 2016. Asimismo, ha repasado los avances de la ejecución de la Nueva Telefónica, presentada el pasado mes de noviembre sobre la base de cinco grandes pilares estratégicos para generar valor e impacto en los diferentes grupos de interés del grupo. Entre ellos, ha mencionado el acuerdo alcanzado durante la pandemia con Liberty Global para fusionar O2 y Virgin Media en Reino Unido, la adquisición de más de 10.000 emplazamientos de Telefónica Deutschland por parte de Telxius o la adopción de acuerdos de cloud o ciberseguridad, como los anunciados con Google y Microsoft.

Por todo ello, el máximo responsable del gigante de las telecomunicaciones ha indicado que los planes de futuro para la firma se verán reflejados en la cotización de la acción de la compañía sin necesidad de adoptar medidas en el corto plazo que puedan impulsar el valor de sus títulos, como ventas de infraestructuras estratégicas o recompras masivas de acciones, ya que podrían debilitar el futuro del grupo de telecomunicaciones. A este respecto, ha incidido en que Telefónica es una compañía centenaria y tienen la obligación de pensar en “horizontes muy largos” que corresponden con el retorno de las inversiones planteadas. “Nuestra meta está en construir una nueva Telefónica preparada para los próximos cien años y, en consecuencia, más pronto que tarde esto se tendrá que reflejar en el precio de la acción".

Sobre el más inmediato futuro de España, el presidente de Telefónica ha incidido en la necesidad de un gran pacto de Estado para “favorecer la digitalización del tejido productivo español con tecnologías como Cloud, Ciberseguridad, Big Data e Internet de las Cosas, lo que incrementará su competitividad, estimulando el crecimiento y el empleo. Esto es particularmente relevante en el caso de las pymes, por su gran peso en la economía española y su bajo nivel de digitalización. Por ello es tan relevante incluir también en el Pacto Digital el apoyo a estas empresas en su proceso de digitalización”. De acuerdo con el presidente de Telefónica, este Pacto Digital presupone un nuevo diálogo entre los gobiernos, la sociedad civil y el tejido empresarial, con el fin de gestionar la transición digital poniendo a las personas en el centro.