Coronavirus

España, el país de la OCDE con más trabajadores en riesgo de contagio por coronavirus

Alcanza casi el 56% del total de empleados activos. La tasa de paro duplicará la del resto de países de la OCDE y rondará el 20% a final de año con o sin rebrote del virus, frente al 9,4%

España, el país con más riesgo de contagio de sus trabajadores
España, el país con más riesgo de contagio de sus trabajadores

No son buenas las previsiones de empleo para España que llegan de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). En su último Observatorio de Empleo publicado hoy advierte de que casi el 56% de los trabajadores españoles se encuentra “en riesgo” de contagiarse de coronavirus en la situación actual, por requerir un elevado grado de interacción física para desarrollar su empleo. Se trata del país con el porcentaje más elevado de los 24 que han sido analizados. Aunque las estimaciones del estudio se basan en datos de 2018, se han extraporlado las conclusiones a la actual situación de pandemia mundial.

Según este informe, este riesgo tan elevado se debe al elevado grado de proximidad física entre compañeros de trabajo y la mayor frecuencia de interactuación con el público. “La proporción de trabajadores empleados en trabajos en riesgo varía del 39% en Luxemburgo al 56% en España, lo que refleja las diferencias entre los países en cuanto a la composición ocupacional”, apunta la institución. La gran proporción de establecimientos turísticos, comerciales y hoteleros que existen en España aumenta exponencialmente el contacto físico profesional-cliente, de ahí el alto porcentaje determinado en el informe. También habla el texto del propio carácter y personalidad de los españoles, más abierto a las relaciones sociales que el resto de países.

Asimismo, la OCDE advierte de que las mujeres y los trabajadores más jóvenes son los más propensos a trabajar en empleos con más riesgo de contagio en todos los países de la OCDE, pero con especialo incidencia en España. En la misma situación se encuentran los trabajadores de bajos ingresos, que con mayor frecuencia se ocupan en trabajos que los exponen al contacto físico y a un mayor riesgo de infección.

Por otro lado, tal y como advertía en sus perspectivas macroeconómicas, publicadas el pasado mes de junio, la OCDE anticipa que, a pesar del efecto amortiguador ejercido por los ERTE en España, la tasa de paro en el país rondará el 20% a finales de 2020, independientemente de si hay un rebrote del virus o no. “Las recientes proyecciones sugieren que la tasa de desempleo podría alcanzar su máximo a finales de 2020, aunque no se produzca un nuevo brote de la pandemia a finales del año”. Los autores del estudio esperan que se alcance el pico más alto en diciembre. Y propone dos escenarios. En el primero, la tasa de desempleo sería del 19,2% de media este año y podría empezar a descender al 18,7% el próximo. En la segunda hipótesis, la peor de todas, las cifras ascenderían hasta el 20,1% en 2020 y hasta el 21,9% en 2021. Por ello, advierten de que “hay que estar preparados” porque la situación va a seguir “deteriorándose” en los próximos meses, a la vista de que casi tres millones de trabajadores en mayo estaban acogidos a un ERTE.

En la pérdida de empleos y la elevada tasa de paro está influyendo la alta proporción de empleo temporal, que ha dado lugar a la no renovación de muchos contratos. En este sentido, vuelve a incidir la OCDE en la alta temporalidad de los contratos en España. Su análisis revela que el empleo de carácter inestable se eleva por encima del 10% en Finlandia, Grecia y España, y este tipo de empleo entre los menores de 29 años ha crecido “considerablemente” en cinco países, sobre todo en España -tanto en el sector privado como en el público-. En este sentido, señala que la asociación entre contratos temporales y empleo inestable es “particularmente fuerte”. Entre quienes se emplean a tiempo parcial, la tasa de pobreza ronda o supera el 20%. Por ejemplo, estos trabajadores temporales en España e Italia tienen menos acceso al sistema de prestaciones que los trabajadores con contratos estables, aunque la diferencia en protección social entre ambos colectivos se ha ampliado en los últimos años.

En sus conclusiones, Stefano Scarpetta, director del área de Empleo y Asuntos Sociales de la OCDE, plantea una serie de medidas a tomar de forma inmediata. “Se debería introducir una mayor diferenciación en el uso de los distintos esquemas de protección temporal del empleo, como los ERTE, con una mayor condicionalidad en el caso de aquellos sectores en los que se haya reanudado la actividad y manteniendo el apoyo al resto de sectores”. También cree que se deberían “mantener con soporte público las empresas viables que no han podido reanudar su negocio o hacerlo en su totalidad, reorientar a los trabajadores cuyas actividades desaparecerán de forma duradera, dar prioridad a las prácticas de seguridad y salud ocupacional que limitan la propagación del contagio y trazar una línea entre los incentivos para la contratación de nuevos trabajadores por parte de las empresas y el apoyo a los empleados”.