El hombre de los 300.000 millones de euros

El secretario general del Tesoro, Carlos San Basilio, asegura que la deuda española «no le quita el sueño» a pesar de estar en niveles históricos. «Europa está mejor preparada que en la crisis de 2008, hemos aprendido de los errores pasados», añade

Carlos San Basilio, secretario general del Tesoro, en su despacho
Carlos San Basilio, secretario general del Tesoro, en su despachoCristina Bejarano La Razón

El secretario general del Tesoro, Carlos San Basilio (Lugo, 1965), está sentado en su despacho situado en el Paseo del Prado número 6, mientras consulta el ordenador y comenta los datos de la Bolsa: «El Ibex está cayendo el 1,20%». Son las 11 horas de un martes 7 de julio, y toca subasta de Letras del Tesoro a 6 y 12 meses. Es la segunda subasta del mes y San Basilio recuerda que el próximo 14 de julio habrá otra a 9 y 18 meses. Antes de cada subasta, el Tesoro habla con 20 entidades del mundo para conocer cuál es el apetito inversor.

Al secretario general del Tesoro, la deuda del Estado no le quita el sueño, pese a que este año tendrá que colocar en los mercados 300.000 millones de euros (115% del PIB), 100.000 millones más de lo previsto, unos niveles históricos debido a los gastos extraordinarios ocasionados por el nuevo coronavirus. San Basilio se ha convertido así en el hombre de los 300.000 millones de euros, aunque detrás de él tiene un equipo de 20 personas, encargadas de gestionar la fase de la emisión de deuda pública.

A la pregunta de si está «sudando la camiseta» para colocar tanta deuda en los mercados, San Basilio responde que no. «No sudamos porque tenemos unos procedimientos muy engrasados y estamos ante un mercado con mucha demanda». En efecto, parece que el mercado quiere invertir en nuestra deuda, y la Dirección General del Tesoro lleva ya colocado el 65% de los 300.000 millones de euros previstos. Es por eso que al secretario general la deuda no le quita el sueño. «El coste de las emisiones nuevas está siendo muy bajo, en un entorno de confianza y de liquidez, y a nivel nacional los inversores confían en nosotros, apoyan un déficit mayor y entienden que el impulso fiscal que se está llevando nos permitirá recuperar el crecimiento económico». La Comisión Europea ha empeorado nuestra previsión de PIB para este año, y estima que la economía española podría hundirse un 10,9%, el segundo peor dato del continente. Carlos San Basilio valora los datos y responde que la estimación del Gobierno sigue siendo la misma: una caída del PIB del 9,2%. «Estamos ante una situación de incertidumbre enorme, pero, repito, la sostenibilidad de la deuda está garantizada y el coste de financiación del Estado este año es del 0,3%, mientras que el coste medio de la deuda en circulación continúa contrayéndose y se sitúa en un mínimo histórico del 1,97%».

San Basilio fue nombrado secretario general del Tesoro en 2018 por la ministra de Economía, Nadia Calviño, con quien mantiene una estrecha relación desde que se conocieron en Bruselas. Anteriormente fue director general del Tesoro junto a Luis de Guindos. Hombre discreto (pocos se imaginan que es sobrino de la cantante Paloma de San Basilio), prudente y poco dado a las entrevistas y a las apariciones en público (se le puede ver sobre todo en sus entradas al Parlamento Europeo junto a los ministros de Economía, aunque desde la pandemia no viaja a la capital belga y mantiene sus reuniones por videoconferencia), San Basilio responde que «no estamos peor» que en la crisis financiera de 2008. «Hemos aprendido de la crisis de deuda de 2011 y se ha evitado un riesgo de segmentación de la UE por el alineamiento de las políticas nacionales».

Fondo de recuperación

España vive ahora con la mirada puesta en el Fondo de recuperación para Europa, un fondo dotado con 700.000 millones de euros de los que a nuestro país le tocarían 140.000 millones. Se espera que esté listo este mes, aunque sus efectos no se percibirán hasta 2021-2022, apunta Carlos San Basilio. Añade que de momento España va a utilizar el programa de seguro de desempleo europeo (SURE), que está en tramitación, así como los fondos del BEI (Banco Europeo de Inversión) también en tramitación. Lo que está por ver, apunta San Basilio, es si finalmente se utilizarán los fondos del MEDE, de los que están disponibles 24.000 millones de euros. Todos ellos mecanismos en forma de préstamos o garantías que habrá que devolver, lo que elevará aún más nuestra abultada deuda. El secretario general del Tesoro reconoce que en Bruselas estarán muy atentos a qué destinaremos esos fondos pero está tranquilo porque la prima de riesgo se ha ido reduciendo y ahora está en los 85 puntos básicos.

¿CÓMO PIDE DINERO EL ESTADO?
Los valores del Tesoro se colocan fundamentalmente mediante subastas y sindicaciones. Las subastas son el medio más habitual y regular que tiene el Tesoro de financiarse, y por tanto a través del ellas capta el grueso de su financiación. Siguen un calendario prefijado de manera que se producen cuatro subastas cada mes: las de Letras los martes y las de Bonos y Obligaciones del Estado los jueves. La principal diferencia entre ambos tipos de instrumentos radica en que las Letras tienen una duración de hasta doce meses y no tienen cupón anual, mientras que los Bonos tienen cupón anual y un plazo inicial de hasta cinco años, y las Obligaciones tienen plazos iniciales superiores. A mayor vencimiento, mayor riesgo asumen los inversores, y por tanto mayor rentabilidad exigen. No obstante, cabe destacar que en los últimos años las Letras del Tesoro y los Bonos de menor vencimiento cotizan a tipos negativos, lo que refleja por un lado el impacto de la política monetaria expansiva del Banco Central Europeo, que mantiene los tipos en niveles muy reducidos, y por otro la elevada confianza de los inversores en los títulos del Tesoro, ya que esto implica que están dispuestos a pagar por la seguridad que proporciona dicha inversión.
Las subastas se realizan en el Banco de España, agente financiero de la Deuda Pública, que pone sus medios técnicos a disposición del Tesoro. Así, el Banco de España recibe las peticiones de los distintos inversores, que pueden actuar por cuenta propia o a través de un intermediario. Las peticiones pueden ser competitivas y no competitivas. Las primeras incluyen un precio de compra, mientras que las segundas se adjudican al precio medio ponderado resultante de la subasta. Las peticiones competitivas se ordenan por orden descendente de precios. Una vez decidido el importe a adjudicar y el precio mínimo aceptado (precio marginal), se aceptan las peticiones no competitivas y las competitivas por un precio igual o superior al marginal. Con las peticiones competitivas aceptadas se calcula el precio medio ponderado. La adjudicación de cada puja se producirá al menor del precio ofrecido y el precio medio ponderado de cara a proteger al comprador. Por otro lado, la sindicación bancaria se trata de un método de emisión más puntual y adecuado para el lanzamiento al mercado de los primeros tramos de valores a largo plazo, ya que permite conseguir un volumen de emisión elevado desde el primer momento.
Deuda pública histórico evolución
veinte años de deuda públicaJosé Maluenda